No caigas en la tentación de hacer algo solo porque necesitas cambiar de aires. Sin darle miles de vueltas a las cosas en la cabeza, pero sí plantéate porqué quieres cambiar, qué estás buscando, cuáles son tus prioridades en la vida, cómo puedes compatibilizar tus deseos con las responsabilidades que ya tienes o deseas adquirir (tu mujer, hijos en el futuro,...). Hay un refrán: "Las oportunidades ni buscarlas ni perderlas". Lo de China es una elección personal, pero hazla con un porqué, no es como irse de vacaciones quince días.
Yo no pude esperar a un doctorado. Al acabar la carrera me marché de casa a la aventura. Encontré a mi mujer, puse una tienda de Comercio Justo, fui hospitalero en el Camino de Santiago, y sobreviví con esos trabajos que nadie quiere. Mientras mi familia y viejos amigos me decían que qué desperdicio, con todo lo que he estudiado y blabla, yo me dediqué a buscar y encontré. Descubrí como funciona el mundo, las mentiras que nos venden y las realidades que nos esconden, y decidí una orientación para mi vida que sé que me llena por completo, más allá de los límites que mi estrecho círculo me había permitido ver. Ahora tengo amigos nuevos, la mente más lúcida, y entre manos un proyecto que si Dios quiere me dará la independencia económica que necesito para vivir como quiero, luchar por los hijos que algún día tendremos y ofrecerles una vida de verdad, solidaria y feliz.
Tú puedes también aprovechar esta crisis de sentido en tu existencia para replanteárte quién eres, qué quieres, y cuánto estás dispuesto a dar por ello. Sé sincero contigo mismo, y sé valiente. De los cobardes nunca se escribió nada, seguramente porque nunca tuvieron nada que mereciera la pena.
Desde la experiencia cercana
(Puntos:1)( http://barrapunto.com/ | Última bitácora: Miércoles, 27 Febrero de 2013, 15:42h )
Yo no pude esperar a un doctorado. Al acabar la carrera me marché de casa a la aventura. Encontré a mi mujer, puse una tienda de Comercio Justo, fui hospitalero en el Camino de Santiago, y sobreviví con esos trabajos que nadie quiere. Mientras mi familia y viejos amigos me decían que qué desperdicio, con todo lo que he estudiado y blabla, yo me dediqué a buscar y encontré. Descubrí como funciona el mundo, las mentiras que nos venden y las realidades que nos esconden, y decidí una orientación para mi vida que sé que me llena por completo, más allá de los límites que mi estrecho círculo me había permitido ver. Ahora tengo amigos nuevos, la mente más lúcida, y entre manos un proyecto que si Dios quiere me dará la independencia económica que necesito para vivir como quiero, luchar por los hijos que algún día tendremos y ofrecerles una vida de verdad, solidaria y feliz.
Tú puedes también aprovechar esta crisis de sentido en tu existencia para replanteárte quién eres, qué quieres, y cuánto estás dispuesto a dar por ello. Sé sincero contigo mismo, y sé valiente. De los cobardes nunca se escribió nada, seguramente porque nunca tuvieron nada que mereciera la pena.
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