Hace bastante tiempo que no actualizo la bitácora, y me lamento a mi mismo de que no sea un tema acorde a Barrapunto (pongo "acorde" en itálica ya que parece que hablar de política, en el fondo, mola por estos lares). Pero sí que tiene que ver mucho con, cogiendo con pinzas el término, censura.
La ministra del nuevo Ministerio de Igualdad ha anunciado que va a crear un teléfono para agresores (ni a Orwell se le hubiera ocurrido un nombre mejor, bueno, tal vez sí, minigualdad). Hasta aquí parece todo correcto. El problema es cuando se sitúa este anuncio dentro de la rueda de prensa que dió. Es decir, cuando acoplas la oración que contiene el anuncio junto con el resto de su conversación. He tenido la suerte o la desgracia de verlo en la TVE-1. El problema es que ha equiparado la medida como el equivalente para hombres del actual teléfono de asistencia a la mujer maltratada.
Básicamente viene a ser lo que, desde hace algún tiempo llevamos viendo cada vez de forma más descarada: La criminalización del sexo masculino, lo que implica que un subconjunto bastante grande de la población esté bajo sospecha simplemente por tener un cromosoma extraño en el último par de estos.
No voy a contar nada que no se haya mencionado ya: Que si la ley del péndulo, que si cambiáramos "hombres" por "gitanos/judíos/inserte-aquí-su-etnia-favorita" saltaría la alarma social de racismo, etc. Pero sí resalto que, cada día que pasa, todo esto es más descarado. Tal vez porque hayan visto que da resultados, no en el sentido de obtener una sociedad igualitaria ni que las personas que hayan recibido vejaciones de sus seres supuestamente queridos se sientan más seguras, sino en el de poder y control de las masas.
Es fácil verlo: Se ha creado una visión oficial de todo lo que concierne a este tema, y los medios de comunicación la propaga entre las masas. De este modo, la violencia a la inversa nunca existe: Se ha pasado de "la violencia de género" a "violencia machista". Y eso consigue que un sector bastante grande de la población esté sometida al temor y a la represión, lo que significa poder. Al final, para obtener todo esto, han recurrido a la vieja guerra de sexos. ¿No se les ocurrió nada mejor para, así, someter a más personas todavía?
No creo que haga falta decir que me parece todo esto patético. Pero claro, solo es una opinión.
Solo había entrado en eBay dos o tres veces, nunca fue algo que me llamara la atención, descontando mi opinión de los mitos preconcebidos que tengo (y que todavía, en parte, conservo).
El caso es que me da por mirar un poco por encima las cosas que había por ahí (lo que tienen los momentos de aburrimiento) y, al meterme en la sección de aplicaciones de diseño gráfico, me encuentro con este vendedor que ofrece nada más y nada menos que The Gimp y Blender.
Sí, el precio es irrisorio, y sí, las licencias de los dos programas lo permiten, pero aun así, me parece mucha cara el vender el trabajo de los demás que lo ofrecen gratuitamente a la gente.
Me he creado una cuenta para poder emitir un voto negativo al vendedor. Soy nuevo y no me conozco los entresijos de este portal, así que mi intento se ha visto frustrado al no poder votar si no compro el artículo. He tratado también en mandar un mensaje en correctísimo inglés caletero al vendedor, pero nada, tengo que esperar tres días para poder mandar mensajes privados. Interesante política.
En la descripción de los productos he encontrado detalles curiosos. Obviamente, en ninguno informa directamente de la gratuidad de las dos aplicaciones, pero en la de Blender, en una especie de sección de "impressum", se les ha colado una comentarista que decía algo como "and it is also free" (la letra lo más pequeña posible). En el caso de The Gimp, no lo pone.
Esta es la oferta del Blender, y esta la de The Gimp.
PD: Por ahí había un vendedor que ofrecía Kubuntu por 1 euro más o menos. Eso sí, indicaba muy claramente que se podía descargar y que era legal venderlo.