Si te digo la verdad, NO ME PARECE MAL que el fiscal defienda la inocencia de un acusado. Su papel es defender el interés público, y está claro que tanto interés público hay en condenar a los culpables como en absolver a los inocentes. El mismo interés debería tener en buscar pruebas que incriminen al investigado como en buscar pruebas que le exculpen.
El gran problema, por mi experiencia con otros fiscales, es que rara vez se acuerdan de la importancia de tratar de absolver a los inocentes. Buscan pruebas incriminatorias, rara vez exculpatorias. Inflan las peticiones de pena en los escritos de acusación, para que luego te sientas como que te hacen un favor cuando acordáis una rebajita (y luego el día del juicio viene otro fiscal, y te dice "yo es que no puedo cambiar la calificación hecha por un compañero"). Al finalizar el juicio, rara es la ocasión en la que un fiscal retira la acusación a la vista de que las pruebas practicadas son insuficientes para pedir una sentencia condenatoria. "Sostenella y no enmendalla" es su lema, acusa bien sin mirar a quién.
Entonces, que ahora venga Horrach y haga con Cristina de Borbón lo que ninguno de sus compañeros de carrera hace con los ciudadanos de a pie, aunque en teoría pudiera estar justificado, en la práctica supone un agravio comparativo de los gordos. De ahí mi indignación.
Re:Gastos personales en cuenta de empresa
(Puntos:1)( http://www.ekinabokatuak.com/ | Última bitácora: Jueves, 22 Febrero de 2018, 07:45h )
Creo que tu sarcasmo iba implícito en mi mensaje.
Si te digo la verdad, NO ME PARECE MAL que el fiscal defienda la inocencia de un acusado. Su papel es defender el interés público, y está claro que tanto interés público hay en condenar a los culpables como en absolver a los inocentes. El mismo interés debería tener en buscar pruebas que incriminen al investigado como en buscar pruebas que le exculpen.
El gran problema, por mi experiencia con otros fiscales, es que rara vez se acuerdan de la importancia de tratar de absolver a los inocentes. Buscan pruebas incriminatorias, rara vez exculpatorias. Inflan las peticiones de pena en los escritos de acusación, para que luego te sientas como que te hacen un favor cuando acordáis una rebajita (y luego el día del juicio viene otro fiscal, y te dice "yo es que no puedo cambiar la calificación hecha por un compañero"). Al finalizar el juicio, rara es la ocasión en la que un fiscal retira la acusación a la vista de que las pruebas practicadas son insuficientes para pedir una sentencia condenatoria. "Sostenella y no enmendalla" es su lema, acusa bien sin mirar a quién.
Entonces, que ahora venga Horrach y haga con Cristina de Borbón lo que ninguno de sus compañeros de carrera hace con los ciudadanos de a pie, aunque en teoría pudiera estar justificado, en la práctica supone un agravio comparativo de los gordos. De ahí mi indignación.
abogado en Errenteria [ekinabokatuak.com]