Los anónimos de Barrapunto
Los lectores de Barrapunto que desean opinar no están obligados a
identificarse. El no hacerlo tiene sus inconvenientes, como la
imposibilidad de ganar puntos para
ser moderadores. Pero respetamos la decisión de cada uno.
Durante bastante tiempo los comentarios y contribuciones
anónimos aparecían siempre a nombre de Pendejo sin nombre. Sin
embargo, nos dimos cuenta que esto podía ser ofensivo, sobre todo de
cara al uso que se le da en algunos países a la palabra Pendejo.
Tras una serie de deliberaciones, Parsifal nos dio la luz que necesitábamos:
De los que he estado pensando, el que más me gusta es uno de los que
usó Larra: "El Pobrecito Hablador". El mismo nombre que luego le dio a
uno de los periódicos que fundó, en el que publicó artículos tan
inmortales como el "Vuelva usted mañana".
Me ha parecido que ese nombre podía conciliar muchas de las posturas de
las que hemos expuesto aquí:
- Para los que querían que el nombre sonara mal con la idea de impulsar a
la gente a que se registre, pues suena mal: si a alguien le dice que es
"un pobrecito" o "un hablador", seguramente le están criticando ;-)
- Por otra parte, para los que no nos gusta que suene mal, no hay más que
mirarlo desde otro ángulo: ¡que te den el mismo nombre que a Larra es
todo un honor!
- Pero el problema era que palabras neutras en España pueden tener un
significado completamente distinto en Hispanoamérica, y a la inversa.
No tengo ni idea de si "pobrecito" o "hablador" tendrán significados
inesperados para los españoles, pero creo que este problema se reduce
mucho al dotar al nombre de una carga histórica. Me explico. Un nombre
sin carga histórica detrás aportará al lector la información
correspondiente a la suma de la carga semántica de cada uno de los
términos del nombre. El problema es que esa carga semántica varía
mucho de unos países a otros. Pero si a ese mismo nombre conseguimos
darle una carga histórica, la información que pesará más para el
lector no será la de semántica variable, sino la histórica común,
independiente del país y cultura particulares del lector. Por ejemplo,
no es lo mismo que a alguien le comparen con "un sordo de Bonn" que con
"El Sordo de Bonn": Beethoven. Si conseguimos que al leer "Nos cuenta un
Pobrecito Hablador" o "Enviado por el Pobrecito Hablador" los lectores
piensen en Larra más que en lo que esas palabras significan en su
cultura, tendremos un significado común para todos. Para eso, claro,
habrá que publicar una noticia explicando nuestras motivaciones para el
cambio de "Pendejo sin Nombre" y el por qué de "El Pobrecito Hablador" si
al final la propuesta os gusta.
Buscándole 3 pies al gato, se pueden encontrar interpretaciones mucho más
retorcidas:
- Para los que quieren desincentivar los anónimos, se puede buscar este
mensaje subliminal: "Vas siguiendo los pasos de Larra: empiezas por
ocultar tu verdadera personalidad; ¡a ver si vas a terminar como él!". :)
- Para los que defendemos la utilidad de los anónimos y no nos gustaría
que se censuraran aunque sólo fuera a través del nombre que se da a los
que los mandan, siempre se puede recordar con ese nombre que Larra tuvo
que luchar toda su vida contra la censura y que el propio "El Pobrecito
Hablador" duró tan solo 15 números porque se lo cerró la idem.