por
pobrecito hablador
el Miércoles, 08 Abril de 2015, 07:52h
(#1369726)
Sí, claro. Es tan simple como pedirle información. No tiene obligación de dártela, pero tú tampoco tienes obligación de alquilarle nada, así que si no quiere, adiós muy buenas, y que pase el siguiente.
Primero, información sobre su solvencia económica: pídele una copia del contrato de trabajo, de sus nóminas, de su declaración de la renta... y lo que se te ocurra. De ahí sacas si tiene o no capacidad para pagar la renta sin problemas.
Segundo, información sobre su "historial arrendaticio": pregúntale dónde ha vivido antes, por qué se cambia de piso, y pídele el nombre y teléfono de su anterior casero, para preguntarle. Si su anterior casero te dice que es buen pagador, no dio problemas, y devolvió la vivienda impecable, es buen dato. Es lo que diría mi anterior casero de mí, aunque lo cierto es que nadie le preguntó. Si el motivo del cambio de domicilio es que la casa se le ha quedado pequeña porque va a tener familia, o que le han trasladado de puesto de trabajo y necesita una vivienda cerca del curro, puedes confiar. Si no te dice a las claras el motivo del cambio de domicilio, o no puedes contactar con el anterior casero, desconfía: tal vez salió por patas porque debía rentas, porque había destrozado la vivienda, o porque los vecinos no paraban de quejarse de los ruidos y olores. Quizás no, quizás sea alguien responsable, pero, ¿vas a asumir el riesgo?
Tercero, por si sale rana, cúbrete las espaldas. Pídele una buena fianza y un buen aval antes de entrar al piso. Si no te lo puede/quiere dar, adiós muy buenas, y que pase el siguiente.
Cuarto, haz un buen contrato. Ve al abogado, ráscate el bolsillo, y que te haga un contrato en condiciones, en vez de fusilar sin mirar el primer formulario cutre descargado de Internet.
Quinto, trata bien al inquilino. Si ve que no le intentas engañar, él tampoco te intentará engañar a ti. Por ejemplo, en la anterior vivienda en la que estuve el propietario se portó como un campeón, cuando empezó el frío había un radiador que no funcionaba, le llamamos, y el mismo día trajo un técnico, y él en persona estuvo en la vivienda para asegurarse de que la reparación se hacía correctamente. Y otras tantas cosas más. Cuando cumplimos un año teníamos que renovar el aval, pero nos llamó antes para decirnos que no hacía falta, que ya sabía que éramos de fiar, así que nos lo podíamos ahorrar. Como puedes imaginar, cuando tocaba actualizar la renta no esperamos a que nos comunicara el nuevo precio del alquiler: miramos el índice de IPC, y nosotros mismos aplicamos la subida sin que nadie nos lo pidiera. Con la propietaria de donde vivimos ahora las cosas son bastante distintas. Por ejemplo, se estropeó la nevera en verano, le avisamos, y se lavó las manos, nos dijo que fuéramos a la tienda donde la compró para pedir que nos buscaran la factura de compra, para que el servicio técnico estuviera cubierto por la garantía. Entre pitos y flautas, estuvimos una semana sin nevera. Tampoco es que sea algo horrible, pero que se desentienda de esa manera es un detalle feo, que no ayuda.
Si cumples a rajatabla estos cinco puntos, el riesgo de tener problemas con el inquilino es muy reducido. Por supuesto, no hay riesgo cero, como en todo en esta vida.
Re:Es lo que yo haría
(Puntos:1, Informativo)Sí, claro. Es tan simple como pedirle información. No tiene obligación de dártela, pero tú tampoco tienes obligación de alquilarle nada, así que si no quiere, adiós muy buenas, y que pase el siguiente.
Primero, información sobre su solvencia económica: pídele una copia del contrato de trabajo, de sus nóminas, de su declaración de la renta... y lo que se te ocurra. De ahí sacas si tiene o no capacidad para pagar la renta sin problemas.
Segundo, información sobre su "historial arrendaticio": pregúntale dónde ha vivido antes, por qué se cambia de piso, y pídele el nombre y teléfono de su anterior casero, para preguntarle. Si su anterior casero te dice que es buen pagador, no dio problemas, y devolvió la vivienda impecable, es buen dato. Es lo que diría mi anterior casero de mí, aunque lo cierto es que nadie le preguntó. Si el motivo del cambio de domicilio es que la casa se le ha quedado pequeña porque va a tener familia, o que le han trasladado de puesto de trabajo y necesita una vivienda cerca del curro, puedes confiar. Si no te dice a las claras el motivo del cambio de domicilio, o no puedes contactar con el anterior casero, desconfía: tal vez salió por patas porque debía rentas, porque había destrozado la vivienda, o porque los vecinos no paraban de quejarse de los ruidos y olores. Quizás no, quizás sea alguien responsable, pero, ¿vas a asumir el riesgo?
Tercero, por si sale rana, cúbrete las espaldas. Pídele una buena fianza y un buen aval antes de entrar al piso. Si no te lo puede/quiere dar, adiós muy buenas, y que pase el siguiente.
Cuarto, haz un buen contrato. Ve al abogado, ráscate el bolsillo, y que te haga un contrato en condiciones, en vez de fusilar sin mirar el primer formulario cutre descargado de Internet.
Quinto, trata bien al inquilino. Si ve que no le intentas engañar, él tampoco te intentará engañar a ti. Por ejemplo, en la anterior vivienda en la que estuve el propietario se portó como un campeón, cuando empezó el frío había un radiador que no funcionaba, le llamamos, y el mismo día trajo un técnico, y él en persona estuvo en la vivienda para asegurarse de que la reparación se hacía correctamente. Y otras tantas cosas más. Cuando cumplimos un año teníamos que renovar el aval, pero nos llamó antes para decirnos que no hacía falta, que ya sabía que éramos de fiar, así que nos lo podíamos ahorrar. Como puedes imaginar, cuando tocaba actualizar la renta no esperamos a que nos comunicara el nuevo precio del alquiler: miramos el índice de IPC, y nosotros mismos aplicamos la subida sin que nadie nos lo pidiera. Con la propietaria de donde vivimos ahora las cosas son bastante distintas. Por ejemplo, se estropeó la nevera en verano, le avisamos, y se lavó las manos, nos dijo que fuéramos a la tienda donde la compró para pedir que nos buscaran la factura de compra, para que el servicio técnico estuviera cubierto por la garantía. Entre pitos y flautas, estuvimos una semana sin nevera. Tampoco es que sea algo horrible, pero que se desentienda de esa manera es un detalle feo, que no ayuda.
Si cumples a rajatabla estos cinco puntos, el riesgo de tener problemas con el inquilino es muy reducido. Por supuesto, no hay riesgo cero, como en todo en esta vida.