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Siento el peso de cinco años de internauta frecuente encorvando mi espalda, pero incapaces de tensar mis herramientas, puesto que tarde mucho rato en poder editar mi bitácora (quizás tanto fumar me vuelve cada vez más estupida). Lo cual me recuerda con nostalgia que cargo con otros cuatro mas de estancia en la universidad y me temo que también solo en la espalda.
Tras leer algo acerca de las posibilidades amenazantes del weblog di por terminado el abandono a este mi propio recuadro blanco a causa del efecto un pésimo partido entre boca y milan, por la intercontinental. Tanto desmañanarse para semejante bodrio. Siempre se espera un gran partido, sobre todo si no tienes un favorito, por que en ese caso te suele cegar la parcialidad y se mira con emoción hasta el último minuto con la esperanza de que dicho equipo gane la copa. Los penales ya ni los vi, de cualquier modo gano boca, pero a mi eso me da lo mismo. Lo que sigue es que todo el mundo se monte en el tren, seguidores o no, que por que es un equipo latinoamericano, o por lo que se les vaya ocurriendo y bla bla. La realidad es que el triunfo es de ellos y solo de ellos, de los que estuvieron en la cancha y nadie más. Con todo lo que me gusta el fútbol, siempre me ha parecido barata, la idea de que un equipo de fútbol represente a un pueblo o a un continente, sí bien es un excelente pretexto para desmenuzar identidades, pienso que en cualquier caso, un deportista se representa a si mismo, y las estructuras comerciales y deportivas del espectáculo al que sirve. Lo demás lo rellenan los mitos nacionalistas y regionales que tanto nos dominan. Que flojera pensarse fiel a una nacionalidad o a cualquier otro imaginario colectivo, como la religión, hasta el punto que nos obligue a privilegiar, lo perteneciente al lugar en que nos toco nacer, por simple accidente geográfico e incluso perseguir y denostar a quienes no lo vean de la misma forma. Prefiero pensar que es como el pertenecer a una familia, puedes padecer y repetir en tus manías y potencialidades, mucho más, costumbres sociales y familiares, que estrictamente mapas genómicos en si. Pero el transcurso del tiempo, la decepción irremediable que es vivir, los libros el cine,el alcohol y los afectos(me vi en fito Páez ja) te vuelven cada vez más responsable de ti mismo, permitiendote probar dentro de una enorme gama de posibilidades ese mentado "ser inapresable" .Si el ser es en el deseo de ser, nuestra propia creación, tenemos la opción de rediseñarnos de ir mutando la piel, rompiendo las escamas. En fin que gano boca y a mi ni me quita el frío ni se me pega en ninguna parte dicho triunfo.