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Yonderboy (22)

Yonderboy
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Participo desde hace años en distintas iniciativas de uso social de la red de redes en general y del software libre en particular. Fui uno de los fundadores del proyecto sinDominio [sindominio.net]. Coopero en lo que puedo con proyectos laterales de Debian —en cuya sección me inicié como editor de Barrapunto en el año 2000— como la localización al catalán o la documentación en La Espiral. Actualmente, además de editor, soy administrador de Barrapunto y me encargo de mantener su código y sus tres máquinas.

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Martes, 07 de Septiembre 2004

A vueltas con la "lista negra" de Orwell

11:33h.
protesta
El estalinismo --en la época en que el comunismo en Occidente, incluidos sus intelectuales, era mayoritariamente estalinista-- jamás perdonó a Orwell, uno de sus críticos más inteligentes y resueltos, la denuncia implacable e incansable que hizo del totalitarismo estaliniano. Sobre todo, le despreciaban ("trotskista" era lo más suave que le dedicaban y le dedican) porque no podían simplemente acusarle de "facha", conservador o derechista, ya que Orwell era comunista, y había peleado en la guerra civil española, en el frente, al lado de la República (con el POUM, que eran comunistas antiestalinistas, no necesariamente trotskistas). Pero, años después de muerto, prosperó la leyenda infame de que Orwell colaboró con la CIA y delató a "comunistas", entregando una "lista negra" a los servicios secretos de las potencias occidentales. Por fin, los viejos estalinistas encontraron el cielo abierto para "ajustarle las cuentas" (muchos años después de muerto, para que no pueda defenderse). Hay un libro sobre el tema, que dio origen al mito. No importa que se rebata: periódicamente resurge de nuevo la calumnia. La (pen)última vez anteayer, de nuevo Haro Tecglen (que sigue considerando que los estalinistas eran comunistas, mientras Orwell era simplemente "trotskista": sabemos lo que eso significa en boca de un viejo ¿ex? estalinista), en su columna diaria de El País:

Orwell fue trotskista, vio los desmanes contra los suyos en la guerra de España y luego entregó listas de comunistas clandestinos a Estados Unidos. Su paradoja es que su denuncia del comunismo, 1984, se ha convertido en la del conservadurismo: Bush es el Gran Hermano. En la biografía que hace de Isaiah Berlin, Fusi no dice que era agente del Reino Unido y de Estados Unidos, y que en su filosofía recogió el tema de libertad positiva y libertad negativa.

Un montón de mentiras en muy breve espacio: 1) que Orwell trabajó como "agente" de RU y USA (falso). 2) que Orwell denunció a "comunistas" (falso pues, no denunció y la famosa "lista" --que no era una "denuncia", más abajo vuelvo a ello-- era de estalinistas) 3) la denuncia de 1984 es contra el "conservadurismo" (la derecha totalitaria): falso, fue contra la izquierda totalitaria (aunque esa denuncia valga universalmente contra toda forma de totalitarismo), algo que en absoluto ha desparecido y que sigue latente. Sencillamente, la izquierda autoritaria tiene menos oportunidades, pero donde mandan o han mandado, sigue exactamente igual de reaccionaria, creando tiranías infames (Camboya, China, Cuba, Corea...). Alguna vez la izquierda deberá dejar de tirar balones fuera (ahora resulta que Big Brother es Bush, y ale, todos tan contentos, a seguir con lo mismo), y reconocer alguna responsabilidad en las tiranías del siglo XX (esto es lo que hizo Orwell). No conozco una ideología más autoindulgente que la izquierdista: siempre tiene la razón (y la historia y la ética) de su lado, siempre tiene explicación para cualquier atropello que se haga en sus filas. Nunca tiene nada de lo que dar cuentas.

Afortunadamente, Savater le respondió anteayer en una carta al director al mismo diario, de forma tan breve como precisa (y justa):

Dice Haro Tecglen ("Libertad negativa", 2-IX-04) que "resurgen formas de devaluar la izquierda". Y digo yo que una de las más notorias es la tendencia a propalar falsedades de algunos de sus paladines. George Orwell jamás entregó "listas de comunistas clandestinos a Estados Unidos" ni a nadie. Quien se interese por esa fastidiosamente reiterada calumnia puede leer el capítulo séptimo de Orwell's Victory de Christopher Hitchens (Penguin, 2003). En cuanto a Isaiah Berlin, "agente" (¿con licencia para matar?) del Reino Unido y de Estados Unidos, la versión autocrática de la libertad negativa que brinda Haro es de tal inepcia que no llega ni a calumnia. Volviendo a Orwell: en efecto, fue un héroe del pensamiento libre porque luchó contra el sectarismo totalitario de los seudoprogresistas de su día. Si volviera a visitar hoy España, tendría trabajo más que de sobra... hasta que le despellejaran de nuevo.

Imposible decirlo mejor en menos palabras. Pero Haro, tan lúcido tantas veces, contraataca hoy y, a falta de razones, critica "la ortografía": "Ah, supongo que es un desconocimiento del idioma castellano el del corresponsal que me acusa de "inepcia", que es necedad, en lugar de ineptitud, que es desconocimiento."

Y en su más que recomendable blog, Arcadi Espada, con su precisión de siempre, da la explicación definitiva:

Invoca hoy Haro Tecglen al Foreign Office en la sección de Cartas de El País. A propósito de Orwell y ese asunto asqueante de la lista negra. Hace un par de días Haro llamaba delator a Orwell. Le respondió Savater recomendándole el capítulo correspondiente de La victoria de Orwell, el libro de Christopher Hitchens. Ni siquiera es necesario ese capítulo, que no es el mejor del libro. No hay que moverse de la sección de cartas del diario. La de Juan Manuel Vera, publicada el 15 de octubre del 2003. Este párrafo: "La cuestión [de la lista] es bastante más sencilla, y se conoce desde hace décadas, frente a quienes venden la existencia de un descubrimiento escandaloso efectuado por Timothy Garton Ash. Nunca existió una lista negra. Orwell simplemente comunicó a su amiga Celia Kirwan algunos nombres con los que se podía contar para determinadas actividades de denuncia del estalinismo y una lista de gente con la que no se podía contar. En su carta a Kirwan de 6 de abril de 1949 dice textualmente que le proporciona una lista de intelectuales "con los que no se podía contar para una propaganda semejante". Hablar de delación es sencillamente una estupidez, sobre todo si se tiene en cuenta que las opiniones de esas personas eran suficientemente conocidas, que se sabe el motivo por el que hizo la relación y que nadie parece que tuviera la intención de utilizarla, ni la utilizó, para ninguna clase de represalia."

La cosa está más que clara, pero la calumnia volverá, seguro. George Orwell fue en efecto un héroe del pensamiento libre, pese a las implacables presiones que sufrió de todas partes, y las calumnias que sigue sufriendo hoy día, después de cincuenta años muerto: supo reivindicar un common sense que sigue plenamente vigente y del que la izquierda, cada vez más reaccionaria, se sienta cada vez más ajena. Orwell está mucho más vigente que Haro y su nostalgia de una izquierda justa que solo existe de forma idealizada en su imaginación.

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