01:21h.
Hoy por la mañana me caí de la cama, y me levante muy temprano, y con mucho tiempo para vestirme, peinarme, etc. Es bueno tener mucho tiempo, pero a veces uno no sabe aprovecharlo, esto me pasó esta mañana. Salí con tiempo sobradísimo para tomar el colectivo para el trabajo. Pero igual salí, si 20 minutos antes que lo normal, pero uno viene apurado toda la semana, y el viernes que podría hacer un poco de fiaquita en la cama, sale antes, porque el día anterior casi pierdo la combi de la empresa.
Pero bueno, eso, salí con mucho tiempo, y me disponía a cruzar la ultima avenida que me separa de la parada de mi colectivo, que cuando estoy llegando a la esquina me doy cuenta que justo esta cambiando la luz del semáforo, y entonces me apresuro para no perder el semáforo, una tontería, porque venia sobradísimo de tiempo. Pero cuando cruzo, siempre mirando para todos lados, incluyendo el piso, me doy cuenta que hay una billetera en medio de la avenida, me agacho y la levanto. Y sigo caminando para cruzar la calle. Ahí, justo, en ese momento cometo un error, no miro mi reloj, y sigo caminando hacia la parada, reviso la billetera y veo que tiene algo de dinero, un DNI, y otros documentos, toda la vida de una persona. Como dije, no mire mi reloj, y seguí, como si viniera retrasado, estaba adelantado. Y no me di cuenta de esperar unos minutos, tal vez Enrique, asi se llama el despistado, volvía rápido a ver donde había perdido su billetera. Pero no, seguí camino, tomé mi colectivo y me dirigí a un edificio de la empresa para la cual trabajo desde donde se toma la combi al edificio en donde trabajo.
En el edificio de la empresa, antes de tomar la combi, revise mejor la billetera, el dinero eran unos pocos pesos, y la vida de una persona, DNI, Registro de Conducir, tarjeta de la AFJP, una identificación de su trabajo, y otros papeles. Pero ninguno que dijera como contactarlo.
Cuando llegue al edificio donde trabajo me dispuse a rastrearlo, Googlearlo fue infructuoso, nada. Busque en las páginas amarillas, tomando en cuenta el apellido y la localidad que figuraba en el DNI. No lo encontré a él, pero encontré a otras personas que parecían ser parientes, así que llamé a esos teléfonos. Pero no, no lo conocían. Empezaba a pensar que iba a ser difícil dar con la persona. Uno de los papeles era un listado de perros a pasear por otra persona, llamar a los clientes y preguntar por la persona, para después dar con Enrique me parecía muy rebuscado. Por suerte en el DNI había un turno para un consultorio odontológico, así que llame al teléfono en el ticket, y ahí me atendió una señorita, que al explicarle lo acontecido me brindo el teléfono de Enrique.
Ya llame a la casa de Enrique y le deje un mensaje diciéndole mi celular para que me contacte. Y espero que me cuente como fue que se le cayó la billetera, tal vez corriendo para alcanzar el colectivo, quien sabe.
Por mi parte, me caí de la cama, y podría haberme quedado remoloneando un rato, como me pedía mi novia, pero no, salí con prisa, como siempre, como si estuviera llegando tarde, pero parece que al fin de cuentas alguien se beneficiara de mi imposibilidad de aprovechar esos minutos extras que tuve esta mañana.
(Escrito el viernes 10 de febrero)