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  • por pobrecito hablador el Miércoles, 14 Noviembre de 2007, 00:33h (#981646)
    ¡¡¡Fantástico!!! ya sé lo que hay que hacer para ser un buen padre. Como las collejas hacen que tu hijo se sienta mal, pues es un buen método para enseñar que no hay que hacer cosas malas (y las cosas malas las decido yo porque para eso soy el padre "creador").

    Así que si mi hijo no es capaz de demostrar que E=M*C^2, ¡¡pam!!, colleja al canto, y automáticamente le viene a la cabeza el conocimiento divino, porque yo decido que "no entender la demostración de la formulita de la relatividad es algo malo".

    O sea que nos oponemos a educar a nuestras mascotas dándole castigos físicos, porque no sólo no aprenden, sino que se vuelven violentas, y ¿pretendemos educar a collejas a nuestros hijos?

    "Mamá, mamá..." Pedrito hoy me ha pegado en el recreo del cole...

    "¡¡¡Zasssss!!!, y llevarás otra colleja como vuelvas a venir a casa sangrando en lugar de darle una paliza tu a él, que mides 2 metros y Pedrito metro y medio y no tiene ni media torta..."

    [Día siguiente]

    "Señora, le llamamos desde el centro educativo porque en horario lectivo su hijo le ha extraído uno de los globos oculares a Pedro Fáchez con un lapicero punzante. Le notificamos la expulsión de su hijo por parte de este centro y la tramitación del traslado de expediente al centro de reeducación de menores por un delito de lesiones con agravante de ensañamiento..."

    Cuando la madre fue al colegio, estuvo 2 horas hablando con los responsables del centro, recogió a su hijo, junto a las 2 denuncias, por parte del centro y la denuncia de los padres de Pedrito, y en cuanto llegó a casa estuvo tentada de reventarle la cara a su hijo de una bofetada, pero se contuvo, y lo encerró bajo llave en un armario de ropa sin más luz que la que se veía por la ranura de la puerta.

    El niño tenía miedo, mucha pena, mucho dolor (llevaba aguantando palizas de sus compañeros, y el premio que recibía cuando llegaba a casa eran las collejas de su madre que le recordaba constantemente cómo se parecía al cretino, cerdo, vago, miserable, escoria humana, de su padre, del que aquella mujer se divorció cuando su hijo apenas tenía un par de años y del que él casi no recuerda nada).

    El niño encontró un dulce de caramelo dentro de un bolsillo de una de las chaquetas del armario. Sin pensar mucho se lo comió porque realmente tenía hambre y amargor en el estómago.

    6 horas más tarde, cuando la mujer se calmó y abrió la puerta del armario, se encontró a su hijo muerto por envenenamiento con veneno para ratas.

    Obviamente esta mujer no era el ejemplo ideal de educadora, simplemente transmitía la educación que sus padres le habían dado sin plantearse si en ella había sido efectiva (que uno mismo piense que es buena persona no indica que sus padres hubieran tenido éxito al educarlo). Pero las collejas sólo sirvieron para agravar la situación, porque darle una colleja a un hijo es hacerle chantaje emocional. Es transmitirle el mensaje: "te hago daño para que te des cuenta que haciendo las cosas de otro modo a cómo quiero que las hagas provoca que te quiera cada vez un poco menos y es algo que tú no quieres que ocurra".

    Pues no, no quiero transmitirle ese mensaje. Quizá transmitirle que me disgusta cuando me fallan y ellos no querrían que yo les hiciera lo mismo, pero no hacerles daño para "adoctrinarles".

    [ Padre ]