Por no perder las perspectiva, quiero remarcar que mi afirmación inicial en la discusión era sobre la legitimidad (y por tanto la diferencia con un robo).
El lado práctico sí es bastante más pantanoso.
Pero en la realidad no podemos ser "todos" dueños, porque si yo planto cebollas tú no puedes plantar patatas y él no puede hacerse un chalecito.
También podemos decidir entre todos qué hacemos con las tierras y repartir el beneficio de ellas. La diferencia fundamental de lo que estoy diciendo con lo que ocurría en la URSS (o lo que ocurre en Cuba), es que el gobierno no lo elegía el pueblo, y por tanto no tiene legitimidad para administrar lo que es de todos. En vez de ser todo de todos, es todo de una oligarquía.
El problema de la motivación es un gran escollo. Tal vez se podría buscar una forma en la que el trabajador sea remunerado en función de su productividad o al menos tenga incentivos.
Por otro lado, que las empresas sean estatales no quiere decir que no puedas elegir tu puesto de trabajo. Y al fin y al cabo la mayoría trabajamos ya para otro, no para nosotros mismos.
Por último, he estado pensando en lo que has dicho sobre Robin Hood. Es cierto que hay paralelismos fuertes, pero también es verdad que el personaje sajón luchaba contra los impuestos que se cobraban a los pobres para dárselos a los ricos, mientras que la mayoría de los liberales actuales lo que quieren evitar es que se cobren impuestos a los ricos para invertirlos en los pobres.
Re:Secundo el contrabombing...
(Puntos:2)( http://press.asqueados.net/ | Última bitácora: Jueves, 17 Abril de 2014, 09:50h )
El lado práctico sí es bastante más pantanoso.
También podemos decidir entre todos qué hacemos con las tierras y repartir el beneficio de ellas. La diferencia fundamental de lo que estoy diciendo con lo que ocurría en la URSS (o lo que ocurre en Cuba), es que el gobierno no lo elegía el pueblo, y por tanto no tiene legitimidad para administrar lo que es de todos. En vez de ser todo de todos, es todo de una oligarquía.
El problema de la motivación es un gran escollo. Tal vez se podría buscar una forma en la que el trabajador sea remunerado en función de su productividad o al menos tenga incentivos.
Por otro lado, que las empresas sean estatales no quiere decir que no puedas elegir tu puesto de trabajo. Y al fin y al cabo la mayoría trabajamos ya para otro, no para nosotros mismos.
Por último, he estado pensando en lo que has dicho sobre Robin Hood. Es cierto que hay paralelismos fuertes, pero también es verdad que el personaje sajón luchaba contra los impuestos que se cobraban a los pobres para dárselos a los ricos, mientras que la mayoría de los liberales actuales lo que quieren evitar es que se cobren impuestos a los ricos para invertirlos en los pobres.
Envíos descartados por Mu [barrapunto.com]