por
pobrecito hablador
el Viernes, 27 Julio de 2007, 20:04h
(#938669)
Conozco a un tío que se llama Álex, y en su día trabajó como comercial de una compañía de telefonía, no recuerdo el nombre. No es el mismo de la historia, la voz no se le parece en nada, y creo que el Álex que yo conozco ya no trabaja allí, pero he estado buscando su número de teléfono un buen rato en mi agenda para ver si coincidía. Más que nada por un dato de la historia: que se despida entregando una tarjeta por si conociera a alguien que quisiera trabajar en la empresa. Eso que en principio parece tan fuera de lugar, en realidad tiene una explicación más o menos simple.
Cuando estuve hablando con él de este trabajo, me explicaba emocionadísimo en qué consistiría su nuevo empleo. Aún no había empezado, y ya estaba fascinado. Había ido a una especie de entrevista, en la que le habían hablado de ser proactivo, de interiorizar tres normas de oro del buen comercial, y no sé qué rollos más que sonaban a secta barata. No paraba de hablarme del cochazo que conducía el que iba a ser su jefe, que éste había entrado en la empresa unos meses antes y ya cobraba más de medio kilo al mes, y si se lo curraba, mi "amigo" Álex llegaría tan alto como él. Este chico del que os hablo es un flipao del quince, y le habían comido la cabeza a base de bien. Por cómo me hablaba, sé que sería capaz de intentar estafar a la gente tal y como lo ha hecho el comercial de la historia.
Y la clave de la historia es ésta: que después de contarme las maravillas de su nuevo trabajo, de que yo le siguiera el rollo y me despidiera felicitándole por haber conseguido un curro en el que por lo visto le iba a ir tan bien, me soltó "oye, ¿tú no querrías entrar en esta empresa?, con tu presencia y tu labia seguro que ganarías un pastón, ¡yo te enchufo!". Resulta que la empresa funciona con un rollo estilo piramidal, de manera que un comercial no cobra sólo por lo que vende, sino también por lo que venden los que entran por él en la empresa. De este modo, ven cómo su jefe cobra una pasta sin pegar ni sello porque se forra a base de comisiones de sus "enchufados", y éstos sueñan con ser alguna vez como su jefe, sueñan con vivir del trabajo de sus "enchufados". Por eso siguen en un puesto de trabajo tan chungo en el que para ganar algo de dinero tienes que mentir y engañar: porque creen que algún día llegarán a vivir de lo que venden sus "enchufados". Si consigue una venta es buena noticia para él; si consigue engañar a alguien para que entre en la empresa será una noticia de puta madre.
Casualidad
(Puntos:2, Informativo)Conozco a un tío que se llama Álex, y en su día trabajó como comercial de una compañía de telefonía, no recuerdo el nombre. No es el mismo de la historia, la voz no se le parece en nada, y creo que el Álex que yo conozco ya no trabaja allí, pero he estado buscando su número de teléfono un buen rato en mi agenda para ver si coincidía. Más que nada por un dato de la historia: que se despida entregando una tarjeta por si conociera a alguien que quisiera trabajar en la empresa. Eso que en principio parece tan fuera de lugar, en realidad tiene una explicación más o menos simple.
Cuando estuve hablando con él de este trabajo, me explicaba emocionadísimo en qué consistiría su nuevo empleo. Aún no había empezado, y ya estaba fascinado. Había ido a una especie de entrevista, en la que le habían hablado de ser proactivo, de interiorizar tres normas de oro del buen comercial, y no sé qué rollos más que sonaban a secta barata. No paraba de hablarme del cochazo que conducía el que iba a ser su jefe, que éste había entrado en la empresa unos meses antes y ya cobraba más de medio kilo al mes, y si se lo curraba, mi "amigo" Álex llegaría tan alto como él. Este chico del que os hablo es un flipao del quince, y le habían comido la cabeza a base de bien. Por cómo me hablaba, sé que sería capaz de intentar estafar a la gente tal y como lo ha hecho el comercial de la historia.
Y la clave de la historia es ésta: que después de contarme las maravillas de su nuevo trabajo, de que yo le siguiera el rollo y me despidiera felicitándole por haber conseguido un curro en el que por lo visto le iba a ir tan bien, me soltó "oye, ¿tú no querrías entrar en esta empresa?, con tu presencia y tu labia seguro que ganarías un pastón, ¡yo te enchufo!". Resulta que la empresa funciona con un rollo estilo piramidal, de manera que un comercial no cobra sólo por lo que vende, sino también por lo que venden los que entran por él en la empresa. De este modo, ven cómo su jefe cobra una pasta sin pegar ni sello porque se forra a base de comisiones de sus "enchufados", y éstos sueñan con ser alguna vez como su jefe, sueñan con vivir del trabajo de sus "enchufados". Por eso siguen en un puesto de trabajo tan chungo en el que para ganar algo de dinero tienes que mentir y engañar: porque creen que algún día llegarán a vivir de lo que venden sus "enchufados". Si consigue una venta es buena noticia para él; si consigue engañar a alguien para que entre en la empresa será una noticia de puta madre.