En un episodio digno de una representación teatral de "Acción Mutante" hecha por un curso de teatro para personas con problemas de control de impulsos, un puñado de autodenominados "activistas por la cultura libre" de "Rompamos el Silencio" entraron hace un par de día en la SGAE con caretas de Ramoncín, monedas de céntimo, billetes falso, pancarta, caos y confusión. Sólo les faltaba la cabra y el organillo, porque lo que de verdad querían, pese a los altos ideales políticos que dicen sostener, es montar el espectáculo.
El resultado no le podría haber salido mejor a la SGAE si lo hubieran organizado ellos. Fíjense: el mismo día otra iniciativa, la plataforma "Compartir es bueno" realizaba 25 demandas de devolución del canon de los CDs, cosa que no ha sido reflejada en los medios de comunicación. Lo mismo se podría haber conseguido (si se hubiera intentado bien), pero en cualquier caso la imagen que ahora se tiene de los contrarios al canon es, en el mejor caso, de unos gamberros con caretas al estilo carnavalesco, y en el peor de ellos, de unos vándalos irrespetuosos.
Como alguien ha comentado anónimamente en la noticia de barrapunto, eso de "de forma no violenta" es algo muy relativo. Las fotos demuestran que hubo mucha tensión, y sólo un ingenuo piensa que la violencia comienza en el momento en que alguien le parte la cara a otro. En este tipo de acciones, el que finalmente rompe la barrera invisible y le pega al contrario es quien pierde, pero la provocación puede ser (y en este caso es indudablemente) una forma de violencia.
Curioso también es el auto de fe público con el que un gran número de "activistas del copyleft" se han apresurado a descalificar a quienes se desmarcaban de la acción.
Nacho Escolar,
David Bravo y
Pepe Cervera, entre otros, dijeron bien claro que eso no iba con ellos. Pero dado que fue Pepe Cervera quien redactó ese "No en mi nombre" al que yo también me uno, me gustaría romper mi lanza en su defensa.
En esos años forrados de papel de estaño que eran los últimos 90, en plena burbuja de Internet, Pepe Cervera consiguió que algunos autores publicáramos nuestros artículos con una licencia totalmente libre. Lejos de apoltronarse y no hacer nada, o abrir la ventana y dar gritos vacíos, bregó con tiburones de esos que sólo tenían signos de dólar en los ojos para conseguir publicar
artículos con licencia que permitía la copia incluso para usos con lucro. Un par de años más tarde, Pepe Cervera se tiró tres meses con los
abogados de 20minutos para escribir la
primera licencia copyleft en España, y cuando en enero de 2005 20minutos anunció que su periódico estaba bajo una licencia Creative Commons, Cervera fue quien hizo los contactos y las presentaciones.
Pepe Cervera, a quien ahora llaman "vendido a la SGAE" y "torero de salón", ha hecho más por el "movimiento copyleft" (que no existe como tal, y a eso se refería Pepe con el "no en mi nombre") que todos los que se apuntan a la protesta contra lo que sea y casi como sea.
Viendo
el programa de "rompamos el silencio" uno puede comprobar que la suya es una política de "todo a cien", de bazar de descuento donde a la gente le da li mismo ir a una manifestación contra Repsol, a favor de la vivienda, contra el canon, contra el patriarcado y no se sabe cuántas causas más. A mí me vienen muchas imágenes a la cabeza, pero una de ellas es la de las motos de Grand Prix llenas de logotipos comerciales, apenas priorizados unos sobre otros, y también la de los jubilados a los que montan en autobuses sin saber bien dónde van y un día se manifiestan contra el matrimonio homosexual y otro día van a vitorear al Papa. "Rompamos el silencio" representa al "movimiento copyleft" del mismo modo que ese autobús de jubilados representa al movimiento cristiano de base: nada, pese a que puede que haya algunos individuos que estén en los dos lados.
Por si esto fuera poco, la acción es, además, contraproducente. Basta ver el jugo que le ha sacado Ramoncín al incidente de Viña Rock para saber que Farré, quien no estará nada contento con el susto que se han llevado los trabajadores de su sede, exprimirá esta otra "acción no violenta" todo lo que pueda. Ante la prensa, ante los políticos que escriben la legislación de propiedad intelectual, ante los que vayamos a intentar convencerles de algo mediante el diálogo, mostrarán la imagen de "esos del copyleft" como un grupo de teatro de calle que se dedica a la performance mediática, cuya incidencia política es nula.
¿Para quién trabaja "rompamos el silencio"? No para la cultura libre, y si es así son los trabajadores más incompetentes de la historia, y la cultura libre debería haberlos despedido hace tiempo. Se diría incluso que trabajan para los enemigos de la cultura libre.
Si me dejara llevar por las ideas conspiranoicas, pensaría que "Rompamos el silencio" trabaja para Ramoncín, Bautista y Farré. Que en algún momento la gente de "rompamos el silencio" necesitó dinero, y contactó con la SGAE para ver cómo podían ayudarles a desacreditar al movimiento copyleft. Y que esta acción es el resultado de esos turbios negocios. Por supuesto que no lo creo, pero es que si así fuera
no podrían haberlo hecho mejor.
De ser cierta esta hipótesis conspiranoica, si los de "rompamos el silencio" nos hubieran hecho daño a todos con tal de beneficiarse ellos, serían unos malvados. Por supuesto, este no es el caso. La irrupción en la sede de la SGAE es un error que han cometido solos, y con este error nos han perjudicado a todos sin siquiera beneficiarse ellos. Son simplemente
estúpidos.
Actualización: 04/07 20:34 GMTA
la respuesta de manje a este artículo mío no tengo nada más que decir que lo que
le contesta a su vez Yonderboy. Gracias a ambos por participar.