por
pobrecito hablador
el Sábado, 14 Enero de 2012, 13:18h
(#1298103)
Está bien que exista libertad para elegir el aparato que quieras.
Pero lo que hay que yo me pregunto..... hay que ser un poco.... para querer un dispositivo así. El fabricante lo vende como le da la gana, y si para eso acepta los requisitos de Microsoft. Para mi el culpable es el fabricante, no Microsoft, aquí cada uno mira por si mismo al igual que muchos usuarios frikis que lo quieren todo libre y abierto. Pues si lo queréis todo abierto y libre buscaros otro hardware que no tenga esos inconvenientes.
Yo soy informático y me encante el software libre, pero hay que recordar que Microsoft y los fabricantes de hardware son empresas "libres" de hacer lo que ellos quieran y hoy en día gracias a Android hay donde elegir además del iPhone.
Además yo personalmente si me compro un hardware para un teléfono móvil no lo voy a desmantelar a las primeras de cambio.
Y los que son los suficientemente frikis para desmantelarlo el primer día, pues nada, que se compren las piezas sueltas y se monten un terminal totalmente a su medida.
A riesgo de sonar repetitivo, esto puede acabar siendo una cuesta resbaladiza: ahora Microsoft exige UEFI en modo seguro en ARM, aunque siga requiriendo (como ha indicado un PH) el modo mixto en otros sistemas. Mañana, si le conviene cambiar de idea (no es difícil suponer que el modo mixto en sistemas no-ARM, léase x86/x64, sea necesario para seguir funcionando con los equipos actuales), puede exigir el modo seguro en general. Y entonces puede ser demasiado tarde para protestar.
Es cierto que no se ha hecho aún, pero las noticias de estas últimas semanas no llevan precisamente a fiarse.
-- Marcos (cualquier parecido con la coincidencia es pura realidad)
Otra debate inútil y tonto.
(Puntos:0)Re:Otra debate inútil y tonto.
(Puntos:2)( http://barrapunto.com/ | Última bitácora: Miércoles, 06 Noviembre de 2013, 12:05h )
Es cierto que no se ha hecho aún, pero las noticias de estas últimas semanas no llevan precisamente a fiarse.
Marcos (cualquier parecido con la coincidencia es pura realidad)