la vida va en contra de la homosexualidad (lo que se busca es procrear)
Lo siento, pero ni como etólogo ni como antropólogo te ganarías la vida.
desde el punto de vista puramente zoológico tenemos varios ejemplos de comportamiento similar al homosexual en animales, como por ejemplo muchas especies de lagartijas de cola de látigo (Foto: Cnemidophorus tigris [ecnca.org]) que simulan el coito entre hembras para conseguir autofecundarse (son partenogenéticas y muchas especies incluso carecen completamente de machos).
De todas formas esto no es más que un símil, dado que en la mayoría de los animales el comportamiento sexual sólo tiene connotaciones reproductivas.
Sin embargo en los primates antropiedes que carecen de época de estro o celo el comportamiento sexual tiene una función de interacción social, ya que algunas especies pueden mantener relaciones sexuales en cualquier época, incluso fuera del periodo fértil de las hembras.
Y si entre nuestros parientes más cercanos, los póngidos, el sexo es un sistema de relación social, entre los Homo sapiens, como de costumbre rizamos el rizo, dado que dotamos a los comportamientos sociales de toda una nueva dimensión cultural, y al igual que ocurre con otros sistemas de interacción social, como es el habla que pasó de los simples gritos de los póngidos a toda una cultura con escritura, matemáticas, ciencias, pasó también con el sexo.
Es curioso constatar que a pesar de no ser los primates de mayor tamaño si somos los que tenemos los caracteres sexuales más exagerados; desde los pechos de las hembras humanas (que no sólo sirven para amamantar, ya que hasta las gorilas se apañan con menos) hasta el inusitado tamaño del pene humano, que es el más grande de todos. Y esto tiene que tener una razón, dado que también en este caso nuestro primo de mayor tamaño, el Gorila, se apaña un 'instrumento' diminuto y funcional, mientras que los humanos tenemos que cargar con atributos exagerados para nuestro tamaño (recuerda que la selección natural no perdona y si esos órganos son como son es que han representado una ventaja evolutiva).
Por otra parte en los humanos los comportamientos genéticamente programado son a la fuerza mínimos, dado que de los 108.000 genes que se suponía codificaban buena parte del comportamiento humano,al final de la secuenciación del genoma nos quedamos en sólo 32.000, que este mismo año pasado se han visto reducidos a 28.000, una cifra con la que pocas alegrías genéticas se puede uno permitir, dando para poco más que el cuerpo físico y dejando un enorme terreno para ser rellenado por la cultura.
Dado que en el ser humano la cultura toma el control de las funciones de interacción social, no podía ser menos con el sexo.
Entre las sociedades humanas primitivas, del tipo cazador-recolector y agricultor primitivo, la homosexualidad es una forma muy extendida de control e la natalidad junto a unas estrictas normas de relación con el otro sexo. Por ejemplo en Papúa-Nueva Guinea tenemos una creencia muy extendida entre los pueblos indígenas de que el semen es la esencia vital masculina y que existe una cantidad limitada de este que se pierde en cada coito, otros piensan que es la esencia femenina la que debilita al macho, entre algunos pueblos incluso existe una separación física entre aldeas de hombre y de mujeres, como el caso de los Walindi [walindi.com] En estas culturas los muchachos suelen pasar por un periodo de iniciación en la "casa de los hombres" practicando sexo.
Re:Pues
(Puntos:1)( http://www.flickr.com/photos/runlevel0/ | Última bitácora: Jueves, 01 Noviembre de 2007, 11:37h )
Lo siento, pero ni como etólogo ni como antropólogo te ganarías la vida.
desde el punto de vista puramente zoológico tenemos varios ejemplos de comportamiento similar al homosexual en animales, como por ejemplo muchas especies de lagartijas de cola de látigo (Foto: Cnemidophorus tigris [ecnca.org]) que simulan el coito entre hembras para conseguir autofecundarse (son partenogenéticas y muchas especies incluso carecen completamente de machos).
De todas formas esto no es más que un símil, dado que en la mayoría de los animales el comportamiento sexual sólo tiene connotaciones reproductivas.
Sin embargo en los primates antropiedes que carecen de época de estro o celo el comportamiento sexual tiene una función de interacción social, ya que algunas especies pueden mantener relaciones sexuales en cualquier época, incluso fuera del periodo fértil de las hembras.
Entre chimpancés y bonobos (Pan troglodytes y Pan paniscus) el ofrecimiento de sexo pro parte de las hembras tiene un componente apaciguador para los machos (El comportamiento homosexual humano: ¿qué nos muestran los estudios con primates? [www.uv.es]).
Y si entre nuestros parientes más cercanos, los póngidos, el sexo es un sistema de relación social, entre los Homo sapiens, como de costumbre rizamos el rizo, dado que dotamos a los comportamientos sociales de toda una nueva dimensión cultural, y al igual que ocurre con otros sistemas de interacción social, como es el habla que pasó de los simples gritos de los póngidos a toda una cultura con escritura, matemáticas, ciencias, pasó también con el sexo.
Es curioso constatar que a pesar de no ser los primates de mayor tamaño si somos los que tenemos los caracteres sexuales más exagerados; desde los pechos de las hembras humanas (que no sólo sirven para amamantar, ya que hasta las gorilas se apañan con menos) hasta el inusitado tamaño del pene humano, que es el más grande de todos. Y esto tiene que tener una razón, dado que también en este caso nuestro primo de mayor tamaño, el Gorila, se apaña un 'instrumento' diminuto y funcional, mientras que los humanos tenemos que cargar con atributos exagerados para nuestro tamaño (recuerda que la selección natural no perdona y si esos órganos son como son es que han representado una ventaja evolutiva).
Por otra parte en los humanos los comportamientos genéticamente programado son a la fuerza mínimos, dado que de los 108.000 genes que se suponía codificaban buena parte del comportamiento humano
Dado que en el ser humano la cultura toma el control de las funciones de interacción social, no podía ser menos con el sexo.
Entre las sociedades humanas primitivas, del tipo cazador-recolector y agricultor primitivo, la homosexualidad es una forma muy extendida de control e la natalidad junto a unas estrictas normas de relación con el otro sexo. Por ejemplo en Papúa-Nueva Guinea tenemos una creencia muy extendida entre los pueblos indígenas de que el semen es la esencia vital masculina y que existe una cantidad limitada de este que se pierde en cada coito, otros piensan que es la esencia femenina la que debilita al macho, entre algunos pueblos incluso existe una separación física entre aldeas de hombre y de mujeres, como el caso de los Walindi [walindi.com]
En estas culturas los muchachos suelen pasar por un periodo de iniciación en la "casa de los hombres" practicando sexo.
Entre las poblaciones cazadoras-recolectoras
29A the Number of the Beast