es que cada banda de frecuencia en la televisión abierta es un recurso público, que generalmente es dado en concesión a quien lo opera. No es propiedad privada, ni un derecho inalienable de las televisoras.
Las televisoras generalmente han utilizado este medio para innundarnos con programación basura y cantidades casi intolerables de publicidad. Y lo han venido haciendo como si fuera su derecho, como si no tuvieran ninguna responsabilidad con la sociedad por el uso de esas bandas de frecuencia.
Esto se ha venido dando por complicidad de los gobiernos, que en muchos países han hecho más laxas las regulaciones sobre los canales de televisión (por ejemplo, que exigían un mínimo de programación cultural, o limitaban la cantidad de emisoras que podía tener una empresa o conglomerado). Esta complicidad no ha sido gratis; para nadie es un secreto el poder de manip^H^H^H^H^H convencimiento que tienen estos medios y cuánto necesita de estos cualquier político con aspiraciones presidenciales.
Creo que hay que tomar esto en cuenta para ver de forma menos simplista la situación del cierre de RCTV.
En mi opinión, las frecuentas de televisión abierta no un derecho, son un privilegio, que conlleva responsabilidades con la sociedad que las otorga.
Ahora bien, ¿Con qué criterios se debe decidir si una televisora hace o no buen uso de su concesión? ¿Quién debe decidirlo? ¿Cómo evitar arbitrariedades y censura en ese proceso? Son preguntas abiertas y su respuesta no es nada facil.
Ahora bien, en este caso, es evidente que la decisión es meramente política, que el presidente Chavez se está valiendo de un tecnicismo legal para silenciar a uno de sus principales opositores; lo cual es lamentable y preocupante; y es un ejemplo de cómo no se debe regular el uso de tales frecuencias.
Lo que no se suele decir
(Puntos:1)( http://barrapunto.com/ | Última bitácora: Domingo, 19 Junio de 2011, 04:30h )
Las televisoras generalmente han utilizado este medio para innundarnos con programación basura y cantidades casi intolerables de publicidad. Y lo han venido haciendo como si fuera su derecho, como si no tuvieran ninguna responsabilidad con la sociedad por el uso de esas bandas de frecuencia.
Esto se ha venido dando por complicidad de los gobiernos, que en muchos países han hecho más laxas las regulaciones sobre los canales de televisión (por ejemplo, que exigían un mínimo de programación cultural, o limitaban la cantidad de emisoras que podía tener una empresa o conglomerado). Esta complicidad no ha sido gratis; para nadie es un secreto el poder de manip^H^H^H^H^H convencimiento que tienen estos medios y cuánto necesita de estos cualquier político con aspiraciones presidenciales.
Creo que hay que tomar esto en cuenta para ver de forma menos simplista la situación del cierre de RCTV.
En mi opinión, las frecuentas de televisión abierta no un derecho, son un privilegio, que conlleva responsabilidades con la sociedad que las otorga.
Ahora bien, ¿Con qué criterios se debe decidir si una televisora hace o no buen uso de su concesión? ¿Quién debe decidirlo? ¿Cómo evitar arbitrariedades y censura en ese proceso? Son preguntas abiertas y su respuesta no es nada facil.
Ahora bien, en este caso, es evidente que la decisión es meramente política, que el presidente Chavez se está valiendo de un tecnicismo legal para silenciar a uno de sus principales opositores; lo cual es lamentable y preocupante; y es un ejemplo de cómo no se debe regular el uso de tales frecuencias.