por
pobrecito hablador
el Domingo, 02 Mayo de 2010, 16:04h
(#1216338)
Los sindicatos y los colegios profesionales solo sirven para una cosa: para permitir a mediocres y vividores conseguir beneficios que son incapaces de conseguir demostrando su valía.
No hacen falta más sindicatos ni agrupaciones de lloricas en España. Lo que hacen falta son informáticos competentes.
Los que hay ya tienen su sitio o lo tendrán cuando demuestren lo que saben hacer. El resto, lloricas como los que montan estos tinglados, no lo tendrán nunca, porque sencillamente no valen.
Estoy hasta los cojones de tanto llorica. A mi nadie me ha regalado nada. Tengo un puto fp de mierda y MUCHOS conocimientos adquiridos por propia voluntad. Cobro más de lo que muchos de esos informáticos sindicados cobrarán en su vida, tengan una o diez carreras. Y tengo un puesto de puta madre. Y me lo he buscado yo, sin llorarle a nadie. Cuando me han puteado, cuando no estaba agusto, he buscado otra cosa.
He tenido que empezar muchas veces de cero porque no me sentía valorado, pero no he tenido impedimentos en hacerlo. Ahí está la clave.
Muchos tienen miedo al cambio y ese miedo viene de que saben que en otro sitio no les irá mejor. Y lo saben, porque son conscientes de que la culpa no es del empresario explotador, sino de ellos y de su incompetencia.
2 respuestas por debajo de tu umbral de lectura actual.
Para mediocres y vividores
(Puntos:0)No hacen falta más sindicatos ni agrupaciones de lloricas en España. Lo que hacen falta son informáticos competentes.
Los que hay ya tienen su sitio o lo tendrán cuando demuestren lo que saben hacer. El resto, lloricas como los que montan estos tinglados, no lo tendrán nunca, porque sencillamente no valen.
Estoy hasta los cojones de tanto llorica. A mi nadie me ha regalado nada. Tengo un puto fp de mierda y MUCHOS conocimientos adquiridos por propia voluntad. Cobro más de lo que muchos de esos informáticos sindicados cobrarán en su vida, tengan una o diez carreras. Y tengo un puesto de puta madre. Y me lo he buscado yo, sin llorarle a nadie. Cuando me han puteado, cuando no estaba agusto, he buscado otra cosa.
He tenido que empezar muchas veces de cero porque no me sentía valorado, pero no he tenido impedimentos en hacerlo. Ahí está la clave.
Muchos tienen miedo al cambio y ese miedo viene de que saben que en otro sitio no les irá mejor. Y lo saben, porque son conscientes de que la culpa no es del empresario explotador, sino de ellos y de su incompetencia.