A riesgo de ser dilapidado, me interesa tu opinión al respecto, Delawen, y la de aquellos con una opinión coherente.
Delawen ha dicho:
Pero como buenos revolucionarios de sofá que somos, todavían nos faltan muchas libertades a las que renunciar antes de empezar a protestar.
Yo, personalmente, creo que en el momento en que, como ciudadanos, para defender nuestros derechos fundamentales tenemos que ir en contra de las leyes establecidas, leyes y derechos que a su vez son vulnerados por parte del mundo empresarial y político sin impunidad, significa que ya hace mucho que hemos perdido toda libertad como ciudadanos.
Un ejemplo claro y actual de vulneración de nuestros derechos, el canon. Otro de antiguo y persistente, aunque muy lentamente más débil, la imposición de un software comercial y cerrado a la compra de un equipo informático nuevo. Y uno posiblemente futuro, y quizás el más dañino, la vigilancia, control y beneficio privado de las redes de datos.
Para erradicar instanteneamente cualquiera de esos atentados a nuestros derechos tendríamos que ponernos al nivel de quienes los impulsan, o peor. Es un círculo vicioso del que no se puede sacar nada bueno, las cosas siempre irán a peor. Hasta el momento de hacer borrón y cuenta nueva, si es que ese momento existe, quizás sólo sea una ilusión.
Existen medias soluciones a tales imposiciones: importar de lugares exentos de canon; montarte tu propio equipo informático o recuperar judicialmente el costo del software que te han impuesto y no quieres; usar redes pequeñas, cerradas y alternativas. Pero son medias soluciones, no totalmente válidas, en el momento en que supone un esfuerzo extra ir contracorriente, para evitar un sistema que vulnera tus derechos de base.
Todo lo dicho puede provenir del sentimiento inherente al ser humano de egocentrismo, de pensar que ocurre todo en el presente y en la pequeña porción de mundo que conoces, sin tener en cuenta que vivimos una minúscula fracción de tiempo en comparación con la historia humana y que somos uno entre miles de millones, pero así es como lo veo.
Richard Stallman ha dicho:
La crisis económica de hoy terminará, pero si perdemos la libertad, no la recuperaremos sin luchar.
Lo peor no es la lucha, sino la magnitud de esta y a que nivel moral tienen que rebajarse quiénes la lideran.
Yo, personalmente, creo que en el momento en que, como ciudadanos, para defender nuestros derechos fundamentales tenemos que ir en contra de las leyes establecidas, leyes y derechos que a su vez son vulnerados por parte del mundo empresarial y político sin impunidad, significa que ya hace mucho que hemos perdido toda libertad como ciudadanos.
Toda, toda... creo que exageras. La desobediencia civil (incumplir leyes establecidas como acto de deslegitimación de las mismas) no es algo nuevo: a bote pronto me vienen a la cabeza las protestas contra la discriminación racial en los EE.UU. o, antes incluso, las sufragistas.
Un ejemplo claro y actual de vulneración de nuestros derechos, el canon. Otro de antiguo y persistente, aunque muy lentamente más débil, la imposición de un software comercial y cerrado a la compra de un equipo informático nuevo. Y uno posiblemente futuro, y quizás el más dañino, la vigilancia, control y beneficio privado de las redes de datos.
Existen medias soluciones a tales imposiciones: importar de lugares exentos de canon; montarte tu propio equipo informático o recuperar judicialmente el costo del software que te han impuesto y no quieres; usar redes pequeñas, cerradas y alternativas. Pero son medias soluciones, no totalmente válidas, en el momento en que supone un esfuerzo extra ir contracorriente, para evitar un sistema que vulnera tus derechos de base.
¿Por qué no son totalmente válidas? El primer caso es un ejemplo claro de que ponerle puertas al campo es inútil: si la ley española obliga a los proveedores españoles a cobrarme de más, compro en el extranjero, y ya serán los proveedores los que acaben viendo las orejas al lobo. El segundo es un caso de monopolio, pero ¿cuál es el problema de comprar el equipo a un proveedor que te desglosa los componentes y el coste de manufactura, evitando así tener que pagar por ese software? ¿Son menos funcionales las placas base según quién las compre?
El último, sin embargo, sí me parece un problema serio. Y, sin embargo, contamos con los medios para que sea irrelevante: la criptografía te permite decidir quién ve lo que escribes.
Para erradicar instanteneamente cualquiera de esos atentados a nuestros derechos tendríamos que ponernos al nivel de quienes los impulsan, o peor. Es un círculo vicioso del que no se puede sacar nada bueno, las cosas siempre irán a peor. Hasta el momento de hacer borrón y cuenta nueva, si es que ese momento existe, quizás sólo sea una ilusión.
Por favor, define "ponernos al nivel de quienes los impulsan", porque no sé si quieres decir que hay que entrar en política, hacer grupos de presión (lobbies), o qué. Y, puesto que en ocasiones anteriores se ha roto ese "círculo vicioso", no veo por qué no puede hacerse ahora.
Lo peor no es la lucha, sino la magnitud de esta y a que nivel moral tienen que rebajarse quiénes la lideran.
Como he escrito antes, a menudo es posible luchar sin tener que "rebajarse", sea lo que sea lo que quieres decir con esa palabra.
-- Marcos (cualquier parecido con la coincidencia es pura realidad)
Amigo koex el riesgo que quizas usted arrostraria no seria el de ser dilapidado (malgastado), si no lapidado; o sea agredido con criticas que a modo de duros proyectiles podria herir su discurso o incluso su autoestima.
Re:¡Cuánta razón!
(Puntos:2, Inspirado)Delawen ha dicho:
Yo, personalmente, creo que en el momento en que, como ciudadanos, para defender nuestros derechos fundamentales tenemos que ir en contra de las leyes establecidas, leyes y derechos que a su vez son vulnerados por parte del mundo empresarial y político sin impunidad, significa que ya hace mucho que hemos perdido toda libertad como ciudadanos.
Un ejemplo claro y actual de vulneración de nuestros derechos, el canon. Otro de antiguo y persistente, aunque muy lentamente más débil, la imposición de un software comercial y cerrado a la compra de un equipo informático nuevo. Y uno posiblemente futuro, y quizás el más dañino, la vigilancia, control y beneficio privado de las redes de datos.
Para erradicar instanteneamente cualquiera de esos atentados a nuestros derechos tendríamos que ponernos al nivel de quienes los impulsan, o peor. Es un círculo vicioso del que no se puede sacar nada bueno, las cosas siempre irán a peor. Hasta el momento de hacer borrón y cuenta nueva, si es que ese momento existe, quizás sólo sea una ilusión.
Existen medias soluciones a tales imposiciones: importar de lugares exentos de canon; montarte tu propio equipo informático o recuperar judicialmente el costo del software que te han impuesto y no quieres; usar redes pequeñas, cerradas y alternativas. Pero son medias soluciones, no totalmente válidas, en el momento en que supone un esfuerzo extra ir contracorriente, para evitar un sistema que vulnera tus derechos de base.
Todo lo dicho puede provenir del sentimiento inherente al ser humano de egocentrismo, de pensar que ocurre todo en el presente y en la pequeña porción de mundo que conoces, sin tener en cuenta que vivimos una minúscula fracción de tiempo en comparación con la historia humana y que somos uno entre miles de millones, pero así es como lo veo.
Richard Stallman ha dicho:
Lo peor no es la lucha, sino la magnitud de esta y a que nivel moral tienen que rebajarse quiénes la lideran.
Saludos.
Re:¡Cuánta razón!
(Puntos:2, Inspirado)( http://barrapunto.com/ | Última bitácora: Miércoles, 06 Noviembre de 2013, 12:05h )
El último, sin embargo, sí me parece un problema serio. Y, sin embargo, contamos con los medios para que sea irrelevante: la criptografía te permite decidir quién ve lo que escribes.
Marcos (cualquier parecido con la coincidencia es pura realidad)
Re:¡Cuánta razón!
(Puntos:2, Informativo)A riesgo de ser dilapidado
Amigo koex el riesgo que quizas usted arrostraria no seria el de ser dilapidado (malgastado), si no lapidado; o sea agredido con criticas que a modo de duros proyectiles podria herir su discurso o incluso su autoestima.