Hoy precisamente ha circulado por la empresa donde trabajo este documento [ikerjimenez.com] de la web de Iker Jiménez. En este texto se habla sobre supuestas apariciones en el rectorado de la Universidad de Castilla-La Mancha, que se encuentra en la Plaza de España de Ciudad Real. Y también habla sobre apariciones en un edificio cercano:
Y descubrí que había un edificio bastante cercano al Rectorado donde también sucedían fenómenos extraños. La casualidad o causalidad, llamémoslo como queramos, hace que el edificio se alce también dentro del perímetro del antiguo regimiento de artillería.
Entonces me planteé si los hechos pueden llegar a marcar un lugar. Alterar el ambiente y alterar la vida de las personas que día tras día -y peor aún, noche tras noche- deben acudir a trabajar al lugar. Eso se refleja muy claramente en sus caras cuando narran cómo ellos "lo vieron".
Y aquello es lo que más me marcó. Las caras de miedo, la impotencia de no saber explicar unos hechos que suceden en el lugar de trabajo, y sobre todo los cambios progresivos en la actitud de los trabajadores.
Junto al texto se muestra una foto del edificio... Hum, qué raro, esa foto me suena... ¡leñe, pero si es donde trabajo y donde estoy ahora mismo! Es un edificio de reciente construcción, de hace unos tres años, pero que como está en el perímetro del antiguo hospital, se ve que debe de ser susceptible de recibir apariciones.
Yo la verdad es que no recuerdo haber recibido en los dos años y medio que llevo aquí ninguna visita de nadie preguntando con una grabadora sobre fantasmas, y es una pena, porque nos habríamos reído mucho. Cierto es que si vino de noche sólo se habrá encontrado con el guarda de seguridad, pero si realmente hubiera venido habría sido la comidilla de todo el edificio.
Lo mejor de todo es lo de los trabajadores que tenemos que venir de noche... Sí, eso es gracias a un ente que flota sobre los pobrecitos programadores y que se llama "brownie"...
¿Caras de miedo? ¿Impotencia? ¿Este tío ha estado aquí alguna vez?
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Más vale perder un minuto en la vida que la vida en un minuto.
por
pobrecito hablador
el Martes, 13 Junio de 2006, 18:21h
(#760116)
Eso que comentas me ha hecho recordar algo parecido que se dio donde yo trabajaba. Yo trabajaba en la Escuela Universitaria de Estudios Empresariales de la Universidad de Zaragoza. El edificio se había construido en el año 1908, y hubo una época en la que empezaron a aparecer "sucesos paranormales" en el interior.
Se llegó a decir que el causante de todo era el espíritu de un profesor de los años 20 que andaba pululando por allí. ¿Alguien ha oído tontería mayor? Porque lo raro no es que un profesor vaya a trabajar después de muerto, no, que va... ¡lo raro es que lo haga GRATIS! (porque me imagino que a los fantasmas no se les pagará, ¿no?).
No apareció el Jiménez por allí, porque fue hace varios años y el Jiménez este debía estar buscando teleplastias en los pañales ("mira, papá, he visto la cara de Francisco Franco" - "no hijo, eso son tus cacas"), pero sí que fue gente de esa calaña a hacer mediciones de plasma y de texturas de puré de guisantes [elpn.com].
Por cierto, creo que la Escuela ahora ya no está allí, la trasladaron a otro lado, aunque el edificio sigue siendo un centro docente de enseñanza secundaria. Si el fantasma no ha podido coger un taxi se habrá quedado con un buen palmo de narices.
No me puedo resistir
(Puntos:5, Informativo)( http://barrapunto.com/ | Última bitácora: Viernes, 01 Junio de 2007, 09:20h )
Y descubrí que había un edificio bastante cercano al Rectorado donde también sucedían fenómenos extraños. La casualidad o causalidad, llamémoslo como queramos, hace que el edificio se alce también dentro del perímetro del antiguo regimiento de artillería.
Entonces me planteé si los hechos pueden llegar a marcar un lugar. Alterar el ambiente y alterar la vida de las personas que día tras día -y peor aún, noche tras noche- deben acudir a trabajar al lugar. Eso se refleja muy claramente en sus caras cuando narran cómo ellos "lo vieron".
Y aquello es lo que más me marcó. Las caras de miedo, la impotencia de no saber explicar unos hechos que suceden en el lugar de trabajo, y sobre todo los cambios progresivos en la actitud de los trabajadores.
Junto al texto se muestra una foto del edificio... Hum, qué raro, esa foto me suena... ¡leñe, pero si es donde trabajo y donde estoy ahora mismo! Es un edificio de reciente construcción, de hace unos tres años, pero que como está en el perímetro del antiguo hospital, se ve que debe de ser susceptible de recibir apariciones.
Yo la verdad es que no recuerdo haber recibido en los dos años y medio que llevo aquí ninguna visita de nadie preguntando con una grabadora sobre fantasmas, y es una pena, porque nos habríamos reído mucho. Cierto es que si vino de noche sólo se habrá encontrado con el guarda de seguridad, pero si realmente hubiera venido habría sido la comidilla de todo el edificio.
Lo mejor de todo es lo de los trabajadores que tenemos que venir de noche... Sí, eso es gracias a un ente que flota sobre los pobrecitos programadores y que se llama "brownie"...
¿Caras de miedo? ¿Impotencia? ¿Este tío ha estado aquí alguna vez?
Más vale perder un minuto en la vida que la vida en un minuto.
Re:No me puedo resistir
(Puntos:5, Divertido)( http://barrapunto.com/ )
pd: ¡¡¿Que hacemos hablando de este impresentable?!!
Re:No me puedo resistir
(Puntos:1, Interesante)Se llegó a decir que el causante de todo era el espíritu de un profesor de los años 20 que andaba pululando por allí. ¿Alguien ha oído tontería mayor? Porque lo raro no es que un profesor vaya a trabajar después de muerto, no, que va... ¡lo raro es que lo haga GRATIS! (porque me imagino que a los fantasmas no se les pagará, ¿no?).
No apareció el Jiménez por allí, porque fue hace varios años y el Jiménez este debía estar buscando teleplastias en los pañales ("mira, papá, he visto la cara de Francisco Franco" - "no hijo, eso son tus cacas"), pero sí que fue gente de esa calaña a hacer mediciones de plasma y de texturas de puré de guisantes [elpn.com].
Por cierto, creo que la Escuela ahora ya no está allí, la trasladaron a otro lado, aunque el edificio sigue siendo un centro docente de enseñanza secundaria. Si el fantasma no ha podido coger un taxi se habrá quedado con un buen palmo de narices.