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Yonderboy (22)

Yonderboy
  (email no mostrado públicam.)
http://barrapunt ... nderboy/bitacora

Participo desde hace años en distintas iniciativas de uso social de la red de redes en general y del software libre en particular. Fui uno de los fundadores del proyecto sinDominio [sindominio.net]. Coopero en lo que puedo con proyectos laterales de Debian —en cuya sección me inicié como editor de Barrapunto en el año 2000— como la localización al catalán o la documentación en La Espiral. Actualmente, además de editor, soy administrador de Barrapunto y me encargo de mantener su código y sus tres máquinas.

Down Kill Up Publicidad

Martes, 03 de Junio 2008

¿País de mierda?

08:02h.
Lo Social
Quique se hace eco en su bitácora de una entrevista en el diario Público a un historiador revisionista israelí. No es muy nuevo lo que cuenta, ni tampoco es cierto que cuestione "la historia sionista oficial", como proclama ufano el diario, sino la historia a secas (niega la existencia del pueblo judío, de la Diáspora, es decir, niega a Flavio Josefo y a dos mil años de historiografía) ni el tono (mezcla de historia y propaganda), nada que no haya dicho ya por ejemplo un Ilan Pappé, también profesor de Universidad a sueldo de ese Estado tan horrible y genocida. En realidad, lo que dice Sand en la entrevista es bastante razonable sobre el carácter mítico de la historia pasada de todos los pueblos (de todos, no solo el judío), pero la lectura que hace Público, y sobre todo el título y el subtítulo sacados de contexto, como si la mezcla de mitos e historia en la historia de cualquier país fuese privativo de Israel, apestan.

Por supuesto, lo relevante no es la polémica historiográfica sobre la Diáspora o sobre la historia que nos ha llegado a través de Flavio Josefo y otros grandes historiadores. Eso es lo de menos para los medios españoles. Lo que importa es eliminar toda legitimidad a la existencia de Israel, sea histórica, política, religiosa e incluso mítica (no hubo Diáspora, los judíos no son ni siquiera descendientes de los judíos, no son nada, ni por supuesto tienen derecho a nada). El problema no es si se puede criticar a Israel como a cualquier otro país, sino que esta clase de ejercicios de desligitimación solo se hacen con Israel (a nadie se le ocurre preguntarse si Jordania, Líbano o Siria (por poner solo ejemplos vecinos) tienen alguna fundamentación histórica como pueblos diferenciados con derecho a la soberanía, o si los actuales sirios o egipcios tienen algo que ver con los poderosos pueblos del mismo nombre que poblaron la media luna creciente hace tres milenios.

Casualmente, estos días se ha presentado el vídeo "Un país de mierda", hecho en España en contra de la propaganda contra el Estado de Israel. España, país sin judíos (judenrein), es paradójicamente uno de los países con una opinión pública más fervientemente antiisraelí. Martin Vassarsky también lo ha recogido. Pues bien, contra todo pronóstico, el vídeo ha sido también un "best seller", pues lleva una semana entre los cuatro vídeos más vistos de YouTube. José Cohen ha recopilado enlaces con la repercusión que ha tenido tambien en medios diversos, incluso fuera de la Red. Puede leerse por ejemplo la información que publica hoy ElMundo.es.

Sobre todo recomiendo hacer el test, muy ilustrativo y con el que más de uno se llevará sorpresas. Y que conste que no se trata de idealizar ningún país, pero tampoco de demonizarlo, sobre todo cuando se trata de un Estado en guerra con sus vecinos desde su fundación al que se le exigen cosas que ni siquiera se le exigen a las pacíficas democracias europeas, tan dadas a dar lecciones de superioridad moral en temas como los derechos humanos en los que los europeos no somos precisamente un ejemplo para nadie.

Sábado, 16 de Febrero 2008

Sánchez Mejías Bach (SMB)

02:53h.
Música
Me sugiere Luis Digital que escriba de otras cosas, aparte del apocalipsis climático. En realidad, lo hago de vez en cuando. Sin embargo, tampoco hay muchos temas en los que tenga algo interesante que aportar, pues en realidad ya está casi todo dicho sobre cualquier cosa, y mejor de lo que pueda hacerlo yo. O:-)

Pero, ya puestos, puedo comentar que he acabado de leer una biografía de Ignacio Sánchez Mejías, escrita por un antiguo profesor mío, Andrés Amorós. Nadie mejor que él podría escribir sobre el gran diestro, a quien Lorca inmortalizó en su conocida Elegía, para muchos la mejor de todo el siglo XX. Si estudié Literatura fue por poemas como ese y por profesores como Amorós.

Y digo nadie mejor que Amorós para escribir una biografía del diestro sevillano porque a su faceta como catedrático de Literatura une su profundo conocimiento de la Tauromaquia (hasta el punto de que el maestro Díaz-Cañavate le encargó la actualización del volumen sobre literatura del Cossío). Lectura entretenida y muy recomendable, seas o no aficionado al arte de Cúchares: te sumerge en la edad de plata de la Literatura española (Lorca, Alberti, Diego, Guillén, Dámaso, Bergamín... e Ignacio), un periodo solo comparable a ese año 1605 en el que Cervantes, Góngora, Quevedo, Lope y sus seguidores vivían (y se peleaban) en el mismo barrio madrileño (ese donde se acaba de inaugurar el Caixaforum y que los cursis y las guías llaman "de las Letras"). Sánchez Mejías fue mucho más que un torero mítico: fue también escritor, dramaturgo y periodista (llegó a escribir las crónicas de las corridas que lidiaba), también fue actor de cine, jugador de polo, automovilista, presidente de la Cruz Roja sevillana y presidente del Real Betis (bajo su mandato, fichó a Peral, ascendió el equipo a primera y jugó una final de Copa). Como solía recordar Matías Prats padre, construyó el mejor frontón de Andalucía y llegó a dictar una conferencia en la Universidad de Columbia sobre tauromaquia. Como los gitanos del Romancero lorquiano fue un personaje irrepetible, de vitalidad asombrosa, mecenas que animó la vida cultural española en los años veinte y a quien debemos el homenaje a Góngora en Sevilla que dio nombre a la Generación del 27. Su trágica muerte lo elevó a mito, las leyendas y anécdotas sobre su vida se multiplicaron y casi todos los grandes poetas de la época le dedicaron sus versos. El «Llanto» de García Lorca («¡que no quiera verla! /la sangre de Ignacio sobre la arena») lo inmortalizó. Pero su biografía es en sí misma apasionante, sin necesidad de recurrir a la mitificación de que fue objeto (y la desmitificación consiguiente, a la que somos tan aficionados en España): vivió con tal intensidad sus 43 años de vida, que otros quizá no lo viviríamos ni en siete vidas. Sin ninguna duda, si fuese estadounidense, tendría ya su película y sería conocido en el mundo entero. Al menos el artículo de la Wikipedia, algo destartalado, se beneficiará de mi lectura. ;-)

* * *

El otro tema reseñable, también de orden cultureta, es que me he decidido a adquirir la integral de Bach publicada por Brilliant (una reseña más breve en español): 155 CDs por 99 euros, embutidos en un cofre de 45cm de ancho. Toda la inmensa obra de Bach en menos de medio metro de estantería. Sí, ya sé que comprarse CDs es obsoleto, pero sale a menos de un euro cada CD, y muchas de ellas son grabaciones nuevas (el 65%), realizadas con instrumentos antiguos y con enfoque historicista. El trabajo de Brilliant ha sido colosal y costó varios años reunirlo. Solo algunas de esas grabaciones, relicenciadas de otros sellos, ya costarían ese dinero. Estas macroediciones de buena calidad, actualizadas y a precios muy baratos han revolucionado el panorama de los aficionados a la música clásica.

He empezado solo a escuchar las obras para teclado, así que de momento poco puedo comentar, Son casi 160 horas de música, se podría estar casi una semana completa escuchando al Cantor de Santo Tomás de forma ininterrumpida.
Jueves, 14 de Febrero 2008

Cambio climático: ¿la nueva religión?

05:30h.
Escepticismo
Cuidado, antes de acusarme de neocón al-servicio-de-las-petroleras o de peligrosísimo negacionista por equiparar la creencia en el cambio climático con una nueva religión, sigue leyendo. Comparto tu pasmo, pero es exactamente ese el titular que me he encontrado hoy en un reportaje de El País: Cambio climático: ¿la nueva religión? . Por si mi lectura diagonal de la prensa me había jugado una mala pasada (algo que me ocurre mucho últimamente), he leído con cuidado el subtítulo: «El lenguaje mesiánico cala y ha convertido la lucha contra el calentamiento en un credo». No me lo podía creer. Una afirmación así te cuesta normalmente los peores insultos (eso sí, todos ellos desde el buen rollo progre que, como se sabe, son insultos que no insultan), ¿y ahora lo escribe El País, auténtico martillo de herejes de todo aquel que dudase del dogma ecolojeta?

Siempre que hago alguna referencia a la teoría del calentamiento global como nuevo credo (y nuevo dogma) políticamente correcto para consumo de la progresía, solía enlazar a Michael Crichton y su muy recomendable Environmentalism as Religion. Pero claro, Crichton es negacionista, americano exitoso y vendido al capital, pero ¿El País, esa ONG que lleva años alarmando con la visión más extremista, dogmática y pseudocientífica de la teoría del cambio climático de origen antropogénico? "No somos nada", he pensado, citando a la polla récords. "Dos o tres inviernos fríos y nadie se acordará del calentamiento, y otro mesías mediático anunciará una nueva glaciación, como en mi infancia". Eso sí, en lugar de a Crichton, a partir de ahora enlazaré a El País.

Pero mi pasmo ha sido aún mayor al leer el artículo. Mientras por un momento he creído que el diario de Prisa se pasaba a las filas escépticas, es justo lo contrario: nada de críticas a esa nueva religiosidad new age, que manipula y sentimentaliza el discurso racional de los informes científicos, por parte de un medio que se proclama laico y pro-científico. Resulta que el reportaje hace una lectura positiva de esa "nueva espiritualidad" propia de meapilas. Solo algunos ecologistas más conscientes marcan distancias con esa visión religiosa de su lucha (aunque no protestan demasiado, bien saben que es eficaz para ganar adeptos, que no ciudadanos críticos). El reportaje nos masajea con distintas opiniones, como la del biólogo Delibes que viene a justificar que el fin ("salvar al planeta") justifica los medios (un lenguaje mesiánico, exagerado cuando no falso). No podían faltar, lógicamente, citas al padre Lovelock (autor de una de las metáforas que ha dado lugar a lecturas más pseudocientíficas y demagógicas, la de Gaia). Esta visión kumbayá de la naturaleza (que es una distorsión de Lovelock), propia de un parque temático en el que la especie humana es el invitado molesto al jardín del edén, es la que la autora del reportaje nos pretende vender: «Que nuestro modelo social falla, ya lo hemos asumido. Puede que le esté llegando al turno a los cuestionamientos filosóficos, y de ahí que ecología y espiritualidad parezcan ahora más cerca que nunca».

En conclusión: El País, defensor desde siempre del laicismo y del racionalismo ilustrado, referencia de lo más granado de nuestra intelectualidaz, azote de obispos y de la carcundia católica, da por bueno el lenguaje mesiánico y religioso siempre y cuando sea por una causa bendecida por el credo políticamente correcto. Es una forma de laicismo condicional (solo se cuestionan unas religiones, pero no otras), que a mí me pilla fuera de juego. Si para ser considerado ciudadano de bien tengo que abrazar el nuevo credo "posmo" de Delibes, de Marina o de Al Gore, sinceramente, me quedo con Pablo de Tarso o con Agustín de Hipona que, además de intelectualmente más competentes y honestos, equivocados o no, exponían sus haciendas y sus vidas por decir lo que pensaban.
Miércoles, 30 de Enero 2008

Quodlibet sequitur

01:56h.
Escepticismo
[Espero que el título en latín no me condene.]

Vía Desde el exilio, leo que un portavoz de Greenpeace, un tal Steven Guilbeault, declaró hace algún tiempo: "Global warming can mean colder, it can mean drier, it can mean wetter; that's what we're dealing with." Traducido:

"Calentamiento Global puede significar que hará más calor, pero también puede significar que hará más frío, puede significar que el clima sea más seco, pero también más húmedo. Esto es a lo que nos enfrentamos."

En términos de la lógica clásica, a este tipo de afirmación contradictoria se le denomina quodlibet sequitur, también conocida como principio de explosión o ex contradictione sequitur quodlibet («a partir de una contradicción, se puede deducir cualquier cosa»). La demostración puede leerse en el artículo citado de Wikipedia.

Supongo que quien la emplea no tiene por qué conocer dicha regla (y menos su demostración), pero no obstante cualquier político profesional (o cualquier vendedor de crecepelo) conoce de forma intuitiva su efecto, muy ventajoso si se logra encajar: una vez introducida, permite sostener literalmente cualquier afirmación.

Por supuesto, no siempre encontramos esta regla de forma tan cruda y visible, aunque los políticos la emplean a menudo de forma más o menos grosera (por ejemplo, cuando están al mismo tiempo a favor y en contra de la guerra o de la subida y de la bajada de impuestos, de la existencia del canon y de su abolición, etc.).

El bueno de Steven lo dijo en 2005, cuando aún predominaba la forma "calentamiento global". Ahora, para evitarse tantas explicaciones (y que el quodlibet sequitur no sea explícito) el ecoalarmismo profesional ha impuesto a los medios una variante más sutil que enmascara el quodlibet: se trata de la expresión "cambio climático", que es perfecta en la medida que se hace invulnerable a todo molesto empirismo.

Es evidente que, desde hace unos años, se prefiere la expresión cambio climático --perfectamente redundante, pues el clima es un sistema dinámico en perpetuo cambio--, pues tiene la ventaja de permitir atribuir a la teoría del cambio climático brusco cualquier fenómeno meteorológico extremo, tal y como señalaba más arriba el portavoz de Greenpeace: frío o calor, sequía o humedad. Heladas o deshielos, avance o retroceso de glaciares. Todo cabe. Es el quodlibet sequitur perfecto, indistinguible en ese sentido de los sistemas cerrados omniexplicativos (i.e. las religiones, incluidas las laicas). Una regla lógica clásica, pero totalmente ajena a la ciencia, que exige afirmaciones falsables, es decir, que exista (ahora o más adelante) alguna forma de contradecirlas. Una afirmación no contradecible es por naturaleza no científica.

Coda: Como curiosidad, antes del alarmismo climático, los periodos de calentamiento global de la antigüedad se les llamó "óptimos", es decir, sin ninguna marca negativa, sino todo lo contrario (lo mismo sucede con el holoceno, asociado siempre a un gran florecimiento civilizatorio). Imagino que alguien propondrá más pronto que tarde "revisar" esa terminología políticamente incorrecta: no es aceptable asociar "calentamiento" a "tiempo óptimo").

Domingo, 30 de Diciembre 2007

Pérez-Reverte no deja títere con cabeza

07:50h.
Educación
No soy lector de las novelas de Arturo Pérez-Reverte, aunque sí me producen curiosidad sus columnas periodísticas, donde sacude a diestro y siniestro (nunca mejor dicho), en las antípodas de las modas y del imperio de lo políticamente correcto. Es el escritor español vivo más leído y traducido, lo cual le pone en una situación en la que puede decir lo que piensa, sin componendas, genuflexiones ni medias tintas. Es también académico por sus propios méritos, por lo que tampoco tiene que demostrar nada a nadie, ni hacerse pasar por intelectual progre para pillar migajas y que no le condenen al ostracismo por ser un superventas. Pues bien, hace no mucho me encontré con una carta suya dirigida a un joven lector vasco que le reprochaba al escritor "poco rigor" por meter a soldados vascongados en la última aventura del capitán Alatriste al grito de "cierra España". Pérez-Reverte reflexionaba ahí sobre la intoxicación que la pseudohistoria regionalista produce en los jóvenes y cómo algunos errores responden a la triste certeza de que realmente creen en lo que dicen (en la Wikipedia abundan ejemplos, que no distorsionan la historia --incluso la literaria-- por mala fe, sino porque alguien se la ha tergiversado antes).

Ahora Pérez-Reverte ha ido más lejos, a raíz de los increíbles pretextos que se han escuchado tras los resultados del Informe Pisa (que ponen a España en la cola de Europa a nivel educativo) y sobre lo que también di mi opinión en su momento. Tan indignante como los resultados han sido las reacciones de políticos del Gobierno, echando la culpa de estos problemas a las generaciones anteriores. Además de falso (ya que el nivel desciende respecto a esas generaciones, pese a que se cuenta con más medios que nunca) es absolutamente inmoral culpar a nuestros antepasados de nuestras miserias, cuando la generación de posguerra lo dio todo para que ZP y su generación recibiesen una educación en condiciones (sin éxito ninguno en su caso).

Pues bien, para no enrollarme, Pérez Reverte ha escrito el artículo que yo hubiese querido escribir, con idéntico grado de indignación, ante esta estafa de proporciones epocales: «Permitidme tutearos, imbéciles»:

Dos mil años de Hispania grecorromana, de Quintiliano a Miguel Delibes pasando por Cervantes, Quevedo, Galdós, Clarín o Machado, la gente buena, la culta, la preparada, la que por fin va a sacar a España del hoyo, vendrá en los próximos años, al fin, gracias a futuros padres felizmente formados por tus ministros y ministras, tus Loes, tus educaciones para la ciudadanía, tu género y génera, tus pedagogos cantamañanas, tu falta de autoridad en las aulas, tu igualitarismo escolar en la mediocridad y falta de incentivo al esfuerzo, tus universitarios apáticos y tus alumnos de cuatro suspensos y tira p'alante.

Imposible hablar más claro. Leedlo entero, es un ejercicio saludable. Ojalá fuese algo más que una excepción en medio del páramo intelectual español, tan habituado a ser dócil con quien manda o con quien le paga. ¿Será reversible esta situación de indigencia educativa que compromete el futuro de todos? "Cuánto más peligro tiene un imbécil que un malvado" es el mejor diagnóstico posible: no es más que una forma de expresar el corolario de la quinta ley de Cipolla.

Miércoles, 28 de Noviembre 2007

M. Toharia critica el alarmismo sobre el cambio climático

08:17h.
Escepticismo
Los más veteranos recordaréis a Manuel Toharia, quien fue durante los primeros años de la democracia el hombre del tiempo del telediario. Luego destacó por sus tareas periodísticas de divulgación científica, publicando algunos libros y promoviendo un sano escepticismo y una visión desacomplejada, apasionada y simpática de la ciencia. Ha ocupado además diversos puestos institucionales, destacando sobre todo el de director del Museo de las Ciencias de Valencia. Pues bien, quizá porque, al borde la jubilación, no tiene ya nada que perder, o por pura honradez intelectual, se ha atrevido a declarar en público lo que otros colegas callan o solo dicen en privado (las subvenciones mandan, son enormes los intereses en juego y el temor a verse condenado al ostracismo es alto). Entre otras cosas, ha calificado al multipremiado Al Gore de "telepredicador con una política llena de falsedades y exageraciones". Les costará colgarle a Toharia el consabido sambenito de "a sueldo de la Exxon" o de "neocon despreocupado de los problemas sociales". Es uno de los que más ha hablado y escrito sobre la dimensión social de la ciencia y de la responsabilidad social del científico con los problemas de su tiempo.

En realidad, Toharia lleva ya tiempo diciéndolo en sus charlas y en su último libro sobre el clima, aunque quizá ahora que se le ha dado carta de naturaleza en El País, hay dos posibilidades: que busquen estigmatizarle también a él como enemigo de la ciencia o bien que no pueden evitar que empiecen a escucharse también otras voces críticas con el ecoalarmismo desaforado. Porque no me creo que, de repente, los mismos que declararon "cerrado el debate" (¡en ciencia!) de forma totalitaria, ahora decidan que sí hay debate.

¿Qué pasará cuando la pesadilla medioambiental se diluya como se diluyeron otras profecías apocalípticas anteriores? ¿Hasta dónde estarán dispuestos a llegar conforme la gente se desentienda de su propaganda ajena a la realidad, a la evidencia científica y al más elemental sentido común? ¿Cuántos problemas reales, y no de señoritos desocupados, se habrán dejado de lado, cuánto esfuerzo, dinero y talento dilapidado? Y cuál habrá sido el precio: ¿subidas brutales del precio de la energía, racionamiento y control impuesto a toda la sociedad, error en las prioridades?

El verdadero peligro, como siempre, son los salvadores (una plaga muy conocida desde antiguo, común a todos los mesianismos, imitado por los totalitarismos del siglo XX, consistente es inventar primero un gran peligro y luego ofrecerse como salvadores). En cualquier caso, la nueva religión ya cuenta con un nuevo hereje. Y de lujo.
Martes, 14 de Agosto 2007

El código fuente de un palo de hockey

10:42h.
Escepticismo
Me entero de que Stephen McIntyre, el responsable de climateaudit que descubrió el bug Y2K en los datos climáticos de la NASA, y del que hablamos el otro día, se hizo popular hace algún tiempo por poner evidencia la curva del palo de hockey, utilizada por el IPCC en su informe de 2001 y reproducida de forma abusiva durante años por los políticos y los medios creyentes en el apocalipsis climático como prueba visible del calentamiento global de origen antropogénico. Como dice Uriarte, durante un milenio y según la gráfica, "aquí no pasó nada hasta el subidón térmico del siglo XX".

Al parecer, McIntyre, un ayudante de Minas en Toronto sin formación específica como climatólogo, se gastó cinco mil dólares para intentar desenmascarar los métodos del climatólogo Michael Mann, de la Universidad de Virginia, autor de la famosa curva del palo de hockey. Al principio el climatólogo le proporcionaba información pero, al ver por dónde iba, dejó de suministrársela con la excusa de que no tenía tiempo para contestar a "cualquier nota frívola" de personas no científicas. Sobre todo, no le facilitó los algoritmos ni el software utilizados para generar la famosa gráfica.

Entonces, McIntyre se alió con otro canadiense, Ross McKitrick, un economista de la Universidad de Guelph. Les costó pero al final les publicaron en una revista peer review un artículo crítico con el palo de hockey en el que afirmaban que Mann "utilizaba métodos equivocados que ofrecían resultados carentes de valor". Mann se vio entonces obligado a refutarlos en un artículo en Nature, que le ofreció generosamente sus páginas para despacharse a gusto. Mann tuvo que revelar algunos datos novedosos que no había mencionado antes y que obligó a Nature a realizar una corrección parcial con esta nueva información. McIntyre está convencido de que hay más errores que están sin desvelar, pero que no puedo hacerlo al negarse Mann a facilitar su fórmula mágica, o sea, el código fuente.

EL resultado de esta edificante historia es que en el informe de 2007 del IPCC (ese que ha dado el "debate por concluido"), la famosa y concluyente curva ha desaparecido sin explicación alguna.

Actualización: McIntyre ha publicado un artículo en el blog de Antohny Watts (ya que el suyo sigue colapsado) en el que explica extensamente por qué importa el error de Hansen. Para quien quiera informarse a fondo y no les guste el recurso ad hominem (ahora parece que toca demonizar a McIntyre), puede ponerse en antecedentes sobre la cronología de este asunto de la refutación del palo de hockey (gracias, geekette).
Miércoles, 27 de Junio 2007

Nueva traducción de 'El gran timo del calentamiento global'

12:01h.
Escepticismo
En mi entrada anterior mencioné que un grupo de barrapunteros habíamos subtitulado en español el documental The Great Global Warming Swindle, emitido el pasado marzo en Channel 4. Desde hace algún tiempo está compartido en eDonkey/eMule, tanto el fichero .srt de subtítulos como la versión subtitulada. El número de solicitudes está siendo realmente elevado y da idea del interés que ha despertado el documental de Martin Dunkin (hay disponible una entrevista en español con él).

Pues bien, para quien no frecuente las redes P2P, ahora lo tiene disponible en stage6, cuya ventaja es que puede verse vía web (la versión de baja calidad que había en Google Video de un grupo colombiano fue borrada) y se almacena con formato divx, es decir, cercano a la calidad original. Aquí está:

El gran timo del calentamiento global

Algunos de los científicos que participaron en el documental fueron amenazados con represalias profesionales e incluso amenazas de muerte, lo que quizá haga comprensible que alguno de los que participó luego se haya desmarcado por sentirse "distorsionado". El documental ha sido diseccionado y cuestionado hasta el más mínimo detalle (no enlazo alguna de esos análisis críticos porque a buen seguro habrá gente que lo haga en los comentarios), una actitud escéptica muy saludable, si no fuese porque se aplica un doble rasero cuya contraparte es una tolerancia sin parangón con el multipremiado documental de Al Gore (el flamante premio príncipe de asturias, por cierto, está por España, dando dos conferencias al solidario precio de 40 millones de las antiguas pesetas por cada una de ellas). En cualquier caso, sea cual sea tu posición al respecto de la teoría del cambio climático de origen antropogénico, te servirá para contrastarla.

Para reproducirlo desde Linux basta con tener los plugins instalados de mplayer, totem, xine o tu reproductor de medios favorito. Así y todo, si alguien tiene problemas para verlo desde Linux, puede probar a instalarse la extensión de Firefox MediaPlayerConnectivity.

Por si alguien tiene curiosidad de cómo se hizo el subtitulado, se empleó ksubtile para la edición y sincronización de los subtítulos y avidemux para incrustarlos y recodificar el vídeo.
Sábado, 16 de Junio 2007

¿Empieza a resquebrajarse el dogma?

01:13h.
Escepticismo
El presidente de la República Checa, Vaclav Klaus, ha roto el muro del "consenso" y se ha atrevido a expresar alto y claro sus opiniones críticas con la histeria climática en un artículo en Financial Times que ha titulado de forma inmejorable "Lo que está en riesgo no es el clima, sino la libertad". Por supuesto, al hacerlo se ha expuesto a que le caigan toda clase de improperios: la respuesta del ínclito Bassets, ya sabéis, ese señor descamisado, desde su subdirección de El País y defensor de causas perdidas (las de su amo), demuestra que le ha pillado por sorpresa, con la máquina de insultar oxidada (solo acierta a balbucear "neocon", se le ha olvidado señalar que Klaus está vendido a las multinacionales, o que es un "negacionista" -insulto ahora de moda, equiparando a los escépticos de la Letanía con los que niegan la existencia de las cámaras de gas--, etc.), e ilustra muy bien aquello de que "donde se acaban las razones, empiezan los nervios". No, Klaus no es climatólogo, ni científico: tampoco lo es Al Gore ni Bassets ni muchos otros telepredicadores apuntados a la Letanía que, en muchos casos con dinero público, distorsionan la ciencia y la contaminan con propaganda. Y eso incluye al IPCC, un organismo político, no científico, por muchos científicos y funcionarios que cuente a sueldo entre sus filas, como no es un organismo científico sino político el Ministerio de Ciencia y Tecnología de turno. El debate nos afecta a todos, no solo a los climatólogos, porque se pretenden adoptar medidas que son políticas y económicas, con graves consecuencias para todos (y muy especialmente para los países en vías de desarrollo) si se salen con la suya.

Una prueba de que quizá el llamado "consenso" se agrieta, justo en el momento en que muchos daban por cerrado el debate de forma dogmática, es que el propio FT ha decidido promover un debate al respecto en sus páginas, a raíz del valiente artículo del presidente checo.

Pero para no limitarlo a glosarlo y por su indudable interés (al menos a mi juicio), pego a continuación la traducción completa del artículo de Vaclav Klaus (vía Aquiles en Madrid):

Lo que está en riesgo no es el clima sino la libertad

Por Vaclav Klaus, Publicado: 14 de junio de 2007

Estamos viviendo tiempos extraños. Un invierno excepcionalmente caliente es suficiente -independiente del hecho de que en el curso del siglo XX la temperatura global haya aumentado solamente un 0.6 por ciento- para que los ecologistas y sus seguidores sugieran medidas radicales para hacer algo sobre el clima, y para hacerlo justo ahora.

En el último año, la película (también llamada "documental") de Al Gore se ha proyectado en los cines por todo el mundo, se ha publicado el informe británico Stern -y más o menos de Tony Blair-, se ha publicado el cuarto informe del Panel Intergubernamental de las Naciones Unidas sobre el cambio climático y el G8 anunció medidas ambiciosas para hacer algo respecto al tiempo. La gente racional y amante de la libertad debe responder. Los dictados de la corrección política son estrictos y se nos impone, no por primera vez en la historia de la humanidad, una única verdad permitida. Todo lo demás es denunciado.

El autor Michael Crichton lo indicó claramente: "el reto más grande al que se enfrenta la humanidad es la distinción de la realidad sobre la fantasía, la verdad sobre la propaganda". Yo siento lo mismo, porque la histeria sobre el calentamiento global se ha convertido en un ejemplo típico del problema de la verdad contra la propaganda. Oponerse a la verdad "establecida" requiere valor, aunque mucha gente - incluyendo reputados científicos - vean el cambio climático de forma completamente diferente. Protestan contra la arrogancia de los que abogan por la hipótesis del calentamiento global y lo relacionan con las actividades humanas.

Como alguien que vivió bajo comunismo durante la mayor parte de su vida, me siento obligado a decir que ahora la amenaza más grande a la libertad, a la democracia, a la economía de mercado y a la prosperidad no es el comunismo, sino el ecologismo ambicioso. Esta ideología desea sustituir la evolución libre y espontánea de la humanidad por una especie de planeamiento central (ahora global).

Los ecologistas exigen la acción política inmediata porque no creen en el impacto positivo a largo plazo del desarrollo económico e ignoran el progreso tecnológico que las generaciones futuras indudablemente gozarán, y el hecho probado de que cuanto más rica es una sociedad, más alta es la calidad de su medio ambiente. Son pesimistas malthusianos.

Los científicos deben ayudarnos y tener en consideración los efectos políticos de sus opiniones científicas. Tienen la obligación de declarar sus valoraciones y asunciones políticas y cuánto estas han afectado a su selección e interpretación de la evidencia científica.

¿Tiene sentido hablar sobre el calentamiento de la Tierra cuando lo vemos en el contexto de la evolución de nuestro planeta sobre centenares de millones de años? En la escuela enseñan a los niños sobre las variaciones de la temperatura, sobre las edades de hielo, sobre clima mucho más cálidos en la edad media. Todos nosotros hemos notado estas variaciones de la temperatura incluso durante el curso de nuestra propia vida (en ambas direcciones).

Debido a los avances de la tecnología, al aumento de la riqueza disponible, a la racionalidad de las instituciones y a la capacidad de los países de organizarse por sí mismos, la adaptabilidad de la sociedad humana se ha incrementado radicalmente. Esta continuará aumentando y solucionará cualquier consecuencia potencial de los cambios suaves del clima.

Coincido con el profesor Richard Lindzen del Instituto de Tecnología de Massachusetts, cuando dice: "las generaciones futuras se asombrarán y preguntarán perplejas cómo al mundo desarrollado de principios del siglo XXI le entró un pánico histérico sobre el calentamiento global a partir del promedio de la temperatura de algunos décimas de grado, y, en base a burdas exageraciones de elevadamente inciertas proyecciones informáticas, combinadas con inverosímiles reacciones en cadena, procedieron a un retroceso de la edad industrial".

El aspecto del calentamiento global tiene más de ciencias sociales que de ciencias naturales, y más sobre el hombre y su libertad que sobre cambios de décimas de un grado centígrado en la temperatura media global.

Como testigo del debate global alrededor del cambio climático, sugiero lo siguiente:

  • Pequeños cambios del clima no exigen medidas restrictivas de gran envergadura.
  • Debe evitarse cualquier supresión de la libertad y de la democracia.
  • En lugar de organizar a la gente desde arriba, permitidnos que cada uno viva como cada uno desea.
  • Resistámonos a la politización de la ciencia y opongámonos al término "consenso científico", que siempre se alcanza por una minoría ruidosa, en lugar de por una mayoría silenciosa.
  • En vez del discurso sobre "el medio ambiente", estemos atentos a él en nuestro comportamiento personal.
  • Seamos humildes y confiemos en la evolución espontánea de la sociedad humana. Confiemos en su racionalidad y no intentemos retrasarla o dirigirla en otra dirección.
  • No nos asustemos con pronósticos catastróficos, o los utilicemos para defender y para promover irracionales intervenciones en las vidas humanas.

Vaclav Klaus es presidente de la república Checa.


Hacen falta que aparezcan muchos otros Vaclav Klaus, desde la ciencia y desde fuera de la ciencia, que se opongan a la politización de la ciencia, que soliciten un debate abierto y sin condicionamientos por supuestos "consensos" (que no es más que la forma en que el pensamiento políticamente correcto impone sus dogmas) que se nieguen a que la ciencia pública se utilice para llevar a cabo agendas políticas e ideológicas de grupos con intereses particulares, intereses que pueden ser perfectamente legítimos pero que no pueden imponerse alarmando a la gente para obtener fondos y apoyos para su causa.

PD: Para contrastar y poder hacerse una composición de lugar sobre las dimensiones de la estafa global que supone esta movilización general, puede descargarse en documental "El gran timo del calentamiento global" subtitulado en español por varios barrapunteros. Este es el enlace ed2k:

ed2k://|file|El_gran_timo_del_calentamiento_global (The_Great_Global_Warming_Swindle)-channel4-vos_sp anish.avi|730305074|1F93E81BE4AB221DB8D38C6F6508A5 FD|/

Martes, 24 de Abril 2007

De la palabra al libro: Sousa en Madrid

12:19h.
Libros
Ayer estuve en la conferencia que pronunció en Madrid el gran Martínez de Sousa, probablemente la máxima autoridad en ortotipografía (y en las técnicas del libro en general) en todo el ámbito hispánico. Me había avisado él mismo que venía, pues gozo del raro privilegio de su amistad.

La conferencia tuvo lugar en el magno salón de actos del Ateneo de Madrid, esa institución abierta y liberal, luego republicana, que en sus casi dos siglos de antigüedad ha tenido como socios y animadores de sus tertulias a las mejores mentes de este país, desde Unamuno a Azaña, desde Valle-Inclán al Duque de Rivas, desde el Conde de Romanones a Cánovas, tal y como atestiguan los retratos de muchos de ellos expuestos en el propio Salón, ayer lleno hasta los topes.

Además de inaugurar el curso sobre edición "De la palabra al libro", centrado en la parte menos conocida de los profesionales de la edición, es decir, el de correctores, traductores, redactores y documentalistas, recibió la medalla al mérito, la máxima distinción que otorga el Ateneo. El Ateneo, por cierto, aprovechó el evento para solicitar formalmente que Sousa sea propuesto a académico de la RAE.

Su conferencia versó precisamente sobre la RAE: hizo un recorrido a lo largo de los casi tres siglos de historia de la Real Academia (se cumple el tercer centenario dentro de seis años). Explicó el enorme trabajo que realizó la RAE en su primer siglo de existencia, normalizando la escritura y elaborando el que es probablemente todavía el mejor diccionario en español, el llamado "de autoridades".

Sousa sin embargo es muy crítico con la labor de la Academia actual ya que, en su opinión, además de la falta de rigor en muchas de sus soluciones, se ha priorizado el nombramiento de académicos "mediáticos" más que profesionales de la lengua. En su opinión, la RAE ha desviado de su función pública y normativa, para convertirse en una factoría de obras en la última década, todas ellas normativas y contradictorias entre sí, que han sumido al público en la confusión. Ello se debe a que varias obras se ocupan del léxico (el diccionario de dudas, el diccionario esencial, el del estudiante, el usual...) y lo mismo sucede con la ortografía (hay ortografía en el DPD y por supuesto en la Ortografía), y no siempre son consistentes entre sí. ¿A cuál debe hacerse caso, si todas ellas son normativas? Considera, y coincido con él, que la Academia debería dedicarse exclusivamente a mantener sus tres patas fundamentales (la gramática, la ortografía y el diccionario) de forma consistente y dejar todas las obras "satélites", elaboradas a partir de esas tres patas, a las editoriales (diccionarios escolares, de uso, de dudas, etc.).

Ya al margen de la conferencia, una última reflexión: la informatización ha transformado por completo las técnicas con las que se elaboran los libros, desde las viejas minervas a las actuales estaciones de trabajo. Han desaparecido oficios con siglos de antigüedad (como el cajista o tipógrafo), otros se han reciclado (como el corrector) y han aparecido otros nuevos (como el diseñador gráfico). El cambio ha sido muy rápido, en apenas dos décadas, lo que ha hecho que se corra el riesgo de perder toda la sabiduría de las artes gráficas, con siglos de tradición y de conocimiento de las técnicas de composición tipográfica. Sousa, tipógrafo a la vieja usanza, sabio autodidacta, último conocedor del arte de la vieja tipografía, y de todo el proceso de la imprenta, se recicló en su momento y conoce también las técnicas de autoedición actual, basadas en los ordenadores, lo cual le convierte en una referencia privilegiada entre el pasado y el presente de las artes gráficas.