por
pobrecito hablador
el Jueves, 18 Marzo de 2004, 01:24h
(#278528)
Hay un desarrollo. Sólo parece un contrasentido si extractas como tú lo has hecho. Te concedo el beneficio de la buena intención. De nada.
Una cosa es el sentido crítico del medio; otra muy distinta el sentido crítico del receptor frente a los medios.
-- Son todos iguales en cuanto a que están polarizados. En uno u otro sentido.
La crítica del receptor sólo se hace posible disponiendo de diversas fuentes enfrentadas (crítico in potentia). (Aristóteles barato. Perdón.)
El espíritu crítico del receptor se hace efectivo si atiende, con *cierta* pretensión de objetividad a esas fuentes diversas (crítico in actu).
En un previsible panorama monocolor (palabra inquietantemente de moda) (= panorama desolador) será cada vez más difícil.
-- ¡Mantened el espíritu crítico!
Por ejemplo. Permíteme citar librexpresión:
" Que entre los acólitos de la derecha la vergüenza es un bien escaso no es ninguna novedad, pero los extremos a los que se está llegando a costa del fatídico 11-M resultan ya grotescos. "
Obviemos el insulto gratuito a más de nueve (9) millones de votantes. Evidentemente, entre alguien que sólo lea librexpresion y fuentes, y alguien que atienda a vg. COPE y librexpresion y sus respectivas fuentes --entendidos como medios relativamente opuestos y con independencia de las conclusiones a las que llegue--, creo que no necesito explicar por qué le ofrecería al segundo mayor intención de objetividad. Valga decir: mayor interés por *su* verdad. Porque sí, también sé que la objetividad, en cualquier caso, nunca puede dejar de ser tremendamente particular.
¿Has pensado estos días --enfadado-- "¡No sé como alguien puede votar al Partido Popular!"? Seguro que sí. A eso me refiero, nuestras respectivas vocaciones de objetividad, y sus resultados, unidas a nuestras convicciones, intenciones, deseos, ideas acerca de la cosa pública y un larguísimo etcétera de Grandes Temas, se conjugan y compensan y nos pueden llevar a sitios distintos. Y eso se cristaliza en el voto, que casi nunca suele ser votar al igual sino al más afín. Un pesimista diría "al menos malo". Tus ideas son, permíteme que te desencante, *tus* ideas. Concede siquiera al mundo que no piense siempre como tú. Y no utilices argumentos éticos como único motor posible del voto, porque la responsabilidad moral es discutible "hasta el Infinito y más allá", todos tenemos muertos en el armario, y además, hablamos de Política. Y va con mayúscula.
Re:Panorama desolador
(Puntos:0)Una cosa es el sentido crítico del medio; otra muy distinta el sentido crítico del receptor frente a los medios.
-- Son todos iguales en cuanto a que están polarizados. En uno u otro sentido.
La crítica del receptor sólo se hace posible disponiendo de diversas fuentes enfrentadas (crítico in potentia). (Aristóteles barato. Perdón.)
El espíritu crítico del receptor se hace efectivo si atiende, con *cierta* pretensión de objetividad a esas fuentes diversas (crítico in actu).
En un previsible panorama monocolor (palabra inquietantemente de moda) (= panorama desolador) será cada vez más difícil.
-- ¡Mantened el espíritu crítico!
Por ejemplo. Permíteme citar librexpresión:
" Que entre los acólitos de la derecha la vergüenza es un bien escaso no es ninguna novedad, pero los extremos a los que se está llegando a costa del fatídico 11-M resultan ya grotescos. "
Obviemos el insulto gratuito a más de nueve (9) millones de votantes. Evidentemente, entre alguien que sólo lea librexpresion y fuentes, y alguien que atienda a vg. COPE y librexpresion y sus respectivas fuentes --entendidos como medios relativamente opuestos y con independencia de las conclusiones a las que llegue--, creo que no necesito explicar por qué le ofrecería al segundo mayor intención de objetividad. Valga decir: mayor interés por *su* verdad. Porque sí, también sé que la objetividad, en cualquier caso, nunca puede dejar de ser tremendamente particular.
¿Has pensado estos días --enfadado-- "¡No sé como alguien puede votar al Partido Popular!"? Seguro que sí. A eso me refiero, nuestras respectivas vocaciones de objetividad, y sus resultados, unidas a nuestras convicciones, intenciones, deseos, ideas acerca de la cosa pública y un larguísimo etcétera de Grandes Temas, se conjugan y compensan y nos pueden llevar a sitios distintos. Y eso se cristaliza en el voto, que casi nunca suele ser votar al igual sino al más afín. Un pesimista diría "al menos malo". Tus ideas son, permíteme que te desencante, *tus* ideas. Concede siquiera al mundo que no piense siempre como tú. Y no utilices argumentos éticos como único motor posible del voto, porque la responsabilidad moral es discutible "hasta el Infinito y más allá", todos tenemos muertos en el armario, y además, hablamos de Política. Y va con mayúscula.
Sin acritud (como decía Gonzalez.)
Un saludo