por
pobrecito hablador
el Miércoles, 02 Diciembre de 2009, 16:33h
(#1188328)
Ya, eso suena cojonudo y los mercenarios estamos dispuestos a ello. El problema es cuando, después de ese discurso, a los empresarios se les llena la boca al contratarte con palabras como "dedicación", "compromiso", "fidelidad" o "motivación".
Mi motivación, como persona que vende su fuerza laboral, es la de obtener de ella el máximo beneficio posible (¡coño! ¡lo mismo que quiere el empresario!) y desde luego nadie que la requiera tiene el más mínimo derecho a retenerme si existe otro alguien dispuesto a pagar más por ella.
Es decir: los empresarios ven bien echarnos a la puta calle cuando les sale de las pelotas, pero normalmente me miraron con carra de perro y me pusieron mil pegas cuando otro alguien me ofreció un puesto mejor que el que tenía y les dije: en 15 días estoy fuera, búscate la vida. Me extraña bastante ese mal comportamiento, puesto que es lo que ellos siempre andan pidiendo: "flexibilidad". Claro, flexibilidad para los esclavos, cuando les toca a ellos ser flexibles, entonces la cosa es distinta.
Yo personalmente, en tanto decido trabajar por cuenta ajena, asumo mi condición de mercenario y de ente sin relevancia para la compañía, con alta capacidad de sustitución y de "flexibilización" si las circunstancias lo requieren. Ahora, toda condición tiene sus pros y sus contras: las mismas libertades que les permito a mis contratantes son las que yo me cojo, exactamente las mismas, es decir: seguiré prestándote mis servicios mientras me convenga. En cuanto vea que no me es rentable, me largo.
Así lo he hecho toda la vida y así lo seguiré haciendo. Y hasta ahora me ha ido estupendamente. Evitaré postear con mi usuario, por supuesto, por miedo a que lea esto algún futuro posible contratante mío, ya saben, de esos tan "flexibles".
el lloro del
(Puntos:0)Mi motivación, como persona que vende su fuerza laboral, es la de obtener de ella el máximo beneficio posible (¡coño! ¡lo mismo que quiere el empresario!) y desde luego nadie que la requiera tiene el más mínimo derecho a retenerme si existe otro alguien dispuesto a pagar más por ella.
Es decir: los empresarios ven bien echarnos a la puta calle cuando les sale de las pelotas, pero normalmente me miraron con carra de perro y me pusieron mil pegas cuando otro alguien me ofreció un puesto mejor que el que tenía y les dije: en 15 días estoy fuera, búscate la vida. Me extraña bastante ese mal comportamiento, puesto que es lo que ellos siempre andan pidiendo: "flexibilidad". Claro, flexibilidad para los esclavos, cuando les toca a ellos ser flexibles, entonces la cosa es distinta.
Yo personalmente, en tanto decido trabajar por cuenta ajena, asumo mi condición de mercenario y de ente sin relevancia para la compañía, con alta capacidad de sustitución y de "flexibilización" si las circunstancias lo requieren. Ahora, toda condición tiene sus pros y sus contras: las mismas libertades que les permito a mis contratantes son las que yo me cojo, exactamente las mismas, es decir: seguiré prestándote mis servicios mientras me convenga. En cuanto vea que no me es rentable, me largo.
Así lo he hecho toda la vida y así lo seguiré haciendo. Y hasta ahora me ha ido estupendamente. Evitaré postear con mi usuario, por supuesto, por miedo a que lea esto algún futuro posible contratante mío, ya saben, de esos tan "flexibles".
Que les jodan.