He encontrado este texto, un poco apolillado, en http://h0m3r.sdf-eu.org/index.cgi?docs2+visitante- misterioso
Visitante misterioso
Autor: Carlos Sánchez Almeida
Fecha: 15 de Octubre de 1999
Fuente: Fronteras Electrónicas España
Descripción: Carlos Sánchez Almeida habla de nuevo sobre la BSA
Es un chiste común entre matemáticos: se inventó la diplomatura de Estadística para aquellos que no podían licenciarse en Exactas. Como soy de letras, no voy a entrar en el curioso humor de los científicos, pero hay noticias que nos obligan a pensar si de verdad puede llamarse ciencia a la dictadura del número. La BSA ha publicado un informe en el que se afirma que la piratería informática causa 37.500 millones de pérdidas a la industria española, y para demostrarlo nos bombardea con estadísticas: el índice de piratería es de un 57 % en España, que se eleva a un 77 % en el ámbito de la pequeña y mediana empresa. Y lo redondean diciendo que de reducirse dichos índices, se podrían crear 44.000 puestos de trabajo.
Una asociación que pretende influir en nuestras conciencias, haciéndonos sentir culpables, predicando el arrepentimiento, y que no está oficialmente constituida con arreglo a la legislación española, no merece otro calificativo que el de secta. Tengo a disposición de quien quiera consultarlos, algunos sumarios que demuestran que la BSA no existe: quien comparece en Juzgados es Microsoft y algunas otras multinacionales americanas, nunca la BSA. Fervientes devotos del poder de la estadística, los adeptos de este curioso culto se disponen ahora a adoctrinar a 15.000 pequeñas y medianas empresas españolas con su letanía favorita: "El fin del mundo se acerca: arrepentíos y pagad por mi software".
Mi profesor de matemáticas en primaria no sabía de estadística, pero me enseñó a multiplicar. Si 15.000 pequeñas empresas contratan tres trabajadores cada una, el resultado son 45.000 puestos de trabajo, 1.000 más de los que nos promete la BSA. Y lo más importante: tanto las empresas como los trabajadores serán españoles. Ahora que me expliquen los sectarios si en su jerarquía pseudoeclesiástica figura una sola empresa española.
Quizás me hubiese callado de no ser por una amenaza implícita a la industria nacional, que también se recoge en el informe. Adoctrinados en la escuela de Chicago, los apóstoles del neoliberalismo inician una campaña de visitas a tiendas, en las que un visitante misterioso, haciéndose pasar por comprador, condiciona la adquisición de un equipo informático a la instalación en el mismo de software pirata. Pasados unos días, la tienda es visitada de nuevo, esta vez por fuerzas de seguridad exhibiendo un mandato judicial.
Cuando hablaba de la escuela de Chicago, no me refería a Milton Friedman: la empresa española no tiene que pagar a nadie cuotas de protección. Ahora les diré lo que tiene que hacer un honrado empresario, cuando un indeseable pagado por la BSA se presente en su negocio. Llamar al Cuerpo Nacional de Policía, o a la Guardia Civil, y denunciarlo por inducción a la comisión de delitos. Si conseguimos que declare para quién trabaja, se podrá procesar al responsable último del cibercrimen.
Como la Audiencia Nacional va escasa últimamente de invitados ilustres, podríamos aprovechar la visita que traerá a España, el próximo 15 de octubre, al líder espiritual de la secta. Que ya va siendo hora de poner en cintura a según quién.
Visitante Misterioso
(Puntos:3, Informativo)( http://barrapunto.com/ )
Visitante misterioso
Autor: Carlos Sánchez Almeida
Fecha: 15 de Octubre de 1999
Fuente: Fronteras Electrónicas España
Descripción: Carlos Sánchez Almeida habla de nuevo sobre la BSA
Es un chiste común entre matemáticos: se inventó la diplomatura de Estadística para aquellos que no podían licenciarse en Exactas. Como soy de letras, no voy a entrar en el curioso humor de los científicos, pero hay noticias que nos obligan a pensar si de verdad puede llamarse ciencia a la dictadura del número. La BSA ha publicado un informe en el que se afirma que la piratería informática causa 37.500 millones de pérdidas a la industria española, y para demostrarlo nos bombardea con estadísticas: el índice de piratería es de un 57 % en España, que se eleva a un 77 % en el ámbito de la pequeña y mediana empresa. Y lo redondean diciendo que de reducirse dichos índices, se podrían crear 44.000 puestos de trabajo.
Una asociación que pretende influir en nuestras conciencias, haciéndonos sentir culpables, predicando el arrepentimiento, y que no está oficialmente constituida con arreglo a la legislación española, no merece otro calificativo que el de secta. Tengo a disposición de quien quiera consultarlos, algunos sumarios que demuestran que la BSA no existe: quien comparece en Juzgados es Microsoft y algunas otras multinacionales americanas, nunca la BSA. Fervientes devotos del poder de la estadística, los adeptos de este curioso culto se disponen ahora a adoctrinar a 15.000 pequeñas y medianas empresas españolas con su letanía favorita: "El fin del mundo se acerca: arrepentíos y pagad por mi software".
Mi profesor de matemáticas en primaria no sabía de estadística, pero me enseñó a multiplicar. Si 15.000 pequeñas empresas contratan tres trabajadores cada una, el resultado son 45.000 puestos de trabajo, 1.000 más de los que nos promete la BSA. Y lo más importante: tanto las empresas como los trabajadores serán españoles. Ahora que me expliquen los sectarios si en su jerarquía pseudoeclesiástica figura una sola empresa española.
Quizás me hubiese callado de no ser por una amenaza implícita a la industria nacional, que también se recoge en el informe. Adoctrinados en la escuela de Chicago, los apóstoles del neoliberalismo inician una campaña de visitas a tiendas, en las que un visitante misterioso, haciéndose pasar por comprador, condiciona la adquisición de un equipo informático a la instalación en el mismo de software pirata. Pasados unos días, la tienda es visitada de nuevo, esta vez por fuerzas de seguridad exhibiendo un mandato judicial.
Cuando hablaba de la escuela de Chicago, no me refería a Milton Friedman: la empresa española no tiene que pagar a nadie cuotas de protección. Ahora les diré lo que tiene que hacer un honrado empresario, cuando un indeseable pagado por la BSA se presente en su negocio. Llamar al Cuerpo Nacional de Policía, o a la Guardia Civil, y denunciarlo por inducción a la comisión de delitos. Si conseguimos que declare para quién trabaja, se podrá procesar al responsable último del cibercrimen.
Como la Audiencia Nacional va escasa últimamente de invitados ilustres, podríamos aprovechar la visita que traerá a España, el próximo 15 de octubre, al líder espiritual de la secta. Que ya va siendo hora de poner en cintura a según quién.