(Aviso: esto es un poco largo, sobre todo si el asunto te importa poco. Luego no quiero quejas)
Hasta ahora la formación de postgrado en la diferentes disciplinas en nuestro país queda al albur de lo que cada cual quisiera elegir y, sobre todo, se pudiera permitir. En líneas generales, si eras abogado y conseguías que te contrataran en un buen bufete como pasante, o eras ingeniero y te podías permitir pagar un máster de lujo en el MIT, por ejemplo, era algo que dependía de tus 'contactos' (enchufe) o del dinero de tus papás. Y podía ocurrir que teniendo un expediente académico excelente, tu carrera quedara truncada por falta de pasta o de padrinos. En medicina no pasaba eso.
En medicina, desde 1978, año en que se fundó, existe el llamado
sistema MIR, mediante el cual los médicos pueden optar a una serie de plazas que pertenecen, en la mayoría de los casos, a hospitales de la red pública. Durante un período de tres a cinco años, los médicos ejercen de manera tutelada la especialidad que han elegido según la puntuación que obtienen en el examen y según cuál sea su expediente académico. No vale ser rico o tener influencias.
Esa docencia postgrado no sólo es gratuita, sino que está razonablemente remunerada, y lo es de manera bastante equilibrada y siguiendo unos baremos muy similares, incluso a pesar de la existencia de las autonomías. Este hecho es algo insólito. La docencia es un negocio, de manera que resulta un poco raro que los médicos de un país hayan dejado escapar la oportunidad de ganarse una pasta extra formando nuevos especialista (o permitiéndoles que aprendan simplemente mirando por encima del hombro del maestro). En los demás países suelen funcionar así, aunque hay alguna excepción que es anecdótica.
Desde el principio un cierto número de plazas estaba destinado a la formación de extranjeros. Hasta hace algunos años el número de extranjeros que accedían al sistema mir era bastante escaso, eran muy pocos. Posteriormente, se aumentó ese número de plazas algo más de 600, lo que es ya un número considerable. Más adelante se aceptaron sin limitaciones a los estudiantes procedentes de países de la UE. Y, últimamente, nuestras autoridades consideran que pueden entrar con los mismos derechos que los españoles todos los médicos que, procedentes de latinoamérica, se encuentren matriculados en algún cursillo del tipo que sea.
En el examen que se ha celebrado el 23 de enero, aproximadamente el 45% de los aspirantes son extranjeros, una verdadera avalancha. En años anteriores se estaba dando la circunstancia de que bastantes plazas de medicina de familia, una especialidad poco solicitada, quedaban libres y que había médicos que alcanzaban a elegir plaza incluso con puntuaciones negativas, para escándalo de residentes 'senior' y de otros colegas.
El futuro es fácil de adivinar: por muy pocos médicos que se formen en las universidades hispanoparlantes de América, eso de que te enseñen una especialidad durante cuatro años al mismo tiempo que trabajas en lo que tú has elegido y cobrando un sueldo casi decente es un verdadero chollo. Naturalmente, ni en los países de la UE ni en América va a ser posible que nuestros médicos sean tratados como tratamos nosotros aquí a nuestros colegas continentales, sobre todo a rumanos y húngaros y a los procedentes de latinoamérica.
En líneas generales el nivel medio de los médicos españoles cada año es mejor, ya que cada vez se exigen las notas más altas para entrar en las facultades de medicina. En Madrid, si no me equivoco, este último año ha sido necesario sacar más 9 de media de selectividad. Ahora bien, nuestros cuarenta y pocos millones de habitantes pueden generar un número de médicos bastante menor que los cuatrocientos millones de centro y sudamericanos. Eso provocará que nuestras plazas de mir serán copadas en muy poco tiempo por una gran mayoría de extranjeros.
A los usuarios de los sistemas de salud eso quizá no les importe. Un médico es un médico, no importa dónde haya nacido. Pero es que una gran parte de ellos van a emplear su paso por España como un trampolín para pasar a los USA, volver a sus países de origen o elegir países serios de la UE, como Gran Bretaña o Suecia. En España faltarán especialistas. Y entonces ejercerán como especialistas médicos no titulados cuyas formaciones quizá no tendrán las debidas garantías.
Tal y como son las cosas en el resto de los países de la U E, existe un serio riesgo de que el sistema MIR desaparezca en muy poco tiempo. Hay crisis y es más fácil para el Estado cobrar por ofrecer formación a la gente con pasta que gastar dinero en sueldos de residentes que, total, lo mismo se van luego a ejercer a las antípodas.