Los académicos sí cobran esa cantidad irrisoria. Pero los cargos de gestión y representación académica (director, subdirector, secretario, censor, etc.) no: tienen su sueldo, lo mismo que los que trabajan en los distintos departamentos académicos (administración, gestión, servicio de consultas, departamentos de lingüística computacional, lexicografía, banco de datos y demás). Lo que no se sabe es cuánto cobran.
La venta de las obras (sólo dos de ellas se venden sin posibilidad de consulta paralela y gratuita en Red: el Panhispánico y el Diccionario del estudiante) sirve para llenar las arcas de las 22 academias (de la española especialmente) y, según el contrato establecido con el Grupo santillana, a saber si no se reparten algunas comisiones más individuales. Santillana (y Grupo Prisa, de paso) también se lleva un pellizco inmenso.
Y todo esto cuando resulta que las obras académicas se financian mitad con fondos estatales, mitad con patronazgo, lo que significa que su coste ya está cubierto, en parte por los propios usuarios.
Dejo aparte el tema de la calidad y utilidad de las obras académicas, o de la propia RAE, que da también mucho de sí. O de su conocida misoginia. O de su nepotismo a la hora de repartir sillas (aceptar nuevos académicos). Es una institución cargada de "maravillas".
Re:Es un negocio
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