Me parece absurdo explicar lo que ya
había dicho, pero puesto que hay malos
entendidos, habrá que hacerlo.
Cuando digo que esto lo dice un profesor de letras, no me lo estoy
inventando, majete. Son palabras literales. No digo que sea la opinión
generalizada, por eso decía algunos profesores de letras.
En realidad decías, "visión de letras", no de "algunos profesores de letras".
Si una persona dice algo estúpido, no se puede
extender la estupidez a un colectivo.
Si
las he llamado "de ciencias" y "de letras" es para entendernos, porque
una es mayoritaria (que no exclusiva) entre los profesores de
asignaturas "de ciencias" y la otra entre los "de letras".
Falso. Llevo quince años recorriendo institutos,
y no existen esas dos mayorías. Hay una minoría que
piensa así, y que incluye profesores de "letras",
de "ciencias" y de asignaturas que no tienen
nada que ver con ellas.
En asignaturas "de ciencias" (especialmente Matemáticas),
el problema principal sí es el horario.
Y en asignaturas "de letras", y en todas. Todos
los profesores nos quejamos de la falta de horario.
No se puede enseñar Lengua en Bachillerato con
tres horas a la semana, no se puede enseñar
Historia Universal con tres horas, no se puede
enseñar Literatura sin tener horas asignadas, etc.
Otra afirmación "de letras". Nada de una cosa por la otra, porque las
personas con estudios medios no son las que van a sostener la ciencia
y la tecnología del país. Que es de lo que se trata.
No es una afirmación "de letras", es una
afirmación política. Si el sostenimiento de la
ciencia de un país se debe hacer a costa de la
ignorancia de la mayoría, no vale la pena.
El logro de los últimos años (no de la LOGSE, esto
viene de antes) ha sido la extensión de la
educación a sectores sociales a los que antes no
llegaba. Yo trabajo en pueblos andaluces donde
hace quince años no había institutos, y donde
la única salida laboral eral la agricultura
de temporada o la emigración a Cataluña o a
Europa. Ahora hay arquitectos, médicos,
periodistas, etc. que han podido estudiar
porque en su pueblo había un instituto.
Pero insisto en que ahí no están los problemas.
Cualquiera que conozca la enseñanza desde dentro,
sabe que los problemas son otros: el elevado
número de alumnos por aula (hasta treinta y
ocho en Bachillerato), el desinterés de las
familias hacia los estudios y la falta de
expectativas profesionales al terminarlos.
Pero mientras sigamos haciendo de esto un
tema personal, nunca vamos a conseguir que se
arregle.
Re:La formación científica y técnica
(Puntos:1, Inspirado)Me parece absurdo explicar lo que ya había dicho, pero puesto que hay malos entendidos, habrá que hacerlo.
En realidad decías, "visión de letras", no de "algunos profesores de letras". Si una persona dice algo estúpido, no se puede extender la estupidez a un colectivo.
Falso. Llevo quince años recorriendo institutos, y no existen esas dos mayorías. Hay una minoría que piensa así, y que incluye profesores de "letras", de "ciencias" y de asignaturas que no tienen nada que ver con ellas.
Y en asignaturas "de letras", y en todas. Todos los profesores nos quejamos de la falta de horario. No se puede enseñar Lengua en Bachillerato con tres horas a la semana, no se puede enseñar Historia Universal con tres horas, no se puede enseñar Literatura sin tener horas asignadas, etc.
No es una afirmación "de letras", es una afirmación política. Si el sostenimiento de la ciencia de un país se debe hacer a costa de la ignorancia de la mayoría, no vale la pena. El logro de los últimos años (no de la LOGSE, esto viene de antes) ha sido la extensión de la educación a sectores sociales a los que antes no llegaba. Yo trabajo en pueblos andaluces donde hace quince años no había institutos, y donde la única salida laboral eral la agricultura de temporada o la emigración a Cataluña o a Europa. Ahora hay arquitectos, médicos, periodistas, etc. que han podido estudiar porque en su pueblo había un instituto.
Pero insisto en que ahí no están los problemas. Cualquiera que conozca la enseñanza desde dentro, sabe que los problemas son otros: el elevado número de alumnos por aula (hasta treinta y ocho en Bachillerato), el desinterés de las familias hacia los estudios y la falta de expectativas profesionales al terminarlos.
Pero mientras sigamos haciendo de esto un tema personal, nunca vamos a conseguir que se arregle.