La regla general establece que una obra es de dominio público a partir de los 70 años de la primera publicación lícita de la obra. Evidentemente el Evangelio y demás libros "históricos" no tienen, ni pueden tener ningún tipo de derechos patrimoniales (explotación y difusión pública) por tanto cada uno puede hacer lo que le plazca.
Según tengo entendido lo que se pretende es que no se hagan con las obras los que quieran las editoriales. La editorial sacra mueve muchos millones para las editoriales. Pero la Iglesia no pretende quedarse con el derecho a cobro por la difusión de sus contenidos, que me parece bien que lo haga, sino tener un control sobre el material editado (por grandes empresas lógicamente), es decir que no se manipulen los escritos. Porque todos, hasta la licencia más libre no quita el derecho a la integridad de la obra. Y tal cual está el sistema legal ahora mismo el copyright (anglosajón) y la Propiedad Intelectual (latina) son las únicas armas para defenderse.
Ahora, esta teoría está genial pero lo verdaderamente importante es la práctica. Lo mismo que por mucho copyright que tenga una canción, bien que te la bajas de Internet libremente, lo mismo pasa con el mundo editorial, no pasa nada, solo sirve para protegerse de los grandes monstuos.
Re:...y mientras tanto, a nosotros los fieles qué.
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José Mª Martínez-Priego
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