por
pobrecito hablador
el Sábado, 01 Septiembre de 2007, 15:20h
(#953827)
Me he dado cuenta que vivo en un laberinto que va creciendo cada día un poco más. He intentado saltar por encima de los muros pero son demasiado altos. La gente los va construyendo para alejarse de lo que teme u ocultar aquello de lo que se averguenza. Dentro de un tiempo apenas podremos vernos los unos a los otros. Hoy cojo un camino como cualquier otro para ir al banco -me siento como un ratón de laboratorio buscando mi trozo de queso superando los obstáculos-. A cincuenta metros de mi casa me encuentro el primer muro que me hace girar, es de un vecino que no desea ver como su hija viene del colegio hablando con un niño sudamericano. Cuando llega a casa se oyen prohibiciones detrás del muro. Sigo caminando, trato de pensar que el Banco hoy no estará lejos, que es navidad para muchos y que la gente habrá dejado de construir. Pero no es así, la gente sigue amasando hormigón en sus casas. Me pregunto si se lo regalarán entre ellos envuelto en papeles de colores. Me encuentro el muro de una mujer que oculta su magullado rostro tras él y me obliga a girar de nuevo, apenas se la oye, sólo veo como sudan las piedras reproches e insultos que proceden de una voz grave que emana alcohol y odio en cada punto y aparte. Empiezo a pensar que no debí salir hoy a la calle, avanzando pasos hacia mi destino debo de esquivar otro que están construyendo un grupo de personas con atisbos aburguesados para no escuchar las voces de los que piden un trabajo digno que no deje sus manos azules bajo el frío. Mientras se pasan los ladrillos los unos a los otros con sus guantes de lana tratan de tener su espalda pegada a la pared - piensan que el mismo muro les protegerá entre ellos- Veo que hoy mi camino será mas largo de lo habitual, por lo que decido parar a ver a un amigo. No encuentro su puerta, estoy segura de que era aqui. Observo entonces una pequeña nota atrapada en un ladrillo, " he hablado con mis amigos y les he confesado mi homosexualidad, he descubierto que estaba solo". Me entra tristeza, le han encerrado detras de otro muro y le escucho dar golpes contra él para poder salir -yo no puedo hacer nada, doy patadas con las botas pero apenas arranco arenilla-. Agotada e impotente sigo mi camino, me he llenado de polvo la ropa, llego al banco y trato de pagar una factura atrasada de teléfono , el cajero me repasa de arriba a abajo escudriñandome cada mancha de mi actual aspecto, mientras lo hace veo como va construyendo un muro de cristal de doble blindaje pensando que igual tengo la intención de atracarle con mi juego de llaves. Mientras me devuelve los cambios con sus manos delineadas por la manicura empiezo a tener ganas yo también de construirme un muro con cualquier escusa. Vuelvo a casa, por fín. Voy leyendo las pintadas de los muros que ya había visto otras veces y que se repiten."Inmigrantes fuera", "Prohibido fumadores", "No se admiten animales", "Nacionalismo, la solución", "No se permite la entrada sin corbata", "Liga feminista" "Asociación anti-abortista",... Escucho mi puerta tras de mi. Voy a cerrar las ventanas porque no soporto el ruido constante de las hormigoneras.
El laberinto del Troll
(Puntos:1, Inspirado)Re:El laberinto del Troll
(Puntos:1, FueraDeTema)End Of Line
Re:El laberinto del Troll
(Puntos:1, FueraDeTema)Sí, éste mola, pero como me anime yo fliparéis, os faltarán -1 horteras y -1 penosos con los que calificarme...
Invertir en conocimientos produce siempre los mejores beneficios - Benjamin Franklin