Yo creo que los problemas son de distinta índole.
Por un lado esta la sociedad española en la que, como alguien ha dicho antes, nadie se fía ni de su madre. Encima no tenemos una tradición de venta por catálogo como hay en EEUU o Alemania desde los años 50-60 y que ha hecho que el paso a internet sea como tener una colección de catálogos gigante sólo que más fácil aún.
Por otro lado está la legislación que no es suficientemente flexible. En Alemania, donde yo estoy, ahora con envase abierto o cerrado, con defecto o sin él, el usuario puede devolver sin coste añadido el producto comprado por internet dentro de las dos primeras semanas después de la entrega. Vas a correos y pagas por el envío y la empresa te tiene que mandar el dinero a tu cuenta. O bien llamas a la empresa y te mandan una etiqueta de correo que ya está pagada. Claro que hay restricciones y la legislación cubre los posibles fraudes, si no todos a pedir colecciones de CDs que se puedan grabar dentro del plazo de devolución.
Otro problema es la logística de envíos. Por productos de bajo coste entiendo que te lo cobren, pero a partir de cierto volumen en un pedido, las empresas pueden asumir un envío dentro del precio casi sin que se note. Pero luego nunca sabes cuándo te va a llegar un chisme que compras por internet. En eso los sistemas postales podrían hacer un negocio redondo ofreciendo a las empresas períodos de entrega garantizados (y cobrando un poco más). Seguro que les salian chorrocientos clientes que firmaban donde fuera con tal de tener su paquete entregado en 3 días (garantizado) en cualquier punto de la península, pero sin que les cueste tanto como un seur.
Luego están los usuarios, que creen que porque un negocio esté en internet tiene que bajar su beneficio a cero. No es así. La idea es que te dan un mejor servicio (no te tienes que molestar en ir a la tienda, te traen la compra a casa, pagas por tarjeta,...). Claro que es posibe que ellos necesiten menos personal, pero eso no siempre es así. Un negocio online necesita almacenar o tener más proveedores porque si te llega un pedido gigante de golpe le tienes que darle salida. También necesitas un servicio de atención al cliente, que igual no es igual que en una tienda pero algo es, necesitas un equipo de informáticos que te mantengan el desarrollo de tu tienda, necesitas cosas que quizá no necesitas si tienes 5 tiendas en la ciudad. Imagino que en algunos casos puedes ahorrar mucho y en otros menos. Pero ese margen de ahorro nunca se va a traducir en un descuento total para el usuario. Ese es el márgen que les permite competir. Una parte la pueden poner en mantener los precios competitivos (pero no hundirlos, ¿para qué?) y el resto en beneficio de la empresa y en crecer. Alguien decía antes que hubo un tiempo que casi regalaban las cosas en las tiendas online. Bueno, pues posiblemente no queden muchas de esas tiendas vivas, porque eso no es un modelo de negocio viable e incluso como márketing es muy malo porque una vez se bajan los precios cuesta mucho subirlos e igual te hundes en tu oferta.
Yo creo que el comercio electrónico es ya una parte más de nuestro paisaje. Quizá menos de lo esperado, pero no va a desaparecer, más bien al contrario. Pero no estaría mal que algunas asociaciones de comerciantes online se impusieran unas normas (a lo ISO) para garantizar un servicio bueno que es lo que quieren los usuarios y lo que puede fomentar el uso del comercio online.
De todo un poco
(Puntos:2)( http://barrapunto.com/ | Última bitácora: Lunes, 31 Enero de 2005, 17:01h )
Por otro lado está la legislación que no es suficientemente flexible. En Alemania, donde yo estoy, ahora con envase abierto o cerrado, con defecto o sin él, el usuario puede devolver sin coste añadido el producto comprado por internet dentro de las dos primeras semanas después de la entrega. Vas a correos y pagas por el envío y la empresa te tiene que mandar el dinero a tu cuenta. O bien llamas a la empresa y te mandan una etiqueta de correo que ya está pagada. Claro que hay restricciones y la legislación cubre los posibles fraudes, si no todos a pedir colecciones de CDs que se puedan grabar dentro del plazo de devolución.
Otro problema es la logística de envíos. Por productos de bajo coste entiendo que te lo cobren, pero a partir de cierto volumen en un pedido, las empresas pueden asumir un envío dentro del precio casi sin que se note. Pero luego nunca sabes cuándo te va a llegar un chisme que compras por internet. En eso los sistemas postales podrían hacer un negocio redondo ofreciendo a las empresas períodos de entrega garantizados (y cobrando un poco más). Seguro que les salian chorrocientos clientes que firmaban donde fuera con tal de tener su paquete entregado en 3 días (garantizado) en cualquier punto de la península, pero sin que les cueste tanto como un seur.
Luego están los usuarios, que creen que porque un negocio esté en internet tiene que bajar su beneficio a cero. No es así. La idea es que te dan un mejor servicio (no te tienes que molestar en ir a la tienda, te traen la compra a casa, pagas por tarjeta,...). Claro que es posibe que ellos necesiten menos personal, pero eso no siempre es así. Un negocio online necesita almacenar o tener más proveedores porque si te llega un pedido gigante de golpe le tienes que darle salida. También necesitas un servicio de atención al cliente, que igual no es igual que en una tienda pero algo es, necesitas un equipo de informáticos que te mantengan el desarrollo de tu tienda, necesitas cosas que quizá no necesitas si tienes 5 tiendas en la ciudad. Imagino que en algunos casos puedes ahorrar mucho y en otros menos. Pero ese margen de ahorro nunca se va a traducir en un descuento total para el usuario. Ese es el márgen que les permite competir. Una parte la pueden poner en mantener los precios competitivos (pero no hundirlos, ¿para qué?) y el resto en beneficio de la empresa y en crecer. Alguien decía antes que hubo un tiempo que casi regalaban las cosas en las tiendas online. Bueno, pues posiblemente no queden muchas de esas tiendas vivas, porque eso no es un modelo de negocio viable e incluso como márketing es muy malo porque una vez se bajan los precios cuesta mucho subirlos e igual te hundes en tu oferta.
Yo creo que el comercio electrónico es ya una parte más de nuestro paisaje. Quizá menos de lo esperado, pero no va a desaparecer, más bien al contrario. Pero no estaría mal que algunas asociaciones de comerciantes online se impusieran unas normas (a lo ISO) para garantizar un servicio bueno que es lo que quieren los usuarios y lo que puede fomentar el uso del comercio online.