Y es que ya nos creemos que esto tiene que ser así en todos los casos: Dos opciones principales, y una es muy mala muy mala, así que votamos a la otra.
La inmensa mayoría de los votantes eligen entre dos opciones, A o B, blanco o negro, y este bipartidismo genera en la gente un pensamiento tendente a enfrentar siempre las opciones disponibles cuando nos encontramos un problema.
Si Bush o Kerry son el mismo perro con distinto collar no importa, porque la publicidad se encarga de convencernos de que son opuestos, ya que el voto es único, por tanto uno y sólo uno representa nuestras intenciones de mejor manera, cuando todo son promesas, todo es márketing, todo es cuento, pero las personas que están en juego, juegan al juego sin pensar en lo que hacen. Y unos votan A y otros B como si les fuera la vida en ello.
No sé cuál es la solución, pero el voto democrático bipolar es uno de los montajes del poder más manipuladores que conozco. Pero la gente se lo cree, realmente cree que va a haber diferencia, como cuando se enfrentan dos equipos y uno gana, como cuando nos imaginamos al malo (ellos) y al bueno (nosotros). Exceso de películas norteamericanas, se llama.
Como decía Manu Chao en una entrevista [lt24online.com.ar]: -Chirac da un asco que te cagas. En toda mi vida nunca he votado a alguien, siempre he tenido que votar contra alguien. Y yo sé que esta vez ha votado un gran porcentaje del pueblo CONTRA Bush (me lo ha dicho mi prima, que vive allí), y no sé si el otro era mejor, pero muchos sí sabían ya que este era una lacra social, igual que el anterior presidente de nuestro querido país, el señor Aznar, que en la paz esté, padre de todas las reformas, privatizaciones, guerras y reducciones presupuestarias que se hicieron en su corto "reinado".
Esperemos al menos que la marioneta que hay en el gobierno haya aprendido algo de esta experiencia y actúe más en consonancia con los principios del buen gusto, aunque nada más fuera para satisfacer a sus votantes, que por cierto, de los casi 300 millones de habitantes de los Estados Unidos de América, son muy muy poca gente.
Nos estamos acostumbrando
(Puntos:2)( http://guslibu.awardspace.com/ | Última bitácora: Viernes, 18 Marzo de 2011, 08:29h )
La inmensa mayoría de los votantes eligen entre dos opciones, A o B, blanco o negro, y este bipartidismo genera en la gente un pensamiento tendente a enfrentar siempre las opciones disponibles cuando nos encontramos un problema.
Si Bush o Kerry son el mismo perro con distinto collar no importa, porque la publicidad se encarga de convencernos de que son opuestos, ya que el voto es único, por tanto uno y sólo uno representa nuestras intenciones de mejor manera, cuando todo son promesas, todo es márketing, todo es cuento, pero las personas que están en juego, juegan al juego sin pensar en lo que hacen. Y unos votan A y otros B como si les fuera la vida en ello.
No sé cuál es la solución, pero el voto democrático bipolar es uno de los montajes del poder más manipuladores que conozco. Pero la gente se lo cree, realmente cree que va a haber diferencia, como cuando se enfrentan dos equipos y uno gana, como cuando nos imaginamos al malo (ellos) y al bueno (nosotros). Exceso de películas norteamericanas, se llama.
Como decía Manu Chao en una entrevista [lt24online.com.ar]: -Chirac da un asco que te cagas. En toda mi vida nunca he votado a alguien, siempre he tenido que votar contra alguien. Y yo sé que esta vez ha votado un gran porcentaje del pueblo CONTRA Bush (me lo ha dicho mi prima, que vive allí), y no sé si el otro era mejor, pero muchos sí sabían ya que este era una lacra social, igual que el anterior presidente de nuestro querido país, el señor Aznar, que en la paz esté, padre de todas las reformas, privatizaciones, guerras y reducciones presupuestarias que se hicieron en su corto "reinado".
Esperemos al menos que la marioneta que hay en el gobierno haya aprendido algo de esta experiencia y actúe más en consonancia con los principios del buen gusto, aunque nada más fuera para satisfacer a sus votantes, que por cierto, de los casi 300 millones de habitantes de los Estados Unidos de América, son muy muy poca gente.