| Title | Biohackers: Danger -- hard hack area | |
| Date | Miércoles, 03 Octubre de 2001, 18:08h | |
| Author | Xell | |
| Topic | ||
| from the revuelve-genes dept. | ||
La ciencia se encuentra asediada desde dos frentes, ambos producto del alineamiento que con respecto a ella se produce en nuestra sociedad occidental. Por una parte tenemos la anticiencia y la tecnofobia, y por otra la tecnorrea y el cientificismo. Tal vez si se tratase de socializar, como se hace con la informática, en otros campos del conocimiento, que a la persona de a pie le suena a esoterismo, se consiguiese combatir el analfabestialismo que nos rodea. Como muestra de inspiración, os dejo un corto relato. Que lo disfrutéis.
PROLOGO
Por una parte está la anticiencia propia de grupos religiosos, usan la ecuación ciencia=Satán. A su lado la tecnofobia, patente por ejemplo en grupos ecologistas que se dedican a intentar boicotear el lanzamiento de misiones interplanetarias por el hecho de usar energía nuclear, o la paliza al director de un instituto que practica la experimentación animal.
Por el otro, y aún más peligroso, la tecnorrea, que equipara la ciencia con una nueva religión a la que hay que adorar. La figura del científico se ve sacralizada, y la voz del "experto" se utiliza para justificar cualquier cosa. Por ejemplo, que fumar es bueno para la salud. Cualquier cosa es etiquetada como "ciencia" con propósitos casi siempre negativos.
Otro campo serían las "cienciorreas" como la Economía, la Sociología, la Psicología o la Historia, que tratan de ser ciencias sin serlo, y que suelen estar influidas ideológicamente. El caso más patente es el de la Economía, pudiéndo observarse cómo la tecnocracia que gobierna Iberia es científicamente incompetente, a pesar del maquillaje a base de números y gráficas, que lo mismo podrían ser jeroglíficos egipcios.
Aquí tambien encontramos a las pseudociencias, que se dedican a hacerse pasar por ciencias ante la masa, sin ni siquiera molestarse en el maquillaje. Encontramos charlatanes en sentido estricto. La confusión que crean llega hasta tal punto que mucha gente no diferencia lo que es la astrología de la astronomía, o equiparan la labor de la medicina con la de un curandero. Y desde luego los periodistas son los primeros en sembrar tal confusión.
A lo que quiero llegar es que deberíamos tratar de ampliar los campos de conocimiento de la comunidad hacker, y tratar de acercarlo a la población en general, al tiempo que derribamos las rigideces que actualmente impiden el desarrollo de la ciencia en Iberia. No sabemos cuánto tiempo de vida le queda a las universidades públicas.
Tengo la impresión de que se me queda algo en el tintero, pero os dejo ya con el relato.
La traducción es desde el inglés, así que dado que la cuestión del uso del género masculino como modelo de la lengua castellana está en entredicho, he optado por dejar ambiguo el género, con el uso de "x".
DANGER – HARD HACK AREA
“¡Secuencia tu genoma y libera a la ciencia !” gritan lxs biopunks.
___________________________________________________________________ Paul McAuley -- traducido al castellanx por Xell 3tr0n, sin permiso del autor. ___________________________________________________________________
Mucha gente decía que VirCon 2010, el primer encuentro abierto del movimiento biopunk, acabaría en disturbios. En realidad, fue tan privadamente excitante como públicamente aburrida, como cualquier conferencia científica. Desde su sitiada cultura underground, lxs clandestinxs navegantes de la nueva ola en biología han emergido centelleantes a la luz del día y, dice unx desafiante, a la respetabilidad.
Pero VirCon 2010, celebrada en un ruinoso hotel del centro de Nueva York, no transcurrió sin fricciones. A pesar de la norma de que sólo se podría llevar material no biológico, hubo una despiadada pero fútil inspección por agentes de la FDA (Food and Drug Agency). Varias personas sospechosas de ser agentes federales infiltradxs, o topxs de las compañías biotecnológicas fueron sumariamente expulsadas, y la prensa fue rechazada, lo cual dejó extrañas escenas fuera del hotel, como periodistas de TV filmadxs en su intento por comunicar con lxs delegadxs de la conferencia dentro del evento.
Fui autorizadx a cubrir el evento desde dentro debido a los contactos personales que hice cubriendo la persecución y arresto de Kevin “Freaky-Deaky” Miles, el hombre que reclamaba haber vuelto luminiscente la selva del Amazonas - y porque soy escritorx de ciencia ficción, y lxs biopunks aman la ci-fi.
Lxs delegadxs eran mayoritariamente jóvenes menores de 25, vestidxs de todo, desde pantalones abombados y camisetas, pasando por negro gótico y múltiples piercing, hasta trajes de negocios. Todxs se habían autoinfligido gen-hacks : plumas o escamas en lugar de piel ; bandas de cromatóforos sobre sus frentes ; tatuajes motiles. Y, por supuesto, a pesar del gastado, preponderante cliché de lxs hackers informáticxs, lxs biopunks estaban rebosantes de salud, sus pieles y vistas perfectas, sus definiciones musculares sobresalientes, sus energías aparentemente infinitas.
Esa energía era necesaria : la convención operaba sobre una base de 24 horas, y nada de dormir. Lxs biopunks tomaron totalmente el hotel, hablando sobre injertos, mostrando códigos fuente de DNA ; hurgando de un extremo a otro de secuencias medio desmontadas ; y asistiendo a los talleres sobre reseteo de relojes metabólicos ; sobreescritura de DNA desechado, perturbación de efectos cuánticos en microtúbulos, y, por supuesto, meme viruses.
De muchas formas era como un encuentro científico en la llamada Edad Dorada, antes de que la investigación fuera monopolizada por grandes compañías y la confidencialidad comercial estrangulase el intercambio de ideas. Lxs biopunks, por supuesto, desprecian el secreto. Son fanfarronxs patológicxs ; su cultura se basa en la idea de la fuente libre, desde genomas piratedos emplazados en servidores desde Cuba a Finlandia, hasta hacks diseminados en archivos y e-zines con títulos como Triplet Threat (La Amenaza Del Triplete) y They´re Made Out Of Meat (Ellxs Están Hechxs De Carne). La única diferencia es que sus trabajos publicados no son aprovados por un par de miopes revisorxs, sino por su utilidad, y a que casi todxs usan su nombre hacker más que su nombre real.
Una de las grandes excepciones a lo último lo fue una de las eminencias grises del biopunk, el Profesor Jack Lovegrove, quien se convirtió en leyenda tras ser expulsado de la Universidad de Kansas por enseñar un curso práctico en evolución, y encarcelado por distribuir DVDs piratas conteniendo la secuencia entera del genoma humano.
“La ciencia de garaje es la ola del futuro para la biología”, me contó en una corta entrevista. “Las grandes compañías están sujetas por acomodadxs ejecutivxs y viciosas regulaciones impuestas por asustadxs políticxs cortxs de vista. Pero cualquiera puede aislar DNA en su cocina, y secuenciarlo rápidamente con los modernos y baratos RNA chips. Hace 20 años, el DNA tenía que ser cortado por caras enzimas y secuenciados base por base. Ahora, los secuenciadores que se encuentran en cualquier gabinete médico, puede ser modificado para correr en paralelo, y así, copiar el genoma humano es un juego. Cualquiera aquí podría secuenciarlo en un par de días, empezando con una de sus propias células”.
Las ideas principales de la obra maestra de Lovegrove, “Posthumanismo y cómo lograrlo”, fueron encasilladas, pero fue él quien se esmeró en apuntar que la mayoría de sus ideas estaban en la fase “dorada de la máquina de vapor”. “Nosotrxs estamos interesadxs en ideas radicales, no en frívolas fresas de experimentación fracasadas, pero los rumores de que esxs chicxs han encontrado la cura para el cáncer, la llave de la inmortalidad o el aumento de la inteligencia son una tontería. Cualquiera que hubiera hecho alguna de esas cosas podría estar alardeando por ello ahora, estableciendo su propia compañía, o vendiéndoselo a Cytex o Dow.
“Por supuesto, la gente está ensayando técnicas radicales sobre sí mismxs, pero la medicina tiene una larga historia de auto-experimentación. Esto no es una sociedad secreta de superhombres hiperinteligentes – sino chicxs idealistas que aman la ciencia y creen que la información debería ser libre, no encarcelada por el copyright y la litigación. Todas nuestras ideas son discutidas abiertamente, aunque no todo el mundo sea capaz de entenderlas”.
Sobre la idea de que lxs biopunks están usando meme viruses para modificar la conducta humana, Lovegrove fue devastador. “El pensamiento meme está mayoritariamente sobrecargado. Seguro, son travesuras. La gente se ha divertido inyectando a sus víctimas con visiones pseudo-religiosas de Elvis o Marylin Monroe. Pero ahora que los cárteles de la droga se han musculado en memes, la locura ha acabado. Además, cambiar un sistema de creencias es un duro hack. Yo he dicho que las virulentas campañas contra la modificación genética murieron de causa natural, no por la infección de algún imaginario supermeme”.
Está en lo correcto. Hay límites para lo que lxs chicxs pueden hacer en laboratorios caseros. Pero en la impetuosa atmósfera de la convención, con biopunks departiendo hasta el límite, o enfrascados en veloces conversaciones en jerga, sus tatuajes y bandas de cromóforos llameando y encendiéndose, es difícil creer que alguna de sus más fantásticas afirmaciones se queden en ciencia ficción.
Nature / vol 404 / 2 March 2000 / www.nature.com
printed from Barrapunto, Biohackers: Danger -- hard hack area on 2018-06-15 14:54:11