Despues de haber leido en Soitu una entrada sobre
la falacia de la homeopatia me gustaria decir un par de cosas sobre la ciencia.
Los científicos gozan de un status privilegiado en un mundo tecnológico como éste donde todo debe medirse de forma objetiva y estandarizada, y gracias a ello la ciencia es considerada como el último reducto de Lo Imparcial. Todo las demás áreass de la vida pueden ser caldo de cultivo para la corrupción, el despotismo, la injusticia, el nepotismo, el derroche o la incompetencia. Es cierto que de todo hay en todas partes pero si pensamos en políticos pensamos en sobornos, si pensamos en militares pensamos en guerra, si pensamos en funcionarios pensamos en desidia pero si pensamos en ciencia pensamos en gente que por amor al saber intenta pasar esa última frontera que le permitirá ayudar al genero humano a vencer la enfermedad, el sufrimiento y alcanzar la sabiduría. casi nada.
Lo cierto es que el género humano es igual en todas partes y no hay razón para pensar que la ciencia no esté poblada de gente que quiere triunfar, de gente que quiere medrar, de gente que aspira a ser solo funciorio bien pagado o de gente que daria lo que fuera por no destacar. Como el resto de la gente que en el mundo habita los cientificos son personas reales y la labor que hacen es como la de los demás. Ademas la labor que hacen no la hacen solos, hay otras variables a tener en cuenta.
Las empresas que se dedican a la ciencia no son nunca ni neutrales ni altruistas, ni siquiera las que podríamos considerar públicas o dependientes del erario público. Todas tienen que cumplir con objetivos que las alejan de la objetividad y las conectan con la necesidad. Veamos como.
Las empresas farmacéuticas, por ejemplo, usan el método cientifico para evaluar la idoneidad de los medicamentos que tomamos. Nadie puede acusarlas de usar magia o superstición pero esa evaluación está condicionada por las necesidades que tienen de recuperar su inversión. No hay nada de malo en recuperar la inversión pero hay que tener en cuenta que en el proceso de evaluación el efecto placebo se considera un artefacto, una cosa que no debería aparecer, en definitiva algo que se debe desechar por erróneo. Considerar que hay curaciones SIN medicamento es un torpedo en la misma linea de flotación de una empresa que ha invertido millones en encontrar un candidato a curar. Pero el efecto placebo ES un efecto. Es real aunque su origen sea mental o sugestion o quizas una ordenacion especial de las estrellas. Existe y debe ser inverstigado pero , ¿ quien va a hacerlo si nadie va a salir beneficiado economicamente de ello?
Las universidades parecen mejor situadas para para ello ya que carecen de la necesidad del retorno de la inversión pero tienen otro tipo de influencias. Primeramente deben pasar el efecto prestigio que se resume en ¿que dirán de nosotros si nos ven investigar esas bobadas de brujo? Las medicinas alternativas está abriendose paso en las universidades pero aún tiene un halo entre los integristas de la ciencia que tienden a considerarlas algo propio de gente mentalmente inestable. Y luego está el efecto dinero que se resume el ¿ de donde sacaremos el dinero para pagar esto si nos viene justo para investigar cosas mas reales? Las Universidades carecen de financiación para este tipo de investigaciones y si captan dinero de la empresa privada pasamos al párrafo anterior.
EL efecto placebo no parece que tenga un padrino lo suficientemente potente como para ser bautizado por la Ciencia, con mayúsculas, pero cumple todas las condiciones como para ser investigado con mucho interés. Desde hace muchos años se sabe que las células del sistema inmune son capaces de eliminar los microorganismos con una simple vacuna, que el sistema inmunológico esta fuertemente influenciado por el estado mental y emocional del individuo ( si, emocional ), que existen antígenos específicos en las células cancerosas que pueden ser atacados por el sistema inmune, que existen remisiones espontáneas de enfermedades graves, y todo ello sin recurrir ni a la magia ni a la religión, sólo a la ciencia. Pero a la Ciencia verdadera no a la ciencia mercenaria, que es ciencia pero tiene sus propios clientes.
Hay quien piensa que la ciencia es una religión sin dios, y que debemos creer en ella porque ha demostrado una utilidad práctica indudable, pero yo creo que es sólo un arma, tan peligrosa o útil como al corazón de quien la maneja.