A mi me pasaba lo mismo, y unas cuantas veces abandoné los RSS, pero el mono era fuerte, necesitaba mi dosis y acababa volviendo a ese oscuro mundo de perversión.
Este ciclo se rompió al fin cuando di con la forma más cómoda de enfrentarme al problema: dividir entre lo que leo frecuentemente y lo que leo de vez en cuando.
Tengo una categoría "favoritos" donde meto lo que me gusta leer a diario, y el resto lo meto en grupos (tecnología, seguridad, noticias, chistes gráficos, etc, etc) y lo consulto cuando quiero o puedo. Y hay que ser muy estricto: nada que produzca más de 3 ó 4 entradas al día debería ir en favoritos, ¡o volvemos a las mismas!
Sobre tweeter, lo he intentado, lo juro, pero me estresa. Si tienes unas cuantas fuentes (8 ó 10), la información que te llega es abrumadora, y además exige revisarla cada poco tiempo para no perderse en el mar de enlaces acortados. Que esa es otra: bit.ly y compañía son un peligro porque nunca sabes que hay al otro lado.
Re:Mis motivos para no usar lector RSS
(Puntos:2)( https://blog.rcorral.es/ | Última bitácora: Martes, 29 Junio de 2010, 11:58h )
A mi me pasaba lo mismo, y unas cuantas veces abandoné los RSS, pero el mono era fuerte, necesitaba mi dosis y acababa volviendo a ese oscuro mundo de perversión.
Este ciclo se rompió al fin cuando di con la forma más cómoda de enfrentarme al problema: dividir entre lo que leo frecuentemente y lo que leo de vez en cuando.
Tengo una categoría "favoritos" donde meto lo que me gusta leer a diario, y el resto lo meto en grupos (tecnología, seguridad, noticias, chistes gráficos, etc, etc) y lo consulto cuando quiero o puedo. Y hay que ser muy estricto: nada que produzca más de 3 ó 4 entradas al día debería ir en favoritos, ¡o volvemos a las mismas!
Sobre tweeter, lo he intentado, lo juro, pero me estresa. Si tienes unas cuantas fuentes (8 ó 10), la información que te llega es abrumadora, y además exige revisarla cada poco tiempo para no perderse en el mar de enlaces acortados. Que esa es otra: bit.ly y compañía son un peligro porque nunca sabes que hay al otro lado.
Disculpe que no me disculpe