Un profesor de una universidad se puso en contacto con mi GUL preguntando quién podría instalarles Linux, pagando el trabajo correspondiente.
Resulta que tenía algún tipo de problema de hardware y siempre se quedaba pillado a mitad de la instalación. Probé media docena de distros, cada una varias veces, y no había manera.
Pues resulta que en alguno de todos esos intentos (sospecho que fue con Ubuntu), apremiado por la monotonía y confundido por los distintos interfaces de instalación hice que se cargara las particiones y formateara todo el disco.
Y sí, había sido tan imbécil como para no hacer copia de seguridad de todo antes de empezar, porque, total, había instalado GNU/Linux un millón de veces y nunca me había pasado nada, a pesar de las advertencias.
Lo peor de todo fue el tiempo en el que yo me di cuenta de que faltaban los datos, pero no así el profesor, a pesar de que estaba siempre delante. Creo que tardé media hora de sudor frío y temblores en reunir valor para confesar lo que estaba pasando.
No os podéis imaginar lo mal que lo pasé. Y en ese ordenador no tenía polladas, tenía trabajos, evaluaciones, etc. Todavía me muero cada vez que veo a esa persona.
Si te sirve de consuelo, yo la he cagado de forma similar también una o dos veces. Por suerte han sido amigos (y no me pagaban), y no había nada sensible, ya que tan sólo se trataba del portátil, y no del ordenador principal. Pero me imagino lo que has debido pasar, y desde luego me solidarizo contigo.
Lo peor es cuando le provocas el fallo a otro
(Puntos:4, Interesante)( http://press.asqueados.net/ | Última bitácora: Jueves, 17 Abril de 2014, 09:50h )
Un profesor de una universidad se puso en contacto con mi GUL preguntando quién podría instalarles Linux, pagando el trabajo correspondiente.
Resulta que tenía algún tipo de problema de hardware y siempre se quedaba pillado a mitad de la instalación. Probé media docena de distros, cada una varias veces, y no había manera.
Pues resulta que en alguno de todos esos intentos (sospecho que fue con Ubuntu), apremiado por la monotonía y confundido por los distintos interfaces de instalación hice que se cargara las particiones y formateara todo el disco.
Y sí, había sido tan imbécil como para no hacer copia de seguridad de todo antes de empezar, porque, total, había instalado GNU/Linux un millón de veces y nunca me había pasado nada, a pesar de las advertencias.
Lo peor de todo fue el tiempo en el que yo me di cuenta de que faltaban los datos, pero no así el profesor, a pesar de que estaba siempre delante. Creo que tardé media hora de sudor frío y temblores en reunir valor para confesar lo que estaba pasando.
No os podéis imaginar lo mal que lo pasé. Y en ese ordenador no tenía polladas, tenía trabajos, evaluaciones, etc. Todavía me muero cada vez que veo a esa persona.
Envíos descartados por Mu [barrapunto.com]
Re:Lo peor es cuando le provocas el fallo a otro
(Puntos:1)( Última bitácora: Sábado, 29 Noviembre de 2008, 14:18h )
Re:Lo peor es cuando le provocas el fallo a otro
(Puntos:1, Divertido)Re:Lo peor es cuando le provocas el fallo a otro
(Puntos:2)( http://www.badopi.org/ | Última bitácora: Martes, 18 Septiembre de 2012, 18:45h )
Si te sirve de consuelo, yo la he cagado de forma similar también una o dos veces. Por suerte han sido amigos (y no me pagaban), y no había nada sensible, ya que tan sólo se trataba del portátil, y no del ordenador principal. Pero me imagino lo que has debido pasar, y desde luego me solidarizo contigo.
Escribiendo de demasiadas cosas [barnacity.net] desde 2003.