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Según leo en
diversas fuentes, el gobierno de Colombia anda buscando socios entre los países ricos para establecer plantaciones de pinos en 63000 km2 de la cuenca colombiana del Orinoco (es decir, en un 20 % de ese terrritorio,
la Orinoquía). Al parecer, se trata de ofertar sumideros de dióxido de carbono a los países ricos según el mercadeo de emisiones que establece Kioto: los ricos pagarían para que esos pinos absorbieran durante su crecimiento (
no en su madurez) el dióxido de carbono que, por supuesto, seguirán emitiendo... mientras algunos se harán de oro con la operación, claro. Además de la dudosa utilidad de las plantaciones arbóreas en términos de secuestro de CO2 (
[1] [2]), ocurre que la
sabana tropical, medio natural dominante en la Orinoquía, es uno de los ecosistemas globales más interesantes ecológicamente y uno de los más amenazados, luego transformar mediante "reforestación" una buena parte de una de las sabanas más
singulares e
importantes del mundo no parece una solución ambiental a nada sino, más bien, un desastre más. ¿Otro espacio casi virgen sacrificado en el altar de los pingües beneficios? ¿Una aberración ambiental más en el nombre de
Kioto?