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minitaura (10511)

minitaura
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Bitácora de minitaura (10511)

Lunes, 15 de Diciembre 2003

PACO SE FUE DE TODOS MODOS

08:42h.
AMD
Viernes salado, la noche ha inflado los muebles de mi habitación dejándolos en punto tenso, las once cincuenta y cinco en casa, sola, frente a un programa de noticias deportivas, congelado en el rostro armónico de uno de esos futbolistas que solo aceptan preguntas de alguno de los dos monopolios proveedores de la moral del rating e imagología de este analfabeto país, jamás del otro. A pesar de ello Palencia, no es cualquier futbolista. Es un muchacho de treinta años atlético con cierta elegancia malentendida por convencionalismos anti-individualistas y sexistas, quien decidió volver al fútbol español a la brava. Su tez mantiene un rictus de angustia apenas disimulado por sus oscuros ojos semi-rasgados. Viene a explicarse en TV. Su historia contiene los efectos del reciente asalto sobre el amor propio a la mexicana esta vez tocándolo en sus cimientos más aglutinados: El fútbol. Francisco Palencia oculta tras sus maneras correctas y sus articulaciones sobresalientes entre el mundo que se desenvuelve,claro, una larga secuencia de éxitos deportivos, de pundonor profesional, de fidelidad a una camiseta, la azul; de orgullo en la cancha además de la posesión del insostenible privilegio (en este incoherente país mestizo, tan avergonzado de serlo y de admitirlo) de ostentar el sino guerrero aunado a la poderosa y bella versión estilizada del indígena. Cuantas veces se le llamo apache, indio, naco. Todos ellos epítetos estupidos fingiendo ser insultos .Lanzados por un pueblo que se niega a si mismo y al tiempo es incapaz de comprender por que el resto del universo lo observa diluido en manoseado folclore, o en una proyección violenta, anacrónica y depredadora; confeccionada por el holywoodense reduccionismo gringo. Otras veces fue victimado por el color de sus uñas o su cabellera larga o quizás sus lentes, delito inaceptable en esta caricatura de roles sexuales que nos regalo el autoritarismo y la ignorancia sostenida que enquistan nuestras vidas y que algunos se atreven a llaman tradición. Un batallón de medios especializados que no siempre se distinguen por su tolerancia o su cultura presionaba y presionaba. Que soy media punta carajo, que no soy nueve clavado, que soy un jugador con pulcra disciplina táctica que soy un jugador con la raza explotándome en los bíceps y masticando la cancha. Que si me sacrifico en la defensa con un gran regreso, que un gran juego no es inseparable de meter o no un gol. Pero a pesar de todo ello las preguntas eran siempre en un mismo tenor. Paco Abreu si hace goles ¿tu por que no? Alguna vez daban ganas de contestarles que si Abreu asesinaba imprudencialmente a sus amigos acaso habríamos de hacerlo todos. Quien sabe que encontró el en Barcelona que dio alternativa a su espacio, cuantas veces no todos deseamos intercambiar el aire por otro más puro, por encontrar zonas donde no sentirnos sometidos por los dogmas tumorados tras del espejo. ¿Tú puedes culparlo? Se que nuestra cultura basa mucho de su honor en la permanencia y en el aislamiento sufrido y gozado. Todas nuestras virtudes y nuestros defectos son únicos exclusivos y teatralizados por esa terrible incendio que atiza el desconocimiento y la ceguera de que nada hay mas allá de Disneylandia. Pero cada cual tiene derecho a escribir sus propios acentos y rescatar su poder individual e inalienable sin ser victima del enjuiciamiento y el escarnio. Hasta que punto habremos de sacudirnos ese vicio chicloso de irrespetar los caminos personales como si ofendieran algún sagrado icono. El que se va no te dice necesariamente "tu presencia me es indigna y por ello me voy", Quizá solo piensa "voy en busca de algo más" o tal vez no y quien es alguien para poder juzgar esa clase de decisiones. Palencia hoy espera la respuesta de Billy Álvarez mientras este país, seguirá indistintamente ajeno a casi todo, con los pies amarrados a bloques de prejuicios, presos y custodiados por esa poderosa muralla fronteriza y nuestros propios complejos. Si es que la cordura cabe en esa cooperativa sostenida por gritos de gol, el numero quince seguirá luciendo su pelaje azul, sobre las verdes alfombras mágicas, dueñas (como otros cientos de espectáculos ) de olvidables y relativas glorias. 15 DE AGOSTO DE 2003
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