- Buenos días, quería una ensalada.
- Enseguida se la traigo, señor, pero antes tiene que comerse nuestro estofado.
- Yo no quiero estofado.
- Lo siento, pero usted ha entrado en nuestro restaurante y debe comerse el estofado. Es norma de la casa. Después podrá comer lo que quiera.
¿Quién iría a comer a un restaurante así?
Otra cosa sería:
- Buenos días, quiero una ensalada.
- Enseguida se la traigo, señor, pero permítame recomendarle el estofado de la casa.
Si te tomas o no el estofado es cosa tuya. Y si te gusta, fantástico. Pero no con embudo.
--
La libertad se mide en la que le damos a los demás, no en la que nos tomamos nosotros.
Siguiendo con la metáfora
(Puntos:1)( http://barrapunto.com/ | Última bitácora: Viernes, 31 Julio de 2009, 22:34h )
- Enseguida se la traigo, señor, pero antes tiene que comerse nuestro estofado.
- Yo no quiero estofado.
- Lo siento, pero usted ha entrado en nuestro restaurante y debe comerse el estofado. Es norma de la casa. Después podrá comer lo que quiera.
¿Quién iría a comer a un restaurante así?
Otra cosa sería:
- Buenos días, quiero una ensalada.
- Enseguida se la traigo, señor, pero permítame recomendarle el estofado de la casa.
Si te tomas o no el estofado es cosa tuya. Y si te gusta, fantástico. Pero no con embudo.
La libertad se mide en la que le damos a los demás, no en la que nos tomamos nosotros.