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El uso del telégrafo montado a caballo y los e-books
¿Te imaginas lo absurdo que habría resultado el que cuando apareció el siglo pasado la nueva tecnología del telégrafo, te hubiesen obligado a utilizarlo montado en un caballo, arguyendo que ésta era la única forma que se le había ocurrido a la compáñía del Pony Express de seguir rentabilizando sus inversiones en potros y yeguas? Algo así está pasando con los libros electrónicos.
En ZDNews aparece un reportaje sobre el Open Book Standard, que pretende diseñar un formato estándar y abierto para los libros electrónicos. El Open Book Standard propone utilizar una combinación de HTML y XML para los libros electrónicos. El estándar propuesto incluye aspectos como la definición de un formato de fichero, formato de transmisión, formato de lenguaje de marcado, certificado de derechos del lector, etc. Sin embargo no se especifican aspectos de encriptación. El artículo habla sobre otra iniciativa, el Electronic Book Exchange (EBX). EBX es una especificación de copyright y distribución de libros electrónicos. En sus páginas se puede consultar su propuesta de especificación, en formato pdf. Su lectura puede ser muy provechosa para aquellos que quieran ver cómo la industria está preparándose para hacer realidad el cuento de Stallman. Esto da miedo. Véase un ejemplo de lo que pretenden: "Los consumidores pueden transferir libros entre ellos de dos formas: pueden 'darle' un libro a otro usuario, en cuyo caso están cediendo todos los derechos sobre el libro. Los consumidores también pueden 'prestar' un libro a otro usuario, en cuyo caso están cediendo temporalmente todos los derechos (por ejemplo durante dos semanas). En ningún caso es posible que dos o más usuarios puedan desencriptar un mismo libro.".
Esto es absurdo: están utilizando las nuevas tecnologías para reproducir la funcionalidad que se tiene con la tecnología de la imprenta.
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