No has captado la idea. El problema es que las leyes no son bien claras en todos los países. La constitución en la Argentina lo dice bien claro: los actos privados de los hombres que no afecten a la moral y las buenas costumbres sociales, quedan bajo el único juzgamiento de Dios.
En otros países la ley puede no ser tan clara e ineludible (la constitución está por encima de todas las leyes), pero el espíritu es el mismo: yo en mi casa puedo hacer con la música lo que me de la gana y nadie, por muy autor que sea, tiene derecho a ponerme límites.
Imaginate que compras una silla con un cartelito que dice "Esta silla se compromete a sentarse en ella sólo de 8 de la noche a 8 de la mañana. Para sillas que se puedan usar en horario de comercio consulte licencias especiales". Cualquiera que viera eso se echaría a reir inmediatamente, porque la tradición dicta que uno hace lo que le de la gana con la silla que compró, y el "diseñador" de la silla no tiene ningun derecho a restringirlo.
La música ha sido distinto simplemente porque los fabricantes han logrado por un buen tiempo poner límites tecnológicos a nuestros derechos. Ahora que esos límites se desvanecen, buscan el apoyo político usando su poder económico para conseguirlo.
Re:Esa es facil.
(Puntos:3, Inspirado)( http://barrapunto.com/ )
En otros países la ley puede no ser tan clara e ineludible (la constitución está por encima de todas las leyes), pero el espíritu es el mismo: yo en mi casa puedo hacer con la música lo que me de la gana y nadie, por muy autor que sea, tiene derecho a ponerme límites.
Imaginate que compras una silla con un cartelito que dice "Esta silla se compromete a sentarse en ella sólo de 8 de la noche a 8 de la mañana. Para sillas que se puedan usar en horario de comercio consulte licencias especiales". Cualquiera que viera eso se echaría a reir inmediatamente, porque la tradición dicta que uno hace lo que le de la gana con la silla que compró, y el "diseñador" de la silla no tiene ningun derecho a restringirlo.
La música ha sido distinto simplemente porque los fabricantes han logrado por un buen tiempo poner límites tecnológicos a nuestros derechos. Ahora que esos límites se desvanecen, buscan el apoyo político usando su poder económico para conseguirlo.