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Con nuevo Papa empiezo este blog. Un nuevo monarca que no sólo lo es por la gracia de Dios, sino que tiene la exclusiva de su interpretación, y esta vez es un conservador sin reservas.
Yo lo lamento por los pobres del mundo: otro líder mundial que les hablará, les dirá lo que tienen y lo que no tienen que hacer, les dirá que ellos están en su corazón.. y luego no hará nada, absolutamente nada por ellos, salvo, eso sí, tenerles mucho cariño. Ratzinger, como Juan Pablo II, parece ser de la ralea de los que, en nombre del Cristo de los humildes, se llenan la boca de desvelos por la injusticia. Juan Pablo II fue el gran defensor de los pobres y el gran artífice de la caida del comunismo, señores. Después de oir esto, de ver como miles se lo creen sólo por haberlo oido en la tele, uno entiende que pueda haber milagros, y que el dogma sea dogma.
Ratzinger creará odio, pondrá su granito de arena en la masacre del Tercer Mundo, y será un Santo Padre. Yo, como agnóstico, no le concedo el beneficio de la duda: él es el que es. Y, por una vez, le haré caso, y no voy a caer en el vicio del relativismo: su doctrina es letal, y bajo un manto de justificaciones teológicas, esconde un gran desprecio por el hombre, al que sólo reduce a su alma, o sea, a nada. ¡Es tan fácil decir que lo material no importa cuando se vive en el Vaticano!
Habemus Papam. Recordemos a los marginados del mundo. No al preservativo. Amémonos los unos a los otros. Los homosexuales son unos perversos por naturaleza. Pongamos la otra mejilla. Los divorciados están enemistados con la Iglesia. Dios nos hizo iguales. Las mujeres no deben acceder al sacerdocio. Habemus Papam.