Ahora mismo, con la percepción que tengo de la economía española lo veo complicado. Hasta donde sé, los dos pilares básicos de nuestra economía han sido la construcción y el consumo interno, pagados gracias al fácil endeudamiento que permitía la burbuja crediticia existente y no al ahorro. Ahora se ha cortado el grifo al pinchar la burbuja de crédito, y se ha llevado por delante el resto de las burbujas (inmobiliarias, acciones, coches,...) y toca poner los pies en el suelo de nuevo (¿niveles de vida de los años 90?).
Yo creo que en realidad el nivel de vida ya está a niveles de finales de los 90, quizá volvamos a principios niveles de 1993-1994 o incluso, peor. El ajuste sólo puede ser brusco, y será muy jodido, pero necesario. Si bien también hay puntos positivos, bajará el alquiler de vivienda, de manera que a pesar de bajar los salarios, por lo que respecta a la renta disponible no será tan dramático. Sobre el papel, seremos mucho más pobres, pero de facto el que conserve el trabajo vivirá mejor que nunca, y el que vaya al paro, lo pasará muy jodido. Ahora que la gente tiene mejor preparación en idiomas que hace 15 años, quizá sea menos dramático. A pesar de todo, soy optimista.
Una cosa que me preocupa es cortar de raíz el despilfarro de las tres administraciones del estado y los planes de ayuda que veo, por ejemplo los 8000 millones de euros dados a los ayuntamientos, van precisamente en sentido contrario: si se crea empleo de esta manera, ¿lo que se realice irá a crear el sustrato donde pueda crecer empresas que den valor añadido o lo que se busca es prolongar el modelo del ladrillo, obra pública y endeudamiento?
Lo de los ayuntamientos es una barbaridad, un foco de podredumbre y mala gestión. Me repugna especialmetne la hiperfiscalidad encubierta que han cargado a los "últimos sacrificados del pisito", donde los hay-untamientos han hecho caja a base de una fiscalidad directa contra sus propios vecinos. Y nadie parece querer verlo, nadie.
En cuanto a no producir para tirar, parte del sector agrícola español, que no va produciendo lo que se necesita, sino lo que mejor se subvenciona y tiene más ayuda, quedándose a veces, lo producido en el campo.
Conozco el campo, pues mis abuelos fueron agricultores, y mis padres crecieron en un entorno rural, y me trasmitieron conocimiento y valores, algo que valoro mucho. El campo es un drama, lo de las subvenciones y los chanchullos latifundistas son un fraude, la subvención en mi opinión, tendría que estar asociada a la colocación en mercados, y a una regulación que impidiese la especulación con bienes de primera necesidad, siempre con doble etiquetado, desglosando dónde se queda el dinero (producción, clasificación, transporte, distribución, minorista, etc.).
Algunos campos donde actuaría serían el de transporte, intentando crear una red de distribución ferroviaria de mercancías eficiente y eléctrica (no está mal recordad que en un país como Suiza, el 65% de la mercancía se transporta en trenes) , otra donde creo que se debería actuar es en la distribución (estudiar de verdad oligopolios, precios pactados, pagos a 120 días,etc) e intentar limpiar la corrupción que campa por las administraciones locales y autonómicas: hay demasiada gente viviendo del cuento. Habría mucho más, por supuesto, pero son tres que me han venido a la cabeza ahora mismo.
Comparto el criterio por el ferrocarril. Respecto a los de las autonomías, apuesto por dos alternativas: o autodeterminación, o supresión de todas las autonomías. Quien quiera estar en España, sin autonomías, todo centralizado
Re:Je
(Puntos:2)( http://www.voluntariado.net/ | Última bitácora: Domingo, 10 Junio de 2012, 21:48h )
Yo creo que en realidad el nivel de vida ya está a niveles de finales de los 90, quizá volvamos a principios niveles de 1993-1994 o incluso, peor. El ajuste sólo puede ser brusco, y será muy jodido, pero necesario. Si bien también hay puntos positivos, bajará el alquiler de vivienda, de manera que a pesar de bajar los salarios, por lo que respecta a la renta disponible no será tan dramático. Sobre el papel, seremos mucho más pobres, pero de facto el que conserve el trabajo vivirá mejor que nunca, y el que vaya al paro, lo pasará muy jodido. Ahora que la gente tiene mejor preparación en idiomas que hace 15 años, quizá sea menos dramático. A pesar de todo, soy optimista.
Lo de los ayuntamientos es una barbaridad, un foco de podredumbre y mala gestión. Me repugna especialmetne la hiperfiscalidad encubierta que han cargado a los "últimos sacrificados del pisito", donde los hay-untamientos han hecho caja a base de una fiscalidad directa contra sus propios vecinos. Y nadie parece querer verlo, nadie.
Conozco el campo, pues mis abuelos fueron agricultores, y mis padres crecieron en un entorno rural, y me trasmitieron conocimiento y valores, algo que valoro mucho. El campo es un drama, lo de las subvenciones y los chanchullos latifundistas son un fraude, la subvención en mi opinión, tendría que estar asociada a la colocación en mercados, y a una regulación que impidiese la especulación con bienes de primera necesidad, siempre con doble etiquetado, desglosando dónde se queda el dinero (producción, clasificación, transporte, distribución, minorista, etc.).
Comparto el criterio por el ferrocarril. Respecto a los de las autonomías, apuesto por dos alternativas: o autodeterminación, o supresión de todas las autonomías. Quien quiera estar en España, sin autonomías, todo centralizado