por
pobrecito hablador
el Martes, 01 Marzo de 2011, 17:27h
(#1268916)
A mi lo que me sorprende es la diferente regla de medir que existe y la distinta repercusión mediática que tienen los diversos casos de corrupción.
Por lo único que Camps está imputado es por una serie de trajes de los que no tiene factura y cuya suma seguramente no sobrepase los 3000 euros.
Bono por ejemplo se enfrenta a una querella contra la gestión de la Hípica Almenara, de la que es propietario mayoritario, y por un aumento de patrimonio inexplicable que es de varios millones de euros.
Luego está el caso de Chávez y las adjudicaciones a la empresa de su hija.
A años luz de todo lo anterior está el escándalo del fondo de reptiles y los EREs fraudulentos en Andalucía, que roza los 700 millones de euros. Por supuesto muchos no habrán oído nada al respecto.
La cuestión es que si nos escandalizamos por los trajes de Camps y nos mantenemos indiferentes ante todo lo demás, quien está mal no es sólo la clase política, estámos mal también nosotros. Tal vez tengamos lo que nos merecemos.
Puntos de inicio:
0
puntos
Moderación
+1
Modificador extra 'Interesante'
0
Total marcador:
1
2 respuestas por debajo de tu umbral de lectura actual.
Camps, Bono y los fondos de reptiles
(Puntos:1, Interesante)A mi lo que me sorprende es la diferente regla de medir que existe y la distinta repercusión mediática que tienen los diversos casos de corrupción.
Por lo único que Camps está imputado es por una serie de trajes de los que no tiene factura y cuya suma seguramente no sobrepase los 3000 euros.
Bono por ejemplo se enfrenta a una querella contra la gestión de la Hípica Almenara, de la que es propietario mayoritario, y por un aumento de patrimonio inexplicable que es de varios millones de euros.
Luego está el caso de Chávez y las adjudicaciones a la empresa de su hija.
A años luz de todo lo anterior está el escándalo del fondo de reptiles y los EREs fraudulentos en Andalucía, que roza los 700 millones de euros. Por supuesto muchos no habrán oído nada al respecto.
La cuestión es que si nos escandalizamos por los trajes de Camps y nos mantenemos indiferentes ante todo lo demás, quien está mal no es sólo la clase política, estámos mal también nosotros. Tal vez tengamos lo que nos merecemos.