...porque creo que muchas veces las "tontas" somos nosotras. ¿Porqué?
Porque aunque no me incluyo en ese grupo, muchas de nosotras permitimos ese trato. Si ese juego no les resultara la mayor parte de las veces y se encontraran de frente con nuestra más absoluta indiferencia a sus kakaraqueos, no creo que la mayoría de esos ejemplares siguieran comportandose de semejante forma.
Yo casi nunca me he encontrado con ese comportamiento, puede que sólo sea suerte, pero si me encuentro un idiota "machista" simplemente lo ignoro y normalmente suelo presentar a ese tipo de tios una imagen que ellos interpretan como: "el de la típica tía borde estrecha" (¡ingenuos por otra parte! pues se suele confundir que no te interese "ese sujeto" lo más mínimo, con que carezcas de líbido).
No sé el motivo, porque yo nunca me he sentido atraida por alguien así, pero he de reconocer que hay muchas mujeres que aunque nieguen ese prototipo de "hombre" en sus gustos, luego las ves flipando con "pintas machoman" que a mí me entran escalofrios.
No digo que seamos nosotras las que promocionemos eso, pero sí que lo consentimos muchas veces y siento no poder dar una respuesta a ello, aún siendo mujer, pues muchas veces ni yo misma entiendo al sexo al que pertenezco.
Puede que mi punto de vista se deba al hecho de ser "hija biológica" de un "tipejo" semejante al criticado y de que he crecido con un marcado rechazo de relación hacia ese tipo de personas.
Por ese motivo estoy en total desacuerdo en generalizar con los hombres, ni veo el porquè alguien deba sentirse avergonzado de lo que él mismo no es, aunque comparta su género.
O ¿Puede que yo me haya encontrado con las dos únicas escepciones que confirman la regla? Uno es mí ex y mí mejor amigo, y el otro es mí actual pareja. Ellos me demuestran que ser "machista"="idiota"="feminista". De hecho creo que las relaciones se han de llevar por cómo somos, no por estandartes. Me parece tan patético lo de: " todas las mujeres son unas putas" como lo de: Todos los hombres piensan con la pito", son las dos caras de la misma moneda, la estupidez.
Discrepo un poquito...
(Puntos:1)Porque aunque no me incluyo en ese grupo, muchas de nosotras permitimos ese trato. Si ese juego no les resultara la mayor parte de las veces y se encontraran de frente con nuestra más absoluta indiferencia a sus kakaraqueos, no creo que la mayoría de esos ejemplares siguieran comportandose de semejante forma.
Yo casi nunca me he encontrado con ese comportamiento, puede que sólo sea suerte, pero si me encuentro un idiota "machista" simplemente lo ignoro y normalmente suelo presentar a ese tipo de tios una imagen que ellos interpretan como: "el de la típica tía borde estrecha" (¡ingenuos por otra parte! pues se suele confundir que no te interese "ese sujeto" lo más mínimo, con que carezcas de líbido).
No sé el motivo, porque yo nunca me he sentido atraida por alguien así, pero he de reconocer que hay muchas mujeres que aunque nieguen ese prototipo de "hombre" en sus gustos, luego las ves flipando con "pintas machoman" que a mí me entran escalofrios.
No digo que seamos nosotras las que promocionemos eso, pero sí que lo consentimos muchas veces y siento no poder dar una respuesta a ello, aún siendo mujer, pues muchas veces ni yo misma entiendo al sexo al que pertenezco.
Puede que mi punto de vista se deba al hecho de ser "hija biológica" de un "tipejo" semejante al criticado y de que he crecido con un marcado rechazo de relación hacia ese tipo de personas.
Por ese motivo estoy en total desacuerdo en generalizar con los hombres, ni veo el porquè alguien deba sentirse avergonzado de lo que él mismo no es, aunque comparta su género.
O ¿Puede que yo me haya encontrado con las dos únicas escepciones que confirman la regla? Uno es mí ex y mí mejor amigo, y el otro es mí actual pareja. Ellos me demuestran que ser "machista"="idiota"="feminista". De hecho creo que las relaciones se han de llevar por cómo somos, no por estandartes. Me parece tan patético lo de: " todas las mujeres son unas putas" como lo de: Todos los hombres piensan con la pito", son las dos caras de la misma moneda, la estupidez.