Parece que hay algo de polémica en este asunto, pero algunas cuestiones deberían estar claras a priori.
Dejando de lado que Catalunya sea una comunidad autónoma española, aunque a algunos les pese, tampoco deberíamos caer en el error en el que corrientes políticas centralistas caen muy a menudo consciente o inconscientemente, y éste no es otro que creer que lo catalán se reduce única y exclusivamente al terrirorio autonómico de Catalunya.
El idioma catalán es un elemento cultural más de un grupo de gente, llamémosle nación, pueblo o como guste para no ofender a nadie; que tiene unas características propias debido a situaciones históricas y que lo diferencian de otros grupos.
El catalán es uno de los idiomas más hablados de la Unión Europea, que se habla en cuatro estados diferentes y supera en hablantes a otros idiomas oficiales de la UE como el danés o el noruego.
Además de Catalunya y las Baleares en España (dejaré de lado el debate valenciano-catalán), el idioma también es hablado fuera del Estado en Andorra, el sureste de Francia y en Alguer en la isla italiana de Sardeña. Este hecho es suficiente bajo mi punto de vista para no subordinar un posible dominio .cat al ya existente .es, ya que con el dominio .cat no se hace referencia al territorio de Catalunya sino al conjunto de sitios que utilicen la lengua catalana como un elemento cultural y que tienen este idioma como propio aunque sus creadores no residan en Catalunya ni sean catalanes entendiendo como éstos a los nacidos en la Catalunya administrativa y política de hoy en día. Y deberíamos tomar en consideración que, fuera de debates políticos, ideológicos y administrativos, las culturas son culturas y como tales no están subordinadas unas a otras.
Cultura frente a política
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