El oro, los diamantes, el petroleo, tienen valor en sí mismos (por sus características, utilidad, etc.), al margen de que este valor se corresponda con su precio. Con las manzanas ocurre lo mismo, también tienen un valor intrínseco evidente, aunque no cabe duda de que son bienes perecederos.
Los materiales tienen el valor de lo que puedas hacer con ellos, no un valor absoluto. Por ejemplo, ¿cuánto vale la ceniza? Si no sabes qué hacer con ella, dirás que muy poco (tal vez abono y poco más) pero para los romanos algunos tipos concretos de ceniza eran importantísimos (la usaban en la argamasa de sus construcciones, uno de los mejores cementos de la antigüedad).
Pero con los sellos o los billetes no pasa igual, apenas tienen valor en sí mismos, no tienen propiedades o utilidades intrínsecas salvo, precisamente, la de representar un valor ajeno a ellos. Valor que existirá o no, o que estará fielmente representado o no, pero que no será más que una promesa hasta que lo utilices.
De acuerdo con los billetes, no con los sellos. Los billetes son la plasmación en papel de un compromiso aceptado comúnmente para obtener un valor concreto en bienes materiales (queda un poco enrevesado, pero espero que se entienda). Los sellos eran simplemente una burbuja: La creencia de que porque algo es escaso y limitado siempre va a haber alguien interesado en adquirirlo a un precio elevado. No tienen casi valor intrínseco (excepto el nominal para usarlo en el envío de un sobre) y todo su "valoración" se basaba en que habría alguien (coleccionistas) dispuesto a pagar grandes cantidades de dinero simplemente para poder poseerlos. Cuando ese alguien no aparece, la "inversión" se desploma.
Re:Esto...
(Puntos:1)( Última bitácora: Miércoles, 05 Marzo de 2014, 08:44h )