Muy interesante tu envío.
¿Cuántas veces nos descubrimos defendiendo cosas que realmente ni siquiera hemos razonado? Yo muchas. En lo más acalorado de una discusión me doy cuenta de que he tomado una bandera en la que no creo, por inercia o por prejuicios. O porque personas a las que admiro o me son simpáticas están en ese bando, u otros a los que aborrezco están en el contrario.
Se me ocurren dos conclusiones:
- No debo empecinarme en una opinión y debo oír siempre la opinión de los demás. Oyendo se aprende mucho más que hablando.
- No debo creer que mis opiniones no convencen a otros y que no servirá de nada explicarlas. Quizá en un primer momento, por inercia, se empeñarán en sus ideas. Pero cuando reflexionen quizá cambien de punto de vista.
Prejuicios.
(Puntos:2, Inspirado)¿Cuántas veces nos descubrimos defendiendo cosas que realmente ni siquiera hemos razonado? Yo muchas. En lo más acalorado de una discusión me doy cuenta de que he tomado una bandera en la que no creo, por inercia o por prejuicios. O porque personas a las que admiro o me son simpáticas están en ese bando, u otros a los que aborrezco están en el contrario.
Se me ocurren dos conclusiones:
- No debo empecinarme en una opinión y debo oír siempre la opinión de los demás. Oyendo se aprende mucho más que hablando.
- No debo creer que mis opiniones no convencen a otros y que no servirá de nada explicarlas. Quizá en un primer momento, por inercia, se empeñarán en sus ideas. Pero cuando reflexionen quizá cambien de punto de vista.