La infelicidad tiene la raíz en la insatisfacción y ésta, generalmente en el deseo. Pero en tu caso el anhelo es de la misma satisfacción. La satisfacción no es algo que vayas a encontrar haciendo tal cosa. Tiene que salir de tu interior.
Si nada te satisface, si estás acostumbrado a no pedir mucho, deshazte de lo único que te estorba: el anhelo.
La infelicidad de las personas suele estar en desear lo que no se puede alcanzar. En tu caso es más especial, está en que quieres algo que no existe: una pócima mágica llamada Satisfacción (R).
Estás atrapado en tus propios conceptos filosóficos. La satisfacción sucede con la realización de tus metas. Pero si tu meta es la satisfacción en sí misma estás en una trampa lógica. Es como un cofre cerrado cuya llave está en su interior.
¿Solución? Rompe el cofre. Rompe tus conceptos, tus esquemas, tu visión del mundo. Construye una nueva en la que sepas qué metas tienes y qué tienes que hacer para conseguirlas.
Te ha hablado antes de budismo. No te lo tomes al pie de la letra. No te estoy diciendo que te vayas a un monasterio a cantar sutras. Pero sí creo que sería una lectura interesante. Por supuesto, busca escritos de un budismo ateo o agnóstico, no uno que te mezcle mierdas semidivinas. Te recomiendo autores de budismo occidental, que resultarán mucho más sencillos de comprender.
Y cuando hayas terminado de reinventarte, nos cuentas.
-- Asqueados [asqueados.net]: mas politica, informatica y payasadas que nunca
Budista no sé, pero intentar dejar de alcanzar la satisfacción ya lo he intentado y normalmente me lleva a periodos de calma plácida pero poco reconfortante.
El problema es que mi concepción del mundo es demasiado abstracta y tiendo a racionalizar el mundo que me rodea de manera casi obsesiva. Veo la situación, me miro a mi mismo y no sé donde encajarme. Así que sigo buscando desde fuera un sitio adecuado para mi.
Lo de reinventarme es cojonudo, llevo ya tantas que ni las recuerdo. Y la verdad es que mientras dura el caos de la reconstrucción mi mente analítica se lo pasa teta tratando de encontrar explicación y sitio a las nuevas circunstancias, pero al final siempre acabo en un sitio parecido al de partida.
Ahh, el ser humano, como le gusta tropezar sin parar en la misma piedra.
Re:Aquí PEPITO
(Puntos:2)( http://press.asqueados.net/ | Última bitácora: Jueves, 06 Marzo de 2014, 11:47h )
La infelicidad tiene la raíz en la insatisfacción y ésta, generalmente en el deseo. Pero en tu caso el anhelo es de la misma satisfacción. La satisfacción no es algo que vayas a encontrar haciendo tal cosa. Tiene que salir de tu interior.
Si nada te satisface, si estás acostumbrado a no pedir mucho, deshazte de lo único que te estorba: el anhelo.
La infelicidad de las personas suele estar en desear lo que no se puede alcanzar. En tu caso es más especial, está en que quieres algo que no existe: una pócima mágica llamada Satisfacción (R).
Estás atrapado en tus propios conceptos filosóficos. La satisfacción sucede con la realización de tus metas. Pero si tu meta es la satisfacción en sí misma estás en una trampa lógica. Es como un cofre cerrado cuya llave está en su interior.
¿Solución? Rompe el cofre. Rompe tus conceptos, tus esquemas, tu visión del mundo. Construye una nueva en la que sepas qué metas tienes y qué tienes que hacer para conseguirlas.
Te ha hablado antes de budismo. No te lo tomes al pie de la letra. No te estoy diciendo que te vayas a un monasterio a cantar sutras. Pero sí creo que sería una lectura interesante. Por supuesto, busca escritos de un budismo ateo o agnóstico, no uno que te mezcle mierdas semidivinas. Te recomiendo autores de budismo occidental, que resultarán mucho más sencillos de comprender.
Y cuando hayas terminado de reinventarte, nos cuentas.
Asqueados [asqueados.net]: mas politica, informatica y payasadas que nunca
Re:Aquí PEPITO
(Puntos:1)El problema es que mi concepción del mundo es demasiado abstracta y tiendo a racionalizar el mundo que me rodea de manera casi obsesiva. Veo la situación, me miro a mi mismo y no sé donde encajarme. Así que sigo buscando desde fuera un sitio adecuado para mi.
Lo de reinventarme es cojonudo, llevo ya tantas que ni las recuerdo. Y la verdad es que mientras dura el caos de la reconstrucción mi mente analítica se lo pasa teta tratando de encontrar explicación y sitio a las nuevas circunstancias, pero al final siempre acabo en un sitio parecido al de partida.
Ahh, el ser humano, como le gusta tropezar sin parar en la misma piedra.