Respecto a lo de la entrevista, creo que nunca he dicho que sea auténtica, pero desde luego es buenísima. Si alguien no la conoce y le gustaría leerla que me lo diga :)
Y ya metiéndonos en C++, la verdad es que es un lenguaje que nunca me ha gustado, por lo que por muy neutral que quiera ser con él siempre acabaré recalcando las cosas malas y quitando importancia a las cosas buenas del mismo.
Aunque si bien C++ es un lenguaje muy versátil y muy potente, a mí me parece un auténtico infierno de cada al programador. Cualquier proyecto grande se te acabará yendo de las manos porque es dificilísimo depurar un programa así escrito en C++.
Así, la ventaja que tiene C++ es también (para mí) su mayor inconveniente, pues si bien te permite hacer de todo con la memoria gracias a la compatibilidad con la aritmética de punteros de C, desde el punto de vista de ingeniería del software la puedes cagar a base de bien si no estás muy pero que muy seguro de lo que estás haciendo. He ahí mi aversión a C++.
Además, la programación orientada a objetos desde el punto de vista del rendimiento es una basura. Cuando declaras una variable de tipo objeto (vamos, una instanciación de una clase, o como narices queráis llamarlas) lo que estás haciendo es una copia en memoria de las propiedades Y MÉTODOS de dicha clase. Si bien cada objeto debe tener sus propias variables (propiedades) los métodos para los objetos de una misma clase no cambian, así que... ¿para qué tener copias de los mismos en memoria de cada objeto? De esta forma estamos, por un lado, perdiendo tiempo en la creación del objeto (hay que asignarle memoria, copiar el código de los métodos en este espacio, reiniciar las variables y demás), y por el otro estás ocupando muchísima más memoria.
De todas formas, pese a esta crítica no niego la utilidad de la programación orientada a objetos para proyectos grandes (reduce el tiempo de desarrollo y aumenta la fiabilidad del software), pero para el tipo de proyectos en que he estado metido (de unas 5.000 líneas de código) la orientación a objetos ha sido más un engorro que una ayuda.
Uhm... no se yo...
(Puntos:2, Informativo)( http://barrapunto.com/ )
Y ya metiéndonos en C++, la verdad es que es un lenguaje que nunca me ha gustado, por lo que por muy neutral que quiera ser con él siempre acabaré recalcando las cosas malas y quitando importancia a las cosas buenas del mismo.
Aunque si bien C++ es un lenguaje muy versátil y muy potente, a mí me parece un auténtico infierno de cada al programador. Cualquier proyecto grande se te acabará yendo de las manos porque es dificilísimo depurar un programa así escrito en C++.
Así, la ventaja que tiene C++ es también (para mí) su mayor inconveniente, pues si bien te permite hacer de todo con la memoria gracias a la compatibilidad con la aritmética de punteros de C, desde el punto de vista de ingeniería del software la puedes cagar a base de bien si no estás muy pero que muy seguro de lo que estás haciendo. He ahí mi aversión a C++.
Además, la programación orientada a objetos desde el punto de vista del rendimiento es una basura. Cuando declaras una variable de tipo objeto (vamos, una instanciación de una clase, o como narices queráis llamarlas) lo que estás haciendo es una copia en memoria de las propiedades Y MÉTODOS de dicha clase. Si bien cada objeto debe tener sus propias variables (propiedades) los métodos para los objetos de una misma clase no cambian, así que... ¿para qué tener copias de los mismos en memoria de cada objeto? De esta forma estamos, por un lado, perdiendo tiempo en la creación del objeto (hay que asignarle memoria, copiar el código de los métodos en este espacio, reiniciar las variables y demás), y por el otro estás ocupando muchísima más memoria.
De todas formas, pese a esta crítica no niego la utilidad de la programación orientada a objetos para proyectos grandes (reduce el tiempo de desarrollo y aumenta la fiabilidad del software), pero para el tipo de proyectos en que he estado metido (de unas 5.000 líneas de código) la orientación a objetos ha sido más un engorro que una ayuda.
F. de la O.