por
pobrecito hablador
el Martes, 15 Agosto de 2006, 00:15h
(#794746)
Las "majaderías" de Sony son producto de su esquizofrenia. La que le provoca ser a la vez un fabricante de productos electrónicos y una empresa de contenidos. Ambas partes tienen intereses contrapuestos. Como empresa de productos electrónicos tiene su negocio en la venta de, entre otros, aparatos de grabación, es decir, capaces de realizar copias. Por otro lado, como industria de contenidos, basa su negocio en gran parte en el caduco modelo de la venta de copias, por lo que trata de controlar y monopolizar su producción.
Los intereses de la industria electrónica y de los consumidores/usuarios discurren paralelos. Esto ha hecho que tradicionalmente la primera haya actuado como defensora de los segundos frente a la industria de contenidos. La propia Sony tiene un pasado glorioso en este sentido. A comienzos de los ochenta, Sony le ganó una famosa batalla judicial, el caso Betamax [wikipedia.org], a la industria cinematográfica estadounidense. Ésta pretendía parar la comercialización de los magnetoscopios con una demanda en la que alegaba que su uso violaba las leyes federales porque permitía a los usuarios cambiar el horario de la programación y realizar grabaciones de películas sin la autorización de los correspondientes propietarios del copyright.
Pero ahora las cosas han cambiado y es muy difícil imaginar a Sony actuando así. Ahora parece que la todopoderosa industria de contenidos le va ganando terreno a la industria electrónica. Sony, siendo ambas cosas a la vez, es un buen ejemplo. La solución de compromiso entre ambos modelos de negocio contrapuestos es el DRM. La industria electrónica seguirá vendiendo aparatos de grabación, pero mediante el DRM, la industria de contenidos puede tener un control muy estricto y detallado sobre la grabación y la reprodución (también sobre esto último, ya que el DRM permite nuevos modelos de negocio; básicamente hacernos pagar por lo que antes hacíamos gratis).
Muchos no creen que el DRM y su infraestructura informática, la informática fiable (el DRM es una de sus aplicaciones; sin duda, la que más impulso le ha dado), puedan llegar a imponerse. Algunos, como Cory Doctorow, sostienen que estos sistemas están condenados al fracaso porque son erróneos en su planteamiento. Otros confían en que siempre habrá hackers capaces de romper sus sistemas de protección. Finalmente, también están los que, llegado el peor de los escenarios, confían en su última maniobra de rebeldía: poner una cámara delante del monitor y un micrófono delante del altavoz. Pues bien, a estos últimos, decirles que la industria de contenidos también ha pensado en ellos... todo comienza por tapar el agujero analógico [wikipedia.org], y continúa con cámaras y grabadoras de audio capaces de reconocer marcas de agua. Esto puede parecer demasiado terrorífico para ser cierto. Pero bueno, hace un lustro también eran terroríficos el TCPA y el chip Fritz... pero hoy, que han cambiado de nombre (TCG y TPM respectivamente), que ya se venden algunos ordenadores con TPM y que hasta hay implementación para GNU/Linux, no parecen tan terribles. Al menos no se percibe el revuelo que se suponía que iba a haber.
Yo no tengo tan claro que el DRM y la informática fiable vayan a fracasar. Desde luego no va a ser porque sus promotores no lo intenten. Es decir, yo creo que si termina fracasando será por la oposición de los usuarios/consumidores. Lo que requiere buenas dosis de información, concienciación, organización, etc. Muchos pensarán que no es tan difícil, a fin de cuentas ¿quién querría comprarse uno de esos aparatos mutilados?. Pero tampoco es tan simple, por ejemplo, ¿cuantos estarían dispuestos a renunciar a la PS3 por culpa del DRM?
En fin, no quiero ser pesimista... por lo menos, mientras no cambiemos a Orwell por Lovecraft...
PD: Recomiendo la lectura del libro Darknet [adebate.com], de JD Lasica.
[semi OT] La esquizofrenia de Sony
(Puntos:2, Interesante)Las "majaderías" de Sony son producto de su esquizofrenia. La que le provoca ser a la vez un fabricante de productos electrónicos y una empresa de contenidos. Ambas partes tienen intereses contrapuestos. Como empresa de productos electrónicos tiene su negocio en la venta de, entre otros, aparatos de grabación, es decir, capaces de realizar copias. Por otro lado, como industria de contenidos, basa su negocio en gran parte en el caduco modelo de la venta de copias, por lo que trata de controlar y monopolizar su producción.
Los intereses de la industria electrónica y de los consumidores/usuarios discurren paralelos. Esto ha hecho que tradicionalmente la primera haya actuado como defensora de los segundos frente a la industria de contenidos. La propia Sony tiene un pasado glorioso en este sentido. A comienzos de los ochenta, Sony le ganó una famosa batalla judicial, el caso Betamax [wikipedia.org], a la industria cinematográfica estadounidense. Ésta pretendía parar la comercialización de los magnetoscopios con una demanda en la que alegaba que su uso violaba las leyes federales porque permitía a los usuarios cambiar el horario de la programación y realizar grabaciones de películas sin la autorización de los correspondientes propietarios del copyright.
Pero ahora las cosas han cambiado y es muy difícil imaginar a Sony actuando así. Ahora parece que la todopoderosa industria de contenidos le va ganando terreno a la industria electrónica. Sony, siendo ambas cosas a la vez, es un buen ejemplo. La solución de compromiso entre ambos modelos de negocio contrapuestos es el DRM. La industria electrónica seguirá vendiendo aparatos de grabación, pero mediante el DRM, la industria de contenidos puede tener un control muy estricto y detallado sobre la grabación y la reprodución (también sobre esto último, ya que el DRM permite nuevos modelos de negocio; básicamente hacernos pagar por lo que antes hacíamos gratis).
Muchos no creen que el DRM y su infraestructura informática, la informática fiable (el DRM es una de sus aplicaciones; sin duda, la que más impulso le ha dado), puedan llegar a imponerse. Algunos, como Cory Doctorow, sostienen que estos sistemas están condenados al fracaso porque son erróneos en su planteamiento. Otros confían en que siempre habrá hackers capaces de romper sus sistemas de protección. Finalmente, también están los que, llegado el peor de los escenarios, confían en su última maniobra de rebeldía: poner una cámara delante del monitor y un micrófono delante del altavoz. Pues bien, a estos últimos, decirles que la industria de contenidos también ha pensado en ellos... todo comienza por tapar el agujero analógico [wikipedia.org], y continúa con cámaras y grabadoras de audio capaces de reconocer marcas de agua. Esto puede parecer demasiado terrorífico para ser cierto. Pero bueno, hace un lustro también eran terroríficos el TCPA y el chip Fritz... pero hoy, que han cambiado de nombre (TCG y TPM respectivamente), que ya se venden algunos ordenadores con TPM y que hasta hay implementación para GNU/Linux, no parecen tan terribles. Al menos no se percibe el revuelo que se suponía que iba a haber.
Yo no tengo tan claro que el DRM y la informática fiable vayan a fracasar. Desde luego no va a ser porque sus promotores no lo intenten. Es decir, yo creo que si termina fracasando será por la oposición de los usuarios/consumidores. Lo que requiere buenas dosis de información, concienciación, organización, etc. Muchos pensarán que no es tan difícil, a fin de cuentas ¿quién querría comprarse uno de esos aparatos mutilados?. Pero tampoco es tan simple, por ejemplo, ¿cuantos estarían dispuestos a renunciar a la PS3 por culpa del DRM?
En fin, no quiero ser pesimista... por lo menos, mientras no cambiemos a Orwell por Lovecraft...
PD: Recomiendo la lectura del libro Darknet [adebate.com], de JD Lasica.