He empezado a escribir una parrafada sobre los motivos para separar vida personal y profesional, y los factores a tener en cuenta a la hora de mantener ambas vidas separadas en un móvil con tarjeta dual-sim, pero me he dado cuenta que estaba siendo un auténtico rollo, así que he borrado lo escrito y he vuelto a empezar. De manera resumida, ahí va mi solución (válida para cualquier móvil dual-sim con SO Android), por si a alguien le sirve:
Hoy al llegar a casa:
Listo, así estaré aislado del trabajo. Lo siguiente será buscar el modo de simplificar los dos primeros pasos, para poder hacerlo pulsando un botón desde la pantalla principal, en vez de tener que entrar al menú a buscar la opción.
Se aceptan comentarios, sugerencias, críticas y anécdotas personales de todo tipo.
Post-edición 06/09/2016, 11:13.. Prueba superada. Ayer al llegar a casa me "aislé" del trabajo, y no recibí mensajes ni llamadas. Hoy a la mañana he activado la línea profesional al salir de casa, y he recibido aviso de dos llamadas recibidas a la tarde. Era una abogada. He hablado con ella esta mañana, y ya está todo encarrilado.
Post-post-edición 12/09/2016, 10:48.. Si llego a saber que iba a pasar a portada habría redactado este texto de otra manera, adoptando un punto de vista más general, y no centrado exclusivamente en mi necesidad personal.
Buscando una noticia curiosa que me ha comentado mi hermano, me he encontrado de rebote con la noticia de que habrá debate de investidura el próximo 30 de agosto. Esa fecha nos aboca a que si nadie logra los apoyos necesarios para formar gobierno (cosa que podría ocurrir, ya que los pactos necesarios para gobernar son complicados) nos veremos de nuevo en las urnas el 25 de diciembre, día de Navidad. Yo repetiría con el voto por correo. Lo digo por si a alguien le pica el gusanillo.
Por cierto, es gracioso que desde el PP intenten culpar a Sánchez de que haya que votar el día de Navidad, cuando la fecha viene condicionada por decisiones del PP. Bueno, más que gracioso, parece un poco rastrero. Imagina la gracia que le hará al que le toque estar en la mesa electoral...
Tras las Elecciones Generales de diciembre de 2015 escribí un texto en mi bitácora con el que salieron a la luz tres ideas acerca de mi relación con la política: que valgo una mierda como analista político ("gobernará el PP, aunque en minoría", dije), que soy de izquierdas, y que "por motivos que no viene al caso explicar, al final no pude ir a votar".
Por primera vez hay posibilidad real de que gobierne un partido de izquierdas distinto al PSOE, así que esta vez no me quedo sin votar. El 1 de junio pedí la papeleta para votar por correo, y hoy me ha llegado la documentación. No creo que me dé tiempo a pasar hoy por Correos a depositar mi papeleta, pero mañana a primera hora me presento.
El plazo para pedir la documentación termina el 16 de junio, y el plazo para enviarlo el 22.
En uno de mis comentarios enlazados decía que ni soy ni pretendo ser vocero de tal o cual partido, al estar bastante desencantado de la partitocracia. Decía que de haber ido a votar, tal vez habría votado a un partido distinto del que pensaba mi interlocutor. Ya ves, me gusta hacerme el enigmático, aunque supongo que en esto soy más transparente de lo que creo ser.
Digo ser de izquierdas, y me agrada la posibilidad de que gobierne un partido de izquierdas que no sea el PSOE. Además ya he dicho en más de una ocasión que no soy nacionalista. Así que pocas opciones quedan. En las pasadas elecciones podría haber duda, ¿IU o Podemos? Alguno habrá pensado que encajo en el perfil "podemita", pero lo cierto es que no, soy más de IU (y también soy más de Anguita que de Garzón, aunque el chaval le echa ganas). De no haberse arrejuntado, habría votado a IU, nunca me ha gustado eso de arrimarse al sol que más calienta en política, nunca he tenido reparo en alinearme del lado de los perdedores cuando he creído en su causa. Ahora que los eternos perdedores se han arrimado a gente con cara de ganador y programa con numerosas coincidencias, no vamos a ponernos tiquismiquis.
No vengo a pedir el voto para nadie, ni a justificar el motivo de mi opción de voto. Podéis intentar sacarme los colores con las miserias del partido al que he decidido votar, que sembraréis en terreno baldío. Sé de sus miserias, las he comparado con las de otros partidos, he hecho una estimación personal (y equivocada) de qué parte de su programa es aplicable y qué parte son promesas vacías, he valorado los riesgos de una "agenda oculta" (ya sabéis, como ésos que dijeron que ni recortarían ni subirían impuestos), y he tomado mi decisión.
En realidad sólo he venido a recordar a la gente que existe la opción de pedir el voto por correo, y el plazo se agota. Todo lo demás sólo obedece al motivo de que soy un poco narciso, me gusta hablar de mí mismo. Votéis al partido que votéis, si no os apetece acercaros a vuestro colegio electoral, pasad por la oficina de Correos antes del jueves.
Post-edición 2016/06/14, 10:00. Ya está, ya he depositado mi voto. Ayer vi a ratos el debate, y la verdad, muy flojo. Así es muy difícil convencer a nadie de que cambie su voto. El formato un churro. Los moderadores, entre risas nerviosas y autojustificaciones a la hora de cortar a los candidatos porque "ustedes han fijado las normas de los turnos". Los candidatos, como siempre, en un diálogo de sordos, cada uno a soltar sus consignas, y al salir, todos a repetir como loros que su candidato es el que ha ganado el debate. Una vez más, faltó Garzón.
No debería haber un debate sobre un montón de materias para que lancen consignas simplistas y poco más. Debería haber varios debates monográficos, donde pudiera debatirse en profundidad un tema cada vez.
Acabo de recibir un e-mail fraudulento en una cuenta que uso exclusivamente para cuestiones profesionales, una cuenta que se encuentra publicada en la web del despacho. Digo que el e-mail es fraudulento por los siguientes indicios:
Echo un vistazo al código fuente, y me encuentro lo siguiente:
Daniel? <img youtube.com=3D"" src=3D"http://google-analytics.com/collect?v=
=3D 1&tid=3DUA-76002736-1&cid=3DUSUARIO@DOMINI O.COM&am=
p;t=3Devent&ec=3Demail&ea=3Dope n&el=3Drecipient_id&cs=3DNew=
sletteropen ersGI2&cm=3DUSUARIO@DOMINIO.COM&cn=3DOpene =
rs">
En el código original aparecía mi dirección de correo electrónico, lo he sustituido por USUARIO@DOMINIO.COM para publicarlo. Si hacéis la comprobación (eliminando los espacios que introduce Barrapunto) veréis que se carga una imagen de 1x1 pixels. De este código se pueden extraer dos cadenas interesantes:
La primera me hace suponer que lo que se pretende es utilizar el servicio de Google Analytics para identificar cuentas de correo electrónico activas, supongo que con intención de luego enviar SPAM, o algo peor. Si leo el correo y se carga la imagen, automáticamente Google Analytics registrará una visita a la URL, y dado que la dirección del receptor se incluye en la propia URL, el emisor tendrá un registro de las cuentas de correo electrónico que son consultadas por humanos.
La segunda no tengo muy claro qué es, pero creo que es una especie de ID de usuario o algo así. Con esa referencia debería poder denunciar al usuario ante Google, para que le cancelaran la cuenta, por malincuente. Aún no he consultado a dónde debería dirigirme.
Otra opción más entretenida sería desempolvar mis limitadísimos conocimientos de bash-scripting, y programar un "robot" que se dedicara a llenar de mierda los registros a base de visitar la dirección de manera reiterada modificando la parte de USUARIO@DOMINIO.COM. Eso me obligaría a recuperar lo que en su día supe, y aprender un par de cosas nuevas que nunca llegué a saber, es decir, un buen rato entretenido. Divertido sería, pero por desgracia tiempo no tengo. Si alguien tiene más tiempo libre y conocimientos que yo, ahí tiene entretenimiento para un lunes. Consideradlo vuestra buena acción del día.
Tengo entre manos un asunto muy feo, y no me gustaría meter la pata, especialmente porque el perjudicado es familia política, y además es muy buena gente, así que vengo a pediros ayuda. Se trata de un accidente de tráfico, un lunes a las 8:08 de la mañana, en una intersección, en la que un motorista (el familiar del que os hablo) va circulando tranquilamente por una vía de doble sentido, con doble carril por cada sentido, cuando de repente se le cruza un turismo proviniente de la izquierda, no tiene tiempo de parar, y la moto se estrella contra el turismo. El turismo tenía un STOP, que sospechamos que se ha saltado, aunque dice haberlo respetado. Según dice, no ha visto venir a la moto porque el sol le cegaba. El motorista lleva en coma desde el accidente, así que no puede darnos su versión de los hechos, y cuando despierte (si despierta), es muy probable que no pueda contarnos nada, porque en este tipo de accidentes es muy habitual padecer amnesia de los minutos previos al traumatismo.
Tenemos la sospecha de que el conductor del turismo iba despistado por algún motivo: llegaba tarde a trabajar, o quizás estaba usando el móvil. Yo me inclino por esta última explicación, así que tengo intención de pedir que se requiera a la compañía de teléfono del conductor del turismo que aporte registro de llamadas y SMS entrantes y salientes en el momento del accidente.
El problema es que a día de hoy las distracciones por el móvil no se limitan a llamadas y SMS, tienen que ver mucho con conversaciones por mensajería instantánea, generalmente Whatsapp. Si pedimos que el conductor del turismo entregue el móvil para comprobar si tiene mensajes a esa hora, no habrá mensajes, y no sabremos si es que no los ha habido nunca, o es que los ha borrado, que es lo que yo haría. Hasta donde yo sé, Whatsapp no guarda registro de las conversaciones, así que sería en balde pedirle que nos ayude. Acabo de mandar un e-mail a Whatsapp Inc. preguntando si guardan el registro de conexiones, aunque no guarden los mensajes. Aún no me han contestado, pero me imagino que me dirán que no guardan nada de eso (y habrá que creerles, no hay modo humano de saber si mienten).
La otra opción que me queda es acudir de nuevo al proveedor de servicio de telefonía, para pedirle algo distinto: en vez del registro de llamadas y SMS, pedirle el registro de conexiones de datos.
El problema es que no sé cómo hacer la petición para que no me respondan con información inútil. Que un móvil haya establecido contacto por Internet no implica necesariamente que haya alguien manipulándolo, pueden ser mil servicios distintos los que estén "llamando a casa" sin intervención humana. El propio Whatsapp conecta con sus servidores para recibir nuevos mensajes, aunque tengas el móvil en el bolsillo. Y del mismo modo, el correo electrónico, la sincronización de la agenda, la aplicación de eBay, actualizaciones de Google Play...
¿Cómo debería hacer la petición de información, y cómo debería interpretar la información que reciba, para saber si en ese momento estaba manipulando el móvil? ¿Estoy pidiendo un imposible?
Y ya de paso, os recuerdo que un coche en movimiento es como una bala de cañón, tenedlo en cuenta cuando os pongáis al volante. Dentro del coche os sentiréis muy seguros protegidos por la carrocería, los airbags y todo eso, y los golpes de chapa se arreglan sin problema, pero cuando vas en moto o en bici, como dice un compañero mío, "la carrocería eres tú", y eso no hay chapista que lo arregle.
Ahora que el delito ya ha prescrito, es decir, los hilos ya han sido archivados y no se pueden enmierdar (más), es el momento de confesar públicamente mi pecado. Retrotraigámonos al 19 de octubre de 2015, fecha en la que me preguntaba si es más fiable un e-mail que un mensaje de Whatsapp. A efectos estadísticos, señalaré que la conversación tuvo un total de 66 mensajes, de los que 22 fueron míos, si no he contado mal. De lo que se habló para mí lo más interesante fue lo relacionado con DKIM, que aún no he tenido oportunidad de poner a prueba en un juzgado, pero tal vez me vea obligado a hacerlo en el medio plazo (en cuyo caso vendré a contar la experiencia). Me gustó el debate que se generó, civilizado y edificante.
Unos días después de planteado el debate, con el artículo aún en portada, alguien publica un mensaje sospechoso. En una primera lectura me pareció un mensaje legítimo, pero tras una lectura más pausada, llegué a la conclusión de que alguien intentaba jugar, tal y como expliqué en la respuesta.
Tras publicar la respuesta caí en la cuenta de que había contravenido la primera regla: don't feed the troll. Acababa de abrir la caja de los truenos, a mi respuesta le seguiría otra, y a ésa otras respuestas de otros usuarios, bienintencionados o no, que terminarían manchando de mierda toda la conversación.
Reaccioné todo lo rápido que pude: 10 minutos después de publicar la respuesta que he enlazado más arriba, escribí una entrada en mi bitácora preguntando si había un bot en Barrapunto. Carnaza pura para trols, que se saldó, entre trolear y alimentar al trol, con 44 comentarios, 6 de ellos míos.
¿Cuántos mensajes se llevaron el trol y sus alimentadores en el artículo original? 11 en total, 3 de ellos míos. Una cifra total de comentarios-basura cuatro veces inferior que los que se publicaron en la bitácora-señuelo.
Por lo tanto, me confieso: no he seguido el don't feed the troll, y en su lugar he intentado desviar su atención con carnaza. El resultado: parcialmente satisfactorio.
De no haber desviado la conversación-basura a otro lugar, ¿habría sido mayor el número de comentarios-basura en la noticia original? Sólo puedo suponerlo, no puedo afirmarlo. El trol-bot intentó llevarse el "debate" al artículo inicial, pero vi su estrategia, y le salí rana. De no haber desenmascarado al trol-bot en el artículo inicial, ¿habría pasado desapercibido sin generar más basura? Puede que sí. He identificado otros mensajes en otras entradas de bitácora, mías y de terceros, que parecen llevar la huella del mismo autor, y ante la ausencia de respuestas, no ha habido reacción.
¿Qué pretendo con esta entrada? Nada especial, sólo jugar. Barrapunto está demasiado parado como para que esto que he escrito desvíe la atención de algún tema importantísimo. Además, me quedé con las ganas de explicarle a este bienintencionado PH exactamente qué estaba intentando.
Ahora mi duda es... ¿permito los comentarios en esta entrada, o los cierro? Hmmm... ahí va.
Escribo esto para poder leerlo en esos días que estoy de bajón. Sí, soy así de narcisista, cuando estoy de capa caída, me leo a mí mismo. Qué le voy a hacer, si me duele la cara de ser tan guapo... En mi profesión (abogado, para el que no lo supiera ya) tragas mucha mierda, por el simple hecho de que un muchitantos porciento de la gente que entra por la puerta es para contarte un problema muy gordo, y pedirte que se lo arregles (y si puede ser, baratito), problemas a cuya solución muchas veces terminas dando prioridad sobre los problemas propios.
Es duro. No digo que haya que ser de una pasta especial para aguantarlo, porque la verdad es que no lo soy, más bien tiendo a ser un flojeras. Pero se sobrelleva cuando las alegrías son más que las penas, o al menos cuando son suficientes como para engañarte diciéndote a ti mismo que lo son. Con las alegrías me refiero a problemas resueltos, soluciones a dramas en las que has sido protagonista principal. Protagonista en las soluciones, digo, no en los dramas. Expresar en voz alta los éxitos es un mecanismo de defensa necesario, por eso en mis anécdotas siempre cuento los asuntos que han salido bien, y termino diciendo que aquéllos que han salido mal me los callo.
Y hoy vengo a contar un éxito. Un pequeño gran éxito. Realmente muy pequeño, porque mi trabajo ha sido muy poca cosa. Pero realmente muy grande, porque para la persona que me ha venido a pedir ayuda ha supuesto un cambio muy importante en su vida. Y se ha resuelto como a mí más me gusta, sin dramas, sin tener que ir al Juzgado a tirarnos los trastos. Dicho de otro modo, minutando poco.
Mi cliente es una mujer desesperada, que me llama porque una antigua cliente le ha dado mi número de teléfono. Esta nueva cliente está divorciada hace algunos años, pero un tiempo después de divorciarse, cometió el error de dejar entrar en casa a su exmarido. Es una situación que he visto más veces de las que me gustaría: él se queda en paro, no puede pagarse un alquiler, a ella le da pena, y le deja entrar. Juntos pero no revueltos, que lo único que compartimos es el techo, no la cama. Y en cuanto mejore tu situación económica, te vas. Pasado un tiempo él encuentra trabajo, su economía mejora, pero no se va, está muy cómodo compartiendo techo con su hija común y su exmujer. Ella le dice que se vaya, pero él hace caso omiso. La situación es cada vez más tensa, y ella no sabe cómo deshacerse de un hombre con el que ya lo único que le une es una hija en común y un montón de recuerdos.
Hablo con ella, y encuentro distintas soluciones:
Mi consejo es empezar por la segunda solución, y si no funciona, plantearnos si optamos por la tercera. La cliente, persona razonable, dice "adelante". Le mando al exmarido un burofax en tono amable, aunque termino, como con todos mis burofaxes, advirtiéndole de que si no fuera posible una solución amistosa, no me quedaría más remedio que acudir al Juzgado. En cuanto lo mando le pido a mi cliente que esté al tanto del cartero, que me avise cuando el exmarido vaya a recoger el burofax. Quiero controlar su reacción, no quiero provocar una discusión que termine con intervención de la Policía. Mi cliente me manda un mensaje, "ha ido a Correos a recoger el burofax, yo ahora me voy a trabajar, no vuelvo hasta la tarde". Espero un rato para asegurarme de que ha tenido tiempo de leerlo, y llamo al exmarido.
Me presento, le digo quién soy y para qué le llamo, y le digo, amablemente, que buscamos una solución pacífica. El hombre parece razonable, aunque no se termina de fiar de lo que le digo (claro, soy "el enemigo"). Le digo que la solución pacífica es nuestra solución preferida, pero le cuento que hay más opciones. Y a él sí, le explico que hay una cuarta opción, que no le he contado a su exmujer, que espero que no se le ocurra nada así, y si me lo plantea yo intentaré quitárselo de la cabeza. Pero no puedo garantizarle que su exmujer no vaya a optar por ese camino si él no facilita una solución civilizada. Quien lea esto pensará que soy un hábil manipulador, pero no, en serio, no pretendo manipularle, de verdad que le estoy ADVIRTIENDO de un riesgo real. A mi cliente no le he dicho nada de la cuarta opción, pero estoy seguro de que otras personas sí se lo habrán sugerido, y la carne es débil. Vivimos en un mundo así de perro. Él me dice que bueno, que sí, que sabe que tiene que dejar la casa, pero la cosa no es tan fácil, que no tiene dónde ir... Yo le digo que tiene que irse, eso no es negociable, que él verá qué solución encuentra, que lo máximo que podemos hacer es tener algo más de paciencia, pero necesitamos ver que se lo toma en serio, y que no se dedica únicamente a ganar tiempo. Le sugiero, porque es mi obligación (art. 14.2 del Código Deontológico) y además creo que es preferible, que se busque un abogado que le asesore.
A continuación llamo a mi cliente, y le cuento la conversación. Iremos viendo. Le pido que me vaya informando de las novedades.
Esto fue hace algunas semanas, y no he tenido noticias hasta hoy, que me manda un mensaje mi cliente informándome de que su exmarido ya ha abandonado el domicilio, y me agradece mi ayuda. Yo le contesto lo siguiente:
Buenos días, [$NOMBRE_CLIENTE]. No sabes la alegría que me das. Me acordé de ti anteayer, y estuve a punto de llamarte para preguntarte, pero andaba liadísimo, y al final no pude. Supuse que si no me llamabas era porque todo iba bien. De veras me alegro de que todo se haya arreglado sin más complicaciones. Espero que en adelante todo vaya bien.
Y esto es lo bonito de la profesión. Tan simple.
Publicado también en obiterdicta.net, blog que tenía abandonado desde 2013, y me he propuesto (sin demasiado ahínco) resucitar.
Edición: creo que "muchicientos porciento" no es correcto, porque da a entender un porcentaje superior al 100%, así que lo he cambiado por "muchitantos porciento". Dentro de unos años lo veremos admitido por la RAE por estar extendido su uso, ya veréis.
Supongo que algo habréis oído sobre el tema, pero antes de entrar en la anécdota, os explico un poco de qué va la movida. Para empezar, un procedimiento penal "normal" se divide en dos partes: lo que llamamos "Instrucción" (que pueden ser Diligencias Urgentes, Diligencias Previas, o Sumario, según de qué asunto estemos hablando), y el Juicio Oral. La "fase de Instrucción" es la investigación previa al juicio, que es generalmente la parte más mediática en los asuntos mediáticos, principalmente por su duración, y por el trajín de famosetes entrando y saliendo del Juzgado. Por eso si pensáis en jueces mediáticos siempre os vendrán a la cabeza jueces instructores: Garzón, Alaya, Velasco, Ruz... Su trabajo es muy importante, qué duda cabe, de ellos depende que en la investigación de un delito salga la verdad a relucir, y toman decisiones tan importantes como la prisión o libertad provisional de los imputados/investigados. Aunque la verdad es que la decisión más importante no la toman ellos, porque tras la Instrucción se manda el expediente a otro Juzgado, y es éste el que juzga en un pispás y manda a la gente a prisión o a la calle. En los casos que yo llevo este segundo suele ser el Juzgado de lo Penal, aunque en los asuntos que estamos conociendo últimamente en los medios el competente es casi siempre la Audiencia Provincial.
Bien, pues en los últimos años estamos asistiendo a macro-causas cuya Instrucción dura mucho, demasiado. Años. Esto causa un grave perjuicio a los imputados/investigados, que sin haber sido aún declarados culpables y con la presunción de inocencia a favor, sufren un importante desgaste personal, económico, social, mediático... lo que se conoce como pena de banquillo. Pero esto no es nuevo, por ejemplo, en el año 1998 el juez Baltasar Garzon abrió la que terminaría siendo la "macro-causa 18/98", muy conocida por estas tierras desde las que escribo, en la que quiso dar un duro golpe a la banda terrorista ETA, y por el camino se llevó a varios inocentes que tuvieron que esperar hasta el 2009 para que el Tribunal Supremo reconociera que lo eran. Once largos años, en los que los medios hicieron sangre todo lo que pudieron y más.
¿Y dónde está la novedad en las actuales macro-causas, por qué preocupa ahora tanto la duración de la Instrucción, algo que nunca antes había preocupado? ¿Por qué hasta ahora la actitud hacia la Instrucción era como con Hurd, estará cuando esté, y últimamente empieza a haber prisa por finiquitar procesos eternos? Muy sencillo: la diferencia está en las personas que están sufiendo la pena de banquillo, pertenecientes a partidos con responsabilidades de gobierno. No es una cuestión irrelevante.
Y a alguien se le ocurre que esto es una locura, que hay que reducir la duración de la Instrucción de los procedimientos. ¿Cómo, dotando de más medios a los Juzgados, y abriendo nuevos donde fuera necesario? ¡No, hombre, no, que para eso hay que gastarse los dineros! Más fácil: damos un tiempo límite a los Juzgados para instruir, y terminado ese plazo, lo que no haya dado tiempo a investigar, donde esté se deja, y tiramos p'alante con lo que se haya podido investigar. Si no hay nada, se archiva, y si hay poco, se acusa de manera precaria, y ya veremos si sacamos algo en el juicio. Reformamos el art. 324 LECr, damos 6 meses para la Instrucción, y como somos generosos, le damos al Juez Instructor la posibilidad de ampliar el plazo, a petición del Ministerio Fiscal. Pero ojo, como pasen los 6 meses sin que nadie se acuerde de pedir la prórroga, se cierra la Instrucción, y a jugar con las cartas que hay sobre la mesa. Esta limitación se publica en el BOE el 06/10/2015, y entra en vigor el 06/12/2015. Para las causas abiertas antes de la entrada en vigor de la norma, el plazo empezaría a contar desde el mismo día de entrada en vigor, por lo que para el día 06/06/2016 tienen que estar todas terminadas, o solicitada la prórroga por el Ministerio Fiscal. Tic, tac, tic, tac...
Quería daros un enlace donde se analizara de manera rigurosa todo este asunto, con las repercusiones que tendrá, pero me he encontrado tantos y tan buenos artículos con tanta facilidad, que no he querido elegir ninguno, os dejo que hagáis vuestra propia labor de investigación. Y ahora entramos a lo concreto, a mi asunto. Retrocedemos año y medio en el tiempo...
24/09/2014. El sujeto A, actuando en nombre de la empresa B, presenta una denuncia contra el sujeto C por un presunto Delito de Daños, por algo relacionado con el correo electrónico de la empresa B, que se gestiona a través de Google Apps. Y hasta ahí puedo leer.
03/10/2014. El Juzgado de Instrucción n. 1 de Argoitia admite a trámite la denuncia, y manda librar oficio a Google para pedirle cierta información. A partir de aquí, hay una serie de comunicaciones cruzadas con Google, pidiendo aclaraciones de lo que se pide. Hasta la fecha de hoy no han conseguido obtener ninguna información relevante.
06/10/2015. Se publica en el BOE la citada Ley 4/2015, que entrará en vigor el 06/12/2015, limitando la Instrucción a 6 meses, salvo que se pida una prórroga.
14/01/2016. 15 meses y medio después de interpuesta la denuncia, el Juzgado de Instrucción n. 1 de Argoitia toma declaración por primera vez al sujeto C, el imputado/investigado. No acude con abogado particular, así que le asiste una abogada del Turno de Oficio.
25/01/2016. La citada abogada presenta un escrito en el Juzgado de Instrucción n. 1 de Argoitia solicitando la declaración como testigo del sujeto D, facilitando su nombre, apellidos y domicilio.
26/01/2016. El sujeto C no tiene claro que la abogada que le ha tocado entienda las cuestiones técnicas relacionadas con su defensa, así que se pone en contacto con un abogado guapete del que le han hablado bien, que en Internet se hace llamar Defero, aunque esto él no lo sabe. Le encarga hacerse cargo de su defensa, y se reúne con él por primera vez el 27/01/2016.
08/02/2016. El Juzgado de Instrucción n. 1 de Argoitia acuerda citar para declarar como testigo al sujeto D, tal y como fuera solicitado dos semanas antes, y fija como fecha para su declaración el 19/04/2016, señalamiento que notifica al guapo de Defero en fecha 22/02/2016.
Es decir, una simple declaración como testigo se practicará 85 días después de solicitada, lo que supone el 47% de los 6 meses previstos en la Ley para la finalización de la Instrucción.
Tenemos preparada una estrategia de defensa muy bonita que en un futuro, una vez absuelto mi cliente (que es inocente, aunque no será fácil explicarle a un Juez -de Letras- que lo es), me gustaría explicar públicamente en Barrapunto. Pero como el Ministerio Fiscal se duerma en los laureles, me da que llega el 06/06/2016, no hemos avanzado nada, y con un poco de suerte (cruzo los dedos) se les pasa pedir la prórroga. Ojo, porque la LECr dice que la prórroga la tiene que pedir el Ministerio Fiscal, ni la puede acordar de oficio el Juez (aunque la Fiscalía General del Estado interpreta otra cosa), ni la puede pedir la acusación particular. Veremos si interpretan esto de manera estricta, o empiezan a estirar la Ley para que la cosa no se desmadre.
A lo que iba: que debe de ser una broma, es imposible que crean que 6 meses es un plazo razonable para terminar la Instrucción de una causa, cuando se tarda (por ejemplo) 85 días (casi 3 meses) en tomar declaración a un testigo. Y no creo que los Juzgados de Argoitia sean de los más saturados de España, he visto cosas peores. ¿Considerarán compleja toda causa con dos testigos o más? Al final la excepción de la prórroga se convertirá en norma, y nos va a tocar a los abogados ser los tocapelotas que recurren prórrogas que se conceden sin que concurran circunstancias especiales. Como ciudadano me jode que los delitos se queden sin investigar por la genialidad de un legislador inepto (o interesado, quien quiera que piense mal). Como abogado que generalmente ejerce de defensa y no de acusación, me viene bien una nueva baza de defensa, y si tengo que usarla, la usaré. Aunque la verdad es que me gusta ganar con todas las cartas sobre la mesa, y aunque a todo investigado pueda interesarle que la investigación no se lleve hasta las últimas consecuencias, en este caso me apetece verme obligado a desplegar toda la artillería. Aunque sólo sea para poder contarlo en Barrapunto.
Ya os contaré en junio cómo de intensa ha sido la lluvia de prórrogas.