| Title | Declive del sistema educativo estadounidense | |
| Date | Lunes, 29 Abril de 2002, 16:00h | |
| Author | poncho | |
| Topic | ||
| from the e-ducados dept. | ||
(vía robotwisdom). En un artículo aparecido ayer en The Observer Will Hutton critica el sistema educativo estadounidense, que habría ido deteriorándose progresivamente debido a la decreciente financiación de varios gobiernos. La desigualdad de oportunidades que ello estaría provocando en EE.UU. sería alarmante según el autor, y algo a evitar en Europa, al menos en los países que aún estén a salvo de esta tipo de políticas. Me viene a la mente el capítulo 21 de El mundo y sus demonios, escrito por Carl Sagan y Ann Druyan en 1995: "No debería haber nadie que no pudiera aprender a leer porque no tiene la educación a su alcance. Pero hay muchas escuelas en Estados Unidos donde se enseña a leer como si se tratara de una excursión tediosa a los jeroglíficos de una civilización desconocida, y muchas aulas en las que no se puede encontrar ni un solo libro. Lamentablemente, la demanda de clases de alfabetización precoz de alta calidad como Head Start pueden tener un éxito enorme en la preparación de los niños para la lectura. Pero Head Start sólo llega a un tercio o un cuarto de preescolares candidatos, muchos de sus programas han quedado menguados por las reducciones de fondos, y tanto éste como los programas de nutrición que he mencionado están sometidos a un nuevo ataque en el Congreso mientras escribo estas páginas." Prosigue:
"En un libro de 1994 titulado The Bell Curve, de Richard J. Hernstein y Charles Murray, se critica el Head Start. Sus argumentos han sido plasmados por Gerard Coles de la Univerrsidad de Rochester:
El libro, que sorprendentemente recibió una atención respetuosa de los medios de comunicación, concluye que hay un abismo hereditario irreductible entre blancos y negros: de diez a quince puntos en los tests de inteligencia. En un informe, el psicólogo Leon J. Kamin llegaa la conclusión de que "los autores fracasan repetidamente en la distinción entre correlación y causación": una de las falacias de nuestro equipo de detección de camelos.
El centro Nacional de Alfabetismo Familiar, con sede en Louisville, Kentucky, ha estado aplicando programas dedicados a familias con bajos ingresos para enseñar a leer tanto a los niños como a sus padres. Funciona de este modo: el niño, de tres o cuatro años, asiste a la escuela tres días a la semana junto con un padre o, posiblemente, un abuelo o guardián. Mientras los adultos pasan la mañana aprendiendo las herramientas académicas básicas, el niño está en una clase preescolar. Padres e hijos se encuentran para comer y luego "aprenden a aprender juntos" durante el resto de la tarde.
Un estudio de seguimiento de catorce programas de este tipo en tres estados reveló: 1) Aunque se había apuntado que todos los niños corrían el riesgo de un fracaso escolar como preescolares, sólo el diez por ciento seguían todavía en riesgo según los profesores de la escuela elemental del momento. 2) Más del noventa por ciento estaban considerados por sus profesores de la escuela elemental del momento como motivados para aprender. 3) Ninguno de los niños tuvo que repetir ningún curso en la escuela elemental.
El crecimiento de los padres no era menos espectacular. Cuando se les pidió que describieran el cambio que había supuesto en sus vidas el programa de alfabetismo familiar, las respuestas típicas eran un aumento de la confianza en sí mismos (casi todos los participantes) y más autocontrol, habían aprobado exámenes equivalentes a los de la escuela superior, habían sido admitidos en la universidad, tenían un trabajo nuevo y unas relaciones mucho mejores con sus hijos. La descripción de los niños es que eran más amables con sus padres, deseaban aprender y --en algunos casos por primera vez-- tenían esperanza en el futuro. Esos programas también podían usarse en cursos posteriores para enseñar matemáticas, ciencia y mucho más.
Tiranos y autócratas han entendido siempre que el alfabetismo, el conocimiento, los libros y los periódicos son un peligro en potencia. Pueden inculcar ideas independientes e incluso de rebelión en las cabezas de sus súbditos. El gobernador real británico de la Colonia de Virginia escribió en 1671:
Agradezco a Dios que no haya escuelas libres ni imprenta; y espero que no [los] tengamos durante los [próximos] cien años; porque el conocimiento ha traído la desobediencia, la herejía y las sectas al mundo, y la imprenta los ha divulgado y ha difamado al mejor gobierno. ¡Que Dios nos proteja de ambos!
Pero los colonos americanos, conscientes de dónde radica la libertad, no querían saber nada deesto. En sus primeros años, Estados Unidos contó con una de las tasas de alfabetización más altas del mundo, quizá la más alta. (Desde luego, en aquellos días, los esclavos y las mujeres no contaban.) Ya en 1635 había escuelas públicas en Massachusetts y, en 1647, educación obligatoria en todas las ciudades con más de cincuenta "casas". Durante el siguiente siglo y medio, la democracia educativa se extendió por todo el país. Venían políticos teóricos del extranjero para ser testigos de esta maravilla nacional: grandes cantidades de trabajadores que sabían leer y escribir. La devoción norteamericana a la educación para todos impulsó el descubrimiento y la invención, un vigoroso proceso democrático y un empuje que accionó la vitalidad económica de la nación.
Hoy en día, Estados Unidos no es líder del mundo en alfabetización. Muchas personas que se consideran alfabetizadas no son capaces de leer ni entender material muy sencillo, menos todavía un libro de texto de sexto curso, un manual de instrucciones, un horario de autobuses, una declaración de hipoteca o una papeleta de voto. Y, mientras los libros detexto de sexto curso de hoy en día presentan un desafío mucho menor que los de hace unas décadas, la exigencia de alfabetización en el trabajo se ha hecho mucho mayor que nunca.
Los mecanismos de la pobreza, la ignorancia, la desesperanza y la baja autoestima se mezclan para crear una especie de máquina de fracaso perpetuo que va reduciendo elos sueños de generación en generación. Todos soportamos el coste de mantenerla funcionando. El analfabetismo es su eje esencial.
Aunque tengamos el corazón endurecido ante la vergüenza y la miseria que experimentan las víctimas, el coste del analfabetismo para todos es muy alto: el coste en gastos médicos y hospitalización, el coste en crimen y prisiones, el coste en educación especial, el coste n baja productividad y en mentes potencialmente brillantes que podrían ayudar a resolver los problemas que nos preocupan.
Frederick Douglas demostró que la alfabetiación es el camino que lleva de la esclavitud a la libertad. Hay muchos tipos de esclavitud y muchos tipos de libertad. Pero leer sigue siendo el camino."
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printed from Barrapunto, Declive del sistema educativo estadounidense on 2018-06-16 01:27:16